Volé en tu recuerdo
en una hora de sosiego,
me escapé hasta tu espacio
me refugié en tu cielo.
Te busqué entre las dunas
doradas de este puerto,
te busqué entre la bruma
casi muerta del silencio.
Te soñé como a gaviota
que libremente remontó vuelo,
te soñé como a un albatros
que despliega sus alas al cielo.
Estuve en ti, como la tierra,
acunando en paz el océano,
y en ese estar tan sublime
me entregué a ti sin miedos.
Estuve en ti y entre tus alas
me refugié con mis silencios
y descubrí en ese instante
que eras libre como el viento.
Volé hacia ti, escapando de mis miedos.
Soñé contigo, con tu espacio y tu cielo
me crecieron alas y me mataste al vuelo.

Teresa Aburto Uribe

Déjame volar libre por los prados,
déjame sentir las caricias del viento,
quiero cabalgar encima de una nube
acariciar el sol y perderme en el tiempo.

Déjame escalar la colina más alta,
déjame soñar que estoy sola en la montaña
quiero descubrir un refugio solitario,
quiero conocer de la libertad sus entrañas.

Déjame  volar como lo hacen las gaviotas
déjame llegar a la playa más hermosa,
quiero dibujar en la arena mis sueños
quiero dormirme y que me despierten las olas.

Y déjame por fin, caminar con las estrellas
y déjame sentir que soy como una de ellas,
entonces al saber que todo ha terminado
volveré para decirte, lo que quería, he soñado.

Teresa Aburto Uribe

Si yo tuviera coraje
para gritar lo que siento,
y si el mundo me escuchara
aunque sea con desconcierto,
gritaría que están ciegos
los hombres que destruyen
el mundo con sus manos,
la tierra en que crecieron.
Si yo tuviera coraje
para gritarle al viento
lo que mi corazón lleva
desde hace tanto tiempo,
le pediría que alborote
el planeta con mi acento,
y que lleve mi plegaria
a través de todo el tiempo.
Si yo tuviera valor
pediría que me expliquen
por qué me negaron de niña
la tierra de mis ancestros,
por qué mi emigración
hacia suelos ajenos,
por qué una historia distinta
y no la de mi pueblo.
Si yo tuviera coraje…
y en estos versos lo tengo,
para que escuchen mi voz
las razas de todos los pueblos,
les diría que vive
dentro mío la esperanza
de crear un mundo de amor,
sin guerras y sin miedos.

Teresa Aburto Uribe

Pasé por ti como una borrasca,
como una tempestad anunciada.
Pasé así, como una ráfaga de viento.
Obedeciste a tu ímpetu andariego,
obedecí a mi búsqueda de afectos.
Pasaste por mí como una ola que rompe
con su furia, de la noche, el silencio,
como una estrella que no da tiempo
a pensar en su forma, en su destino,
que deja su estela y nos quita el aliento.
Pasamos así, sin darnos cuenta…
de la quietud al desasosiego,
y luego nada… nada… solo silencio.

Teresa Aburto Uribe

No me quiero ir, estar apenas,
no quiero volver a la rutina de los días,
solo quiero estar así, quieta, sombría,
callada en mis palabras
para que nadie me advierta.

No me quiero ir, lo he decidido;
me quiero quedar aquí, aunque así no sea,
estaré todo el tiempo, seré el vestigio
de la primavera que se fue,
y de la que aún no llega.

No me quiero ir, ya lo he pensado
pero el no querer a querer me lleva,
necesito soledad solo unos instantes
pues si fuera todo el tiempo
me envolvería en tristeza.

No me quiero ir, no, quiero quedarme
estar siempre enredada en el silencio,
no me quiero ir y tendré que hacerlo
aunque el hacerlo se torne insoportable.

Teresa Aburto Uribe

Te pienso luego de una larga noche,
luego de sombras y espacios fríos.
Te pienso luego de abismos simulados,
luego de silencios largos
y ojos dormidos.
Te pienso… y no estás ausente,
en mi despertar existe tu sombra
que danza pausada buscando su lecho
para aunarse en la realidad escondida
del tiempo sin memoria.
Te pienso luego de larga ausencia,
y es como si tu voz
me llamara a gritos
a reunirme con tu boca,
de la que emana un manantial de sal
perdido entre cielo y rocas.
Te pienso en mi despertar
y mi voz te llama… te clama…
¡Ay! si el tiempo
no fuera un cruel tirano
derrumbando a su  paso espacios
dejándolos vacíos,
solo si el tiempo nos diera tregua
para recobrar lo perdido,
podría recuperar mi acento,
y tu, patria mía, podrías de nuevo
tenerme contigo.

Teresa Aburto Uribe

Acaso fue la tarde
la que escondió en su penumbra
el sentimiento y lo durmió.

Acaso fue el cansancio
el que envolvió tanta ternura
en un colchón de sueños y lo durmió.

Acaso fue el silencio
el que atrapó al corazón
en un vacío sin ruidos y lo durmió.

Acaso fue el tiempo
el que frenó los impulsos
en un espacio sin formas y lo durmió.

Acaso fui yo
quien invitó a  “mí todo”
a aplacar la tormenta y lo durmió.

Teresa Aburto Uribe

Rodeados por la quietud de la noche,
camín bamos taciturnos
por las calles vacías.
Te sentía al lado mío,
mas al mismo tiempo te ignoraba,
me sentía al lado tuyo
y al instante me marchaba.
Me encerraba en pensamientos,
caminaba… temblaba,
reaccionaba de pronto
y a tu lado continuaba
para seguirte escuchando
sin yo musitar palabras.
Y así la monotonía
se repetía, no variaba.
Caminamos, avanzamos,
sin llegar a nada,
solo a un gran silencio
lleno de palabras.

Teresa Aburto Uribe

Andaré los caminos buscando el horizonte
que me indicara mi padre
en las noches de aquel pueblo perdido
en la cordillera de Los Andes,
en las noches de leña ardiendo,
de frío, nieve y chocolate.
Andaré tantos caminos buscando mi vida,
mis afanes se multiplicarán día tras día
y pasaré los años andando distancias
y a cada paso lloraré tu ausencia.
Pero llegará el día, ya gastado el camino,
de dar la vuelta, de mirar al sur de nuevo
y regresar a tu lado,
a descansar los años bajo tu cielo,
a dormir las siestas mecida en tus olas,
a oler tu mar en las tardes de julio
cuando el frío corta el rostro
y la cruz del sur cubre tu cuerpo de mesetas
y el viento acaricia tu cintura de acantilados.
Llegará el día de recostarme de nuevo
en el calor de tus doradas dunas
con los ojos abiertos al cielo de enero,
apretando en mis manos puñados de arena,
acariciando mis pies el oleaje de espuma.
Entonces, cuando salga la luna
y el mar sereno refleje tu silueta iluminada
y los barcos detenidos en tu noche
me inviten a quedarme a la vera de tu costa,
y las estrellas dancen a lo lejos
al compás de un coro de gaviotas,
entonces te daré mi corazón
y se detendrá en vos, pueblo mío,
para siempre, en silencio, dormido.

Teresa Aburto Uribe

Esto que ves soy yo,
ni más, ni menos.
Un pedazo de SER…
un trozo de humanidad…
un puñado de risas…
un montón de sueños.
Una cuota de locura…
un pedazo de dulzura
con toda mi sinceridad.
Esto que ves, soy yo,
ni más, ni menos.
Una mujer, a veces una niña,
a veces espacio…
a veces infinito…
a veces pasión…
a veces libertad.
Pero así, simplemente así…
así soy yo.
Es todo lo que tengo,
todo lo que soy…
No es mucho… pero es todo.

Teresa Aburto Uribe