Siento un río alargado
de vida y esperanza,
desde el primer momento
de mi blanca alborada.
Atraviesa las costas
más profundas del alma,
dejando en mis orillas,
rumores de añoranzas.
Es la vida que corre;
es la vida que pasa.
Parece que una endecha
resuena siempre y canta,
o un vuelo de gaviotas
azules y doradas
que singla en mis riberas
y en mis valles avanza,
dejándome una estela
de pasos que no marchan,
pues siempre se me quedan
como huellas sagradas
marcando mi destino
en mansas carcajadas
de ambiciones y risas,
que llegan apretadas
cual olas de misterios
que a mi sombra se agarran.
Es un río sin fin
lleno de gotas blancas.
Un siempre amanecer
en mis rubias cañadas.
Porque la vida corre
Cabalga y nunca pasa.
Es siempre el mismo río,
que nació en mi alborada,
y creció en los senderos
del medio día en calma
y que quiere cantar
solemne serenata
de ambiciones, conquistas
y esperanzas.
Este río no muere.
¡Es el río del alma!

Zacarías Palacios

Dime, luna:
¿Por qué sólo brillas cuando estás desnuda?
¿Dónde te escondes, cuándo la noche estáobscura?
¿Para dónde huyes cuándo el sol aparece en laaltura?
¿Cuánto tiempo quedas dormida y muda?
¿Cómo sonríes con una sonrisa pura?
¿Qué piensas cuando estás colgada de tu cabellerarubia?
¿Por qué, dónde, cuándo, cómo erestan rubia
escondida en el seno de una noche obscura
y quedas tan desnuda?
Dime, luna, luna, luna, luna
¿Por qué y cuándo y cómo siempre alumbras,
al nacer todos los hombres, sus cunas?

Zacarías Palacios

Con una sonrisa blanca, como canta un ruiseñor
una doncella sueña sus ensueños e ilusión.
Está bordando con oro
y con silencio sonoro
pétalos de fantasía,
y la añoranza tardía
de su juventud dormida
en el palco de la vida.
En ese balcón florido, suenan mil rumores mansos,
como remansos
de un río iluminado
con sonrisas de candor
y promesas de pasión.
En el balcón de la vida
aparece, adormecida,
mas vibrante
y tremulante,
un enjambre de doncellas,
que sueñan con las estrellas,
pues siempre son los luceros
los alegres mensajeros
de una esperanza palpitante y alargada
que florece, como una flor de alborada.
El soleado balcón
es el palco soberano del sueño y de la canción.

Zacarías Palacios

Quiero caminos abiertos y avenidas alargadas
y quiero un campo infinito.
Quiero horizontes rasgados por donde llegue la paz
y donde nacen los lirios.
Quiero un bando de palomas
que la proclamen a gritos
y que, con mansos arrullos,
la propaguen como un abanico.
Quiero blancuras de nieve,
quiero sonrisas de niños,
quiero que el mundo se manche
de pétalos y de ritos
y que la guerra se entierre
para siempre en el olvido.
Paz y amor es el clamor estruendoso
que puebla nuestros caminos.
Paz y amor quiero cantar
por los siglos de los siglos.

Zacarías Palacios

Los vendavales del tiempo van empujando al pasado
los días de mi presente,
que llegaron del oriente
y que van siendo arrastrados
cual las hojas por el viento
en una tarde otoñal.
Es salvaje el vendaval
que nos azota, en silencio,
y marchita los botones de esperanza
como marchita el invierno
la sementera nacida y la flor de los luceros
con sus espadas de escarcha.
El libro de nuestra vida,
está siempre castigado por un vendaval que pasa,
deshojando la alborada
de nuestras sombras y risas.
El libro de nuestra historia
va siendo escrito en el tiempo,
siempre viejo y siempre nuevo.
¡Yo quiero sólo acabarlo en el umbral de la gloria!

Zacarías Palacios

Cuando la mañana o la tarde se oscurecen
y anochece,
brota, en las nubes fugaces, un color de plomo.
Parece que alguien ( no sé quién) estuviera jugando alos bolos.
Un estruendo largo,
entrecortado
y redondo
avanza como desenfrenado potro
que rasga las distancias,
poniendo miedo y pavor en las almas
y rompe el silencio,
donde moran los espacios etéreos.
Rueda el ruido radical, que arranca de raíz todas las sombras
colgadas de la nubes y repletas del furor
de un barroco fragor,
que deja caer por los rotos del espacio
mojado,
un torrencial,
de gotas,
cual gaviotas
de cristal.
 Agua y fragor
son hijos del sol,
porque, después, dibujan con sus pinceles
breves
un arco colorido, que anuncia un nuevo día
y una orquesta de brisas.
Aunque llueve y el trueno se alarga e los espacio y rueda,
es anuncio de una compacta y esperada primavera.

Zacarías Palacios

La noche fluía trémula
bajo un dosel blanco de estrellas
sembrando sus carcajadas,
temblorosas, de esperanza.
Es una dama dormida,
es una nueva caricia,
es serenata de luces
es clamor de besos dulces.
La noche sueña, que sueña,
la noche sigue risueña
trayendo rumores blancos
al murmullo y los remansos.
Es una hada benigna
que deja penas dormidas
y enciende las carcajadas
de niñas enamoradas.
Es una canción serena
que deja risas morenas
y hace brillara los misterios
de la paz y del silencio.

Zacarías Palacios

Dame,
dame, lucero mío,
dame, lucero,
dame el rocío
que cae del cielo.
Es ese el beso frío
que yo más quiero.
Juega en el río,
huele a romero
y me parece un niño
que trae requiebros.
Dame, lucero mío,
dame este sueño,
que me despierta el grito
de mis recuerdos.
Es un clamor dormido,
es un fulgor sereno
y es un suspiro,
que parece un espejo
donde me miro.
Dame, lucero,
dame ese beso frío
que traes del cielo.

Zacarías Palacios

Aunque yo nací de tarde,
en el interior, me arde
perfume de la mañana,
pues llegué por la ventana,
por donde florece el sol
y do sangra el arrebol.
Aunque no fuera triunfal,
fue floración de un rosal
y botón de siempreviva,
que familiar comitiva
esperaba con ardor,
con alegría y candor.
Desde mi tierna alborada,
por una mujer soñada,
sentí caricia y desvelos
y ardorosos anhelos
que pobló toda mi edad
de larga felicidad.
La infancia fue lisonjera,
la adolescencia, una espera
y la juventud, severa
y, algunas veces, quimera.
Llegando a la edad madura,
la ilusión de una aventura,
muy mística y misteriosa,
con la fuerza vigorosa
de sobrehumano ideal
me hizo brotar un caudal
de grandiosas ilusiones,
como ardorosas canciones,
de salvar la humanidad
y multiplicar la paz
en los sencillos mortales,
sedientos de fontanales,
donde brotara el amor
y las sonrisas en flor.
Cuando el mañana asomaba
y su rumor se anunciaba
por mi senda y mi camino,
un sentimiento mezquino
quiso cerrar mi horizonte
con las escarpas de un monte,
que escondía mi visión
y tronchaba mi pasión.
Por eso cambié el camino,
reformulé mi destino
hacia el jardín del candor
y me hice un ruiseñor,
que aprendió así a lanzar
las semillas de un cantar.
Un cantar lleno de fe,
una esperanza con que
me sonríe la alegría
de vivir en compañía
de mis seres más queridos,
dos mujeres muy graciosas,
tan bellas como dos rosas.
Así es mi historia sencilla
de Palacios Arandilla.

Zacarías Palacios

¿Cómo se cuelga la noche de los cuernos de la luna?
¿Cómo corre hacia las sombras por unas sendas oscuras?
¿Cómo florecen misterios
en las cuevas del silencio?
¿Quién enciende las antorchas
de los astros, en las lomas
de la bóveda celeste
y parecen
girasoles y luciérnagas que gritan
con los cantos de sus cítaras?
¿Cómo llegan las tinieblas a este mundo
por los atajos rotundos
del oriente donde nace
la grande
rosa del sol
y hace sangrar el color del arrebol?
Aunque una sombra florezca
en el lugar de una estrella,
sienta
en la noche y… espera.

Zacarías Palacios