Mi hermosa

Mi hermosa sabe que me es hermosa.
Que recopilo sus hombros y su boca.
Que callo su espalda como una fruta o un camino.
Que cuento su lengua como un túnel.
Que beso cada punto de su triangulo perfecto.
Que rezo su ombligo de inquieta legumbre.
Ella sabe que yo descifro sus dedos
como se descifra un signo ante la muerte
o como cede el cañaveral al fondo del verano.
Conoce de mis ojos su cintura,
la condena oculta en el despliegue de sus piernas
y la extinción donde es mi nido si los astros claman.
Mi hermosa peca mi cuerpo en gramos de azúcar.
Tarda mi hora a gemidos rojos.
Sopla mi nombre y guarda mi letra.
Mi hermosa no es hermosa si no es mi hermosa.
Turbia a mis dedos. Calla la sonora vereda
y crea un camino tupido, profundo y ágil
como nunca sabrán sus senos de otra noche.
Ella sabe del mar que sus ojos rompen,
que tengo pumas nobles y resueltos.
Araña mi pared de agua o piedra,
surca la ventana como una golondrina de almíbar.
Gira como un reloj de violines púbicos.
Ríe mi hermosa, como las hermosas
y lleva en su nocturna savia, naranja poseída,
el laberinto acuoso del vaivén en su hermosura.

Benjamín León

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