El eco de mi voz
se está  perdiendo en el silencio
como se pierde el camino
en el horizonte,
entre la tierra y el cielo.
La música gime en mi oído
sondea mi interior y me descubre,
desnuda mis sentidos
y me eleva al infinito,
y mi voz… se esconde,
se calla, se pierde.
Mis pensamientos vuelan
en busca de rastros ocultos
de las huellas escondidas
en las tardes de mi ayer,
y descubro las distancias,
y descubro las ruinas…
y la música sigue
Socavando mi interior.
Lo recóndito de mí
se vuelve palpable,
yo lo siento y es extraño,
escucho mis latidos
y siento mi soledad
como un abismo insondable,
como cuando en el mar
se esconde la tarde.

Teresa Aburto Uribe

Esto que ves soy yo,
ni más, ni menos.
Un pedazo de SER…
un trozo de humanidad…
un puñado de risas…
un montón de sueños.
Una cuota de locura…
un pedazo de dulzura
con toda mi sinceridad.
Esto que ves, soy yo,
ni más, ni menos.
Una mujer, a veces una niña,
a veces espacio…
a veces infinito…
a veces pasión…
a veces libertad.
Pero así, simplemente así…
así soy yo.
Es todo lo que tengo,
todo lo que soy…
No es mucho… pero es todo.

Teresa Aburto Uribe

Cuando se tiene un amigo
se tiene entre las manos
un pedazo del cielo,
un espacio infinito,
un refugio, un espejo.
Cuando se tiene un amigo
se  tiene un hermano,
ese que uno elige
cuando va creciendo.
Ese ser que nos transmite
la confianza y el respeto,
ese ser que nos muestra
los equívocos siempre a tiempo.
Cuando se tiene un amigo
se tienen las alas
extendidas al viento,
y se puede desnudar el alma
sin correr riesgos.

Teresa Aburto Uribe

Algún día me iré… pero aquíquedaré,
quedaré porque soy de aquí,
recordaré cada momento de este lugar,
de este puerto.
Recordaré cada silencio
de este mi mar, mar eterno.
No olvidaré las calles,
tampoco olvidaré el cielo…
no olvidaré la brisa
que le dio paz a mi alma,
que le dio un sentido a mis hechos.
Me iré mañana tal vez,
me iré con tu recuerdo,
con un amor escondido
que solo conoce el silencio,
el silencio que dejaré
cuando pase el tiempo,
el silencio que llevaré
cuando pase febrero,
me iré mañana tal vez,
o tal vez… mañana me quedo.

Teresa Aburto Uribe

Dulce soledad que me acompañas
y que en las noches te duermes a mi lado,
con tu presencia hueca te recuestas,
y me das entre las sombras tus manos.
Dulce soledad, amiga mía,
no me dueles ni me haces daño,
aprendí a necesitarte y a estar a tu lado.
Dulce soledad, pobre soledad,
nadie te quiere y yo, sin embargo,
te agradezco los silencios y el espacio,
las horas que me escuchas atenta,
y tus ojos y tu cuerpo imaginario.

Teresa Aburto Uribe

Tengo miedo de no volver a verte,
de no volver a sentir tu voz ni tu presencia,
miedo al miedo que nos envuelve,
miedo al vacío que dejaría tu ausencia.
Tengo miedo al indeciso presente
a ese ayer que vivimos juntos,
a ese mañana irresistible
con su respuesta tan evidente.
Tengo miedo al olvido
y al amargo sabor que lo envuelve,
al ocaso previsto de nuestro amor
a no saber comprenderte.
Tengo miedo mi amor, no puedo evitarlo,
es tan grato tenerte, y tran amargo no verte,
que de solo pensar que un día cualquiera
al buscarte en mi alma yo no te encontrara,
de solo pensarlo mi amor, por mi mente
se cruzan tantas cosas, tántas, que quisiera
gritarle al viento, a la lluvia, a la nada,
que moriría hoy mismo si tú me faltaras.

Teresa Aburto Uribe

No sé si es deseo de compañía,
o si es sentimiento de soledad,
o es la misma cosa.
Tal vez lo gris de la tarde
trae la nostalgia y el recuerdo
de aquellas tardes junto al mar,
junto a mi gente, junto a mi amor.
No… no lo sé. Hoy estoy sola.
Un café es mi compañía,
un libro es mi refugio,
un pensamiento es mi estrategia
que hacen de mi soledad un absurdo.
No es soledad de estar sin nadie,
sino de estar lejos,
de estar lejos de lo que quiero;
lejos de lo que amé y que aún amo,
lejos… pero cerca a la vez
porque no lo he olvidado.
Sí… tal vez lo gris de la tarde
me trae tu recuerdo,
mar que añoro ahora,
ahora que estoy lejos,
ahora que tus olas no besan mi piel,
ahora que tu música no gime en mi oído,
ahora que tu profundidad
no es de mis días el misterio.
Mar… a ti te añoro,
amor… a ti vuelvo.

Teresa Aburto Uribe

Cierro los ojos, lentamente,
y me sumerjo en un letargo sin tiempo,
silencioso, distante, lejano…
cierro los ojos y me encuentro
con el ser que está en mi interior
lleno de miedos, de preguntas,
lleno de dolores y de angustias,
ese ser que se siente abatido,
que a veces no razona.
Lo observo y con imperante voz
lo invito a que viajemos juntos
por esta vía sin final preciso,
que me ayude a sentirme segura,
que no me hunda con sus miedos,
que no me lleve al abismo.
cierro los ojos y observo,
el camino del retorno no está tan lejos,
yo no quiero transitarlo,
y ese otro ser que está en mí
me seduce, con gestos de dolor
me invita a recorrerlo una vez más.
Ese otro ser no puede estar en mí,
una vez lo despedí de mi interior,
lo condené a la muerte.
Abro los ojos y descubro que soñé,
que solo soy yo, que no hay nadie más,
que ese otro ser soy yo misma,
solo que decidida a no retornar.

Teresa Aburto Uribe

Si yo tuviera coraje
para gritar lo que siento,
y si el mundo me escuchara
aunque sea con desconcierto,
gritaría que están ciegos
los hombres que destruyen
el mundo con sus manos,
la tierra en que crecieron.
Si yo tuviera coraje
para gritarle al viento
lo que mi corazón lleva
desde hace tanto tiempo,
le pediría que alborote
el planeta con mi acento,
y que lleve mi plegaria
a través de todo el tiempo.
Si yo tuviera valor
pediría que me expliquen
por qué me negaron de niña
la tierra de mis ancestros,
por qué mi emigración
hacia suelos ajenos,
por qué una historia distinta
y no la de mi pueblo.
Si yo tuviera coraje…
y en estos versos lo tengo,
para que escuchen mi voz
las razas de todos los pueblos,
les diría que vive
dentro mío la esperanza
de crear un mundo de amor,
sin guerras y sin miedos.

Teresa Aburto Uribe

Podré, quizás, elevarme al infinito
sin intentar buscar el por qué,
podré, quizás, descubrir  mil paraísos
sin averiguar a donde llegaré.

Podré esconderme en el lugar más oscuro
y no descubrir el placer del misterio,
Podré, quizás, devorarme el silencio
y envolverme la distancia sin saber cuán lejos.

Podré saborear el más amargo de los sabores
y tal vez me acostumbre a ello,
podré, quizás, deleitarme de dulzura
y no conocer, jamás, lo dulce a pleno.

Podré tantas cosas, no podré tantas otras.
Podrá  el tiempo darme tiempo…
pero si no lo aprovecho ahora,
se morirá  mi alma aunque viva mi cuerpo.

Teresa Aburto Uribe