Hablar lo menos posible
de nosotros mismos
y callar los asuntos personales,
evitar el fisgoneo
y la curiosidad de meterse
en la vida de los demás.

Esto ayuda a vivir.

Donde hay desamor
llevemos amor
y una ración de versos
para que vuelva la armonía
donde hay discordia
y desesperación.

Esto ayuda a vivir.

No más espanto, ni duelo,
ni llanto…No más
fuerzas forzadas,
sino hierven de amor.
Que los hombres son iguales
en la muerte,
sin que pueda prevalecer
compra alguna.
Los poderes celestes
aseguran la paz:
si los niños ríen,
y los papas se besan,
y los vecinos se dan las horas…

Esto ayuda a vivir.

Se acuerda adoptar un inmigrante
en cada piso  y se recuerda
el derecho a la protección del verso
que ha de donarse y no venderse.

A vivir ayuda el fomento del amor
de amar amor y el fermento del beso.
A vivir ayuda el fomento del amor.
A vivir ayuda… vivir y dejar vivir.

Víctor Corcoba Herrero

             I

El verbo amar
se conjuga con amor,
previo hacer el alma
y olvidarse de uno mismo.

             II

Al despertar nació la vida,
la vida abrió los labios,
y se puso a sonreír el sol
con sus labios fecundos
hasta fecundar la tierra.
¡Y nació la rosa!.

             III

El amor es la huida
de uno mismo,
el amor es el retorno
sin letra de cambio.
Por eso, el amor,
se ve en los ojos
y se siente en el corazón.

             IV

Me enseñaron a saber más,
pero el mundo siente menos.
¡Y cómo pesa la cruz!.
En el plan de estudios
no estaba enseñar amor,
y así nos luce la cara de odio.

             V

Como el agua es el amor,
si no hay aire que lo agite,
se contamina y muere.
Los entierros de amor
son los más duros de llevar.

             VI

Donde no hay amor,
poned versos,
y mirar a la vela del cielo.
El amor nace de la vida,
se encuentra,
si antes se dona.
Si quieres ser amado,
ama tú y espera
en la sala del corazón,
la llegada del marinero.

             VII

Si has injertado
en las ramas de tu árbol
el amor de amar amor,
tu vida tiene la esencia
del verso que germina,
los frutos del universo,
florilegio de paz,
romancero de promesas,
¡el gozo de la felicidad!

Víctor Corcoba Herrero

         SINO AFECTO

El tiempo es el espacio
entre la velocidad del silencio
y el recuerdo de soledad.
La soledad de un aire que pasa,
pero de un cielo que queda,
moviendo el tic-tac del sentimiento.
Un sentimiento que nos enjuicia
como nadie y como nadie
nos pone en el sitio debido,
como débito o haber.
Porque el tiempo es el juez
de la verdad.
Porque la verdad es el universo
de lo eterno.
Porque lo eterno es correr
tras el sol,
sin pasar el día ni posar la noche,
y abrazarse a la poesía.
La poesía… saludable presencia
para el presente,
que el futuro no es un tiempo,
es una conjugación del verbo amar
en indicativo,
y una conquista de las horas
en el mismo instante de parada
y sosiego,
del equidistante pulso de latidos;
puesto que, haciendo el corazón,
vendrá la paz
y todo el tiempo ya será nuestro,
porque ya no habrá que ganar tiempo.

Víctor Corcoba Herrero

Poesía es caminar y hacer camino.
Hacer camino es vivir y dar vida.
Dar vida es sembrar y asombrar.
Asombrar  con ojos de niño,
hallarse poeta y sentirse poema.

En los labios siempre la risa
como respuesta a una mirada,
como apuesta de paz,
como declaración de amor,
que todo lo ameniza y armoniza.
Que nos trascienda la luz
en plena sombra y nos encienda
el sosiego que nos asciende a Dios,
¡sólo Dios es la fuente del gozo
y el manantial de la Vida!.

Porque la Vida no es un instante,
es un verso perpetuo,
un latido de corazones,
un aire desprendido,
donde nadie es esclavo de nadie.

Hemos de amar al ser por ser persona.
Hemos de amar  al ser.
Hemos de amar.
Hemos de ser para el mundo, ¡la poesía!.

Porque un corazón que no comparte,
se parte;
y roto es un modo de morir.

Víctor Corcoba Herrero

Fatigas, pero no tantas,
que a fuerza de muchos golpes
hasta el hierro se quebranta.

Manuel Machado

Si el deleite fecunda
y el dolor engendra,
ni todo es blanco
ni todo es negro.
Ante la dificultad,
la facilidad de saber
sufrir y padecer,
que todos los vientos
amainan
para que salga el sol.
Saber sentir y amar
da fuerzas para vivir;
es una ciencia
la conciencia de dar
y un arte
el darte al enemigo
hasta volverlo amigo.
La desdicha torna
culto al hombre
que sabe cultivar
la dicha de ser
valiente
a pesar de los pesares.
Y de los pesares, a pesar
de lo que pesan.
Los sufrimientos del alma
nos ascienden al verso,
los del cuerpo
nos entristecen
hasta trincharnos el pulso.
Los golpes del infortunio
declaran al corazón
la fortuna de amigos
que realmente tenemos
y nos sostienen.
No olvidemos,
que cada cual
tiene sus dolores:
el piadoso los ajenos
y el egoísta los suyos.

Víctor Corcoba Herrero

«El amor es un beso en verso
y un semanario de te quieros diarios»

      I

Bésame luna,
bésame llena,
bésame llana,
y, en esdrújula,
dime ámame.

      II

Los besos en verso
son vasos de amor
que no se empañan,
que resplandecen,
y no se apagan.

      III

Si se tiene el cielo
en los labios,
se sabe lo que es poesía,
y se nada en el todo,
porque todo es el amor
cuando se tiene verso
a quien besar.

      IV

Quien sabe alimentar
el amor, halla el amor,
halla el poema,
y hasta … —sin asta—
¡el beso también lo halla!

      V

Aviso:
Quien vive en el beso,
revive.
Quien mata con el beso,
remata.
Quien revive, vive.
Quien remata, mata.
Revise:
Quien es quién
para según, asegurarse
el cuál …
Avive:
¡Viva el amor,
el amor que sale del alma!

      VI

Pétalos de agua
son tus besos;
un poema tu mirada,
¡tu mirada el cielo!
Para sentir tus labios
no hace falta
subir al universo;
contigo y el mar me basta
para echar poesía,
para decir un «te quiero»
hecho por alegrías.
Un «te quiero»
que enciende un amor
con otro amor,
una llama con otra llama,
el alma con otra alma.
¡Qué colores tan níveos
los calores!
¡Qué amaneceres de sol
los que se aman!
¡Qué atardeceres tan dulces
nacen en las miradas!
En ese altar de gozos,
se hace el corazón,
y hasta el yo se pierde en ella.

Víctor Corcoba Herrero

Hoy he vuelto a pasear
por el mar de la vida
y descubrí que las rosas
son lunas y que el cielo
es un abanico de soles
y el aire un aliento de sales.

Confieso al confesor del Universo
y ante el lector autor de la poesía,
lo que sigue y lo que suma:
Quise ser ola en plenitud
y tuve que donarme a los demás;
quise quedarme a vivir en la poesía
y tuve que servir al servidor;
quise  consagrarme al amor
y tuve que decir adiós al odio;
quise llevarme la paz a la boca
y tuve que hacer el corazón.

Me pudo la vocación de ser poeta,
que es una evocación a la vida,
a recibirla con el alma
y a ofrecerla con el verso.

Un verso de llegada
y otro verso de partida,
que está en las manos de Dios;
un Padre amoroso y compasivo,
que es la luz en la sombra,
la calma en los que sufren,
el orden en el desorden.

No hay mayor manantial de gozos
que ese Dios Creador y Padre,
que todo lo puede,
para que el hombre no muera,
para que el hombre viva,
para que el hombre beba
la eternidad eterna de lo eterno.

De esta unión de Dios con el tiempo,
nace el deber de poetizarlo,
de santificarlo, de venerarlo,
¡de amarlo!.  El ahora sin horas,
el segundero sin sendero,
y la vida naciente sin pacientes.
Sólo Dios salva. Sólo Dios basta.

Víctor Corcoba Herrero

Vivir la cuaresma es hacer silencio
y citarse con soledad, revivir
y hacer penitencia, ¡darse!.

Darse a los demás,
renacer en transparencia,
resucitar la inocencia,
tomar conciencia y pedir perdón.

Para encontrar la paz
y reencontrar la luz,
que la cuaresma es tránsito
de las sombras al asombro.

Porque la conversión
es entrar en un mismo,
como el aire penetra en el mar;
hallarse como en el cielo,
bajo una luna creciente,
y sobre un naciente sol,
que haga brotar el amor.  ¡El amor!

Víctor Corcoba Herrero

Existe demasiado vacío
para llenar
las palabras de luz.

Arduo es vaciar dolores,
que el dolor más grande,
es el viciado mundo.

Bajo las ruinas del aire,
el horizonte brama,
porque ya no brota
ni el aroma del amor,
ante el desamor reinante.

Nadie le presta  atención
a los latidos del ser:
ni  los vivientes
a cuerpo de rey,
ni los supervivientes
a cuerpo de calle.

La atmósfera herida,
quema,
traspasa el corazón
y arrasa la vida.

Todo es mentira:
La flor dejó de ser poesía,
y la poesía dejó ser flor.
Y la flor abandonó el verso,
y el verso abandonó la flor.

¿Dónde habitan los jardineros,
que cultivan el amor,
amando sobre todo a la persona,
por ser ella misma
y ser para los demás?

Antes de que nos inunde
la impureza, se precisan
poetas a cambio de nada,
para que nade la pureza
en las alturas,
y el sol no tenga pereza
por salir.

Al igual que el hombre,
sin el Creador desaparece,
la flor sin el poeta se desvanece.

Víctor Corcoba Herrero

I.- SALADA FRAGANCIA

De tanto navegar por la esperanza
hallé el amor y de él me hice devoto,
porque entregarse es etérea foto
y compartir latidos es bonanza.

Del níveo beso brota una danza
de olas en verso, un mar en alboroto,
un río de silencios, cauce de un soto
de aire que calma y colma en templanza.

¡Qué gran quietud nos ofrenda el amor!.
¡Qué gran quietud nos refrenda donarse!.
¡Qué suave inquietud, qué paz su furor!.

No hay nada mejor que de amor bañarse
para ahuyentar la cruz del dolor,
y en la ardiente pasión eternizarse.
 

II.- MÚSICAS SONORAS
 

Igual que el firmamento
son los amantes,
porque tienen su firma
en el sentimiento,
y su universo
en el beso,
y su casa en la casa
del corazón.

Al corazón por ser poesía
van las musas,
y detrás de las sílabas
se van las rimas.

Rimas para tus ojos,
rimas para tus labios,
rimas para tu boca,
rimas para tu piel,
rimas que son llama
en la llama donde llama el amor.

Víctor Corcoba Herrero