(A Iliana)
Ayer intenté amarte,
sin tener resultados.
Miré tus ojos y te dije:
«Hagamos el amor intensamente,
con el vaivén de nuestras miradas».
Me miraste algo confundida.
Extrañada, sacaste un papel
enmicado de tu bolso, y maldijiste:
«Perdóname amigo mío,
no puedo aceptar tu oferta tan generosa,
pues tu credencial para amar,
es tan solo del nivel uno».
Después me acordé de que
había olvidado pagar mis impuestos,
y que tenía una deuda gigantesca
con la Legalmente establecida,
tesorería Mexicana del Amor y las Tragedias.
Me habían negado la credencial del nivel dos
que me permite tocar a la mujer de mis deseos…
Fue cuando me di cuenta
de que nuestros cuerpos,
al menos en México son objetos
por los cules hay que pagar.
Así que niña mía, he decidido,
no volver a desearte jamás.
El amor en estos tiempos ,
es un lujo que no me puedo dar.
15 enero 2003
Jesús Ángel Núñez Zimbrón