Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás,
porque seremos una danza
en la colina, y nada más…

Gabriela Mistral

         I

En una ola de inquietud,
la expiración nos alcanza.
El cielo es una esperanza,
y la tierra la quietud.
¡Halle el alma plenitud!.

Nadie puede comprar vida.
En la tierra no se anida.
Ni el rico lleva riqueza,
ni el pobre lleva pobreza.
¡No hay llegada sin partida!.

         II

¡No hay partida sin llegada!.
Llegar sin herida alguna,
a los labios de la luna,
y descubrir todo y nada,
¡sentir el sol sin espada!.

Dejar atrás el dolor,
amar  tan solo el amor,
¡qué ya no existe la cruz!,
pues el amor es la luz,
¡en eterna vida en flor!

Víctor Corcoba Herrero

Sí el impulso del amor es el más níveo de lospulsos.
Sí todo corazón es poesía que se dona.
Sí el amor depende del amor que sembremos.
Sí el amor es la senda que sondea los labios seda de la paz.
Sí el amor nace de un beso en verso.

       Ofrece el amor y sal a tomar el sol delpobre,
    y la luna de los enamorados del mar,
    y el mar de los poetas que sueñan serpoesía.

Del amor de cada uno nace la paz para todos,
y de todos la paz para sí, en sí, y en los demás.

       Todo lo vence y convence el amor:
       en su aire el mundo es un donaire sindesaires
    y el cielo un manso cielo en continuo celo.

Víctor Corcoba Herrero

«El mayor dolor del mundo
no es el que mata de un golpe,
sino aquel que, gota a gota,
horada el alma y la rompe»

(Francisco Villaespesa)

I.- SI NADA SE AMA, NADA SE ES

El amor es una brisa que brota
de las entretelas, un fuego vivo.
No tiene medida, es un rayo activo
que activa la donación sin derrota.

Como el agua, el etéreo amor  trota
de verso en verso,  el amante cautivo
de la amada, nada es menos nocivo,
porque sí el amor germina, se nota.

Se nota y se registra en la mirada.
Se agita y se siente en el corazón.
Todo se soporta, nadie se enfada.

Porque el amor es un caparazón
transparente, como luna encantada,
donde la entrega es la única razón.

II.- UNA ONZA DE ALEGRÍA

Si el corazón está contento,
hay poesía.
Porque mientras mayor
es el gozo,
más profunda es la alegría.

Alegría y amor son las olas
de los besos en verso.
Sí lloras de júbilo,
no seques tus poemas
para que se extinga el dolor.

Que la sonrisa hermana,
a través del gusto del gesto.

III.- ES MENESTER SER BUENO

Es menester ser bueno,
para vivir en la poesía
y ganarse el cielo.

El gozo de hacer el bien
está en ser poeta
de corazón,
y en salir a sembrar
palabras que son latidos.

Si un verdadero poeta
es un jardinero de paz,
un buen corazón
es un mar de amor.

El amor de amar amor
es la salve que nos salva.

Víctor Corcoba Herrero

         I

En el mar de tus labios
brota el verso
donde se sacia
la sed  de la vida.

         II

Aunque esté vacío
de verbos, el amor
me ayuda a conjugar
las desdichas,
con la dicha  de tus besos.

         III

Poseído por tu amor,
paseo por el césped
del Olimpo
como nardo mojado
en la poesía,
y como poesía nado
en el nido de la vida.

         IV

La noche está naciendo
como un alba de olmos
y sobre el horizonte
se tejen amapolas
de sueños en un mar
de confesiones y promesas.
Es el amor que llama.
Y llama como la llama
transparente del alma.

         V

Al saborear su sonrisa llegó el amor.
El amor llegó al fundirse las miradas.
Y como el agua, aquella tarde
de corrientes compartidas,
subimos al olimpo de tanto soñar sueños.

Al saborear su sonrisa llegó el amor.
El amor llegó al fundirse las miradas.
Y como el fuego, aquella noche
de navegantes poetas,
hicimos el corazón de tanto juntar latidos.

Al saborear su sonrisa llegó el amor.
El amor llegó al fundirse las miradas.
Y como el cielo, aquella mañana
de rocío en el alma,
fuimos del verso antes que del beso.

Víctor Corcoba Herrero

Se necesita un nuevo verso
que nos universalice
en la mesura,
y en una mejora de aires,
ante las mil usuras,
que nos roban la vida.

Para educar en la paz,
se precisa vivir en el amor
y enterrar el odio,  
abrirse a la poesía
y cerrarse a los saqueos,
quererse para querer
y querer para ser querido.

Bajo este clima comprensivo,
la paz es un amor posible
y el amor un amor duradero.

Víctor Corcoba Herrero

«Yo soy el pan de vida», dice Cristo,
«tenéis que comer mi carne y beber mi sangre…
y si no, no tendréis vida!»

Jn.6:48-53

    I

La vida es un soplo
de aire
y un silbato de sol,
un haz de pequeñas cosas
y un cielo que nos espera.

Sólo vive el que sabe vivir.
Vivir y dejar vivir.

Vivir el pan de Vida,
que quita el hambre.
Beber el vino del Sol,
que quita la sed.
¡Es lo más que Dios puede dar!

    II

El pan es Eucaristía
y el vino esencia de verso,
el arte de vivirlo
es beberlo
amando mucho,
que de tanto amar
brote un poema luminoso
que Dios hizo la vida para vivirla.

    III

Ábrete al amor
y deja que te encierre,
que te empape
y te envuelva…
como luna entre
las olas del mar
y como sol
entre las brisas del cielo.

En Jesús Sacramentado
lo tienes todo.
No pienses nada,
nada busques:
¡Qué en Él,
todo lo has hallado!

    IV

Nada reluce más que el sol
del Corpus,
querencia de recuerdos:
Pido el acuerdo de amor,
para los que sufren carencias.

¡Qué Dios hizo la vida
para compartirla,
repartirla y heredarla,
sin otro poder,
que conservarla poesía,
para poder amarla!.

    V

Tras el vivir y el ser,
está lo que más asciende:
Ser poesía en movimiento
que agite a la unidad.
¡Sólo Dios es el verso!

Víctor Corcoba Herrero

«Ahora no voy por el mar;
aquél sólo era de agua;
el de la vida es peor,
pues es de hiel y de lágrimas»

(Jacinto Verdaguer: 1845-1902)

Me gusta ver el mar,
y perderme en sus bamboleos,
cuando alza su concierto
de sílabas al cielo
y sus alas me acarician los labios
amortajados de tristeza
por las rudas resacas de la vida.

Pláceme beber el salado aroma
al son del viento
y enviarle versos de paz
al fiero mundo, al furioso león.

Versos que brotan del alma.
Del alma de la soledad inmensa.
De las inmensas músicas sonoras.
De los ojos de la luna de conchas llena.

Envuelve al mundo en la poesía,
—le digo al mar—, combate la soberbia,
que la tierra se estremezca
en la nada, en tu lanza de azotes.

Que tras habitar en la poesía
de estrellas y luceros
el odio espanta y el león se doma.

Inquieto el mar, proclama
la grandeza de sus azules transparentes,
mientras sobre la arena
surge el desconsuelo en el poeta.

Una lección última nos ha traído
la bravura del mar: cadáveres.
Y por darle venganza le recrimino,
le doy la espalda y vuelvo a tierra.

Una tierra que ve pasar la muerte
y no hace nada por abrir los brazos,
desde un rascacielos de vicios y vacíos.

Víctor Corcoba Herrero

Quise medir el amor
con los labios del mar,
y el mar me bañó de versos
con los labios de tu boca.

Tu boca es el olvido del yo
y la memoria del alma
que se funde y se confunde.

Porque el amor
es la necesidad de salir
de uno mismo
y de entrar en el otro
como luna en la mar.

Y el mar con el amor
es un poema de vida,
en busca de soles y de sales,
un aire de rosas en llama.

Una llama que se enciende
con los ojos del alma,
que crece con los oídos del pulso,
y con el tacto de la poesía.

La poesía como el amor
nunca pasará de moda,
siempre nos resucitará
todas las bondades
y todas las virtudes.

Si quieres ser correspondido
con el beso del amor,
ama tú y espera,
que la espera aviva y revive.

Revive y aviva la rosa del amor,
que lo es todo en todos,
y que nos vuelve nada en la nada.
 
Que cada cual verse al amor
como quiera verse y abrazarse.
Que cada cual verse al amor
como quiera morir y renacerse.

Que cada cual verse al amor
como el amor versa a la vida,
donde los acantilados encantados,
conciertan la desnuda sonata
del gusto en el gesto del goce,
tan anudado como anidado,
tan acompasado como acompañado,
y tan compartido como repartido.

Víctor Corcoba Herrero

    I

Violentar la paz,
es proclamar la violencia
y tomar el terror por bandera.

    II

Más que alimentos,
hacen falta escuelas
que eduquen para la vida,
reeducando para vivir,
respetando, ¡amando!.

    III

Habría que promover
el culto a la palabra,
y mover los corazones
desde el surtidor del verso,
dialogar más y chillar menos,
comprender y aprender
a reemprender caminos de luz.
Si hemos de gritar
que sea para defender
el derecho a una existencia
digna, el derecho
a poblar caminos de amor
y a repoblar soledades.

    IV

El encuentro con la diversidad
no es adversidad, sino reencuentro
de latidos abrazados por la vida.

    V

Si hemos de estar con alguien
que sea con los sufren.
Seamos portavoces
de los que no tienen voz.
Seamos poetas
de los que no tienen poesía.
Seamos horizonte
de los que no tienen futuro.
Seamos el abrazo
de los que viven el rechazo.

    VI

Los líderes políticos
han de tornarse poéticos:
tan cantautores como autores,
—menos cantamañanas
y más mañana, me digo—,
para crear y creer
en un mundo en paz,
rimado con la justicia,
bajo el tono de la libertad
y el timbre del pluralismo.
Al igual que un aire celeste
y manso, tierra adentro,
como mar en busca de puerto,
como ola en busca de aire,
como aire, calmante
de los desaires,
que colma y cura
el mar de los dolores,
abriendo claridades en la noche.

Víctor Corcoba Herrero

“Cuclillos del dolor, heraldos ciegos, falsos patriotas”

(Antonio Gala)

Hoy he querido cultivar
rosas en el mar
y lunas en la tierra,
pero se desgarró
el verso en las manos,
al ver que una bomba
tronchó la inocencia.

Vivir sin vivir no es vivir.
No es vivir, vivir sin vivir.
Vivir es estar despiertos.

Por ello, se necesita la voz
de los poetas,
que no viven para contar,
cantan para vivir más,
y de paso, pasan
revista al tiempo,
que todo lo imprime y exprime.

Porque, para existir,
y no vegetar,
hace falta más valor
que para encogerse de hombros
y arrodillar el cuerpo.

Dejadle, pues, al poeta
las manos libres
para que libre la batalla
del amor,
que no se dice, se hace;
y si bien se hace, nace.

Porque el amor
es igual que una ola:
levanta su vuelo,
reclama la mirada,
y luego se abraza al sol,
mientras el poeta oficia
de luna y ensortija el momento.

Si alguien desentona,
lo deja en la orilla
o lo traga en destierro.

Porque del odio,
me falta el adiós
y de las balas me sobra
la espoleta, sería
buen tono y mejor tino,
pactar con el justo
del que no me sobra nada,
para nadar en su equidad,
que es un nido de luz
y un nicho de paz.

Paz he dicho,
para defenderla a todo trance,
aspirarla, respirarla, desearla;
que amarla es lo esencial
y conquistarla es lo propio,
para mantener en calma, el alma;
para sostener en vivo, la vida;
sin tantas banderas, ni bandos.

Víctor Corcoba Herrero