Andaré los caminos buscando el horizonte
que me indicara mi padre
en las noches de aquel pueblo perdido
en la cordillera de Los Andes,
en las noches de leña ardiendo,
de frío, nieve y chocolate.
Andaré tantos caminos buscando mi vida,
mis afanes se multiplicarán día tras día
y pasaré los años andando distancias
y a cada paso lloraré tu ausencia.
Pero llegará el día, ya gastado el camino,
de dar la vuelta, de mirar al sur de nuevo
y regresar a tu lado,
a descansar los años bajo tu cielo,
a dormir las siestas mecida en tus olas,
a oler tu mar en las tardes de julio
cuando el frío corta el rostro
y la cruz del sur cubre tu cuerpo de mesetas
y el viento acaricia tu cintura de acantilados.
Llegará el día de recostarme de nuevo
en el calor de tus doradas dunas
con los ojos abiertos al cielo de enero,
apretando en mis manos puñados de arena,
acariciando mis pies el oleaje de espuma.
Entonces, cuando salga la luna
y el mar sereno refleje tu silueta iluminada
y los barcos detenidos en tu noche
me inviten a quedarme a la vera de tu costa,
y las estrellas dancen a lo lejos
al compás de un coro de gaviotas,
entonces te daré mi corazón
y se detendrá en vos, pueblo mío,
para siempre, en silencio, dormido.

Teresa Aburto Uribe

Esto que ves soy yo,
ni más, ni menos.
Un pedazo de SER…
un trozo de humanidad…
un puñado de risas…
un montón de sueños.
Una cuota de locura…
un pedazo de dulzura
con toda mi sinceridad.
Esto que ves, soy yo,
ni más, ni menos.
Una mujer, a veces una niña,
a veces espacio…
a veces infinito…
a veces pasión…
a veces libertad.
Pero así, simplemente así…
así soy yo.
Es todo lo que tengo,
todo lo que soy…
No es mucho… pero es todo.

Teresa Aburto Uribe

Pensarás tú
que mi amor por ti ha muerto
como muere el otoño
al llegar el invierno?
Pensarás tú
que en mis lánguidos pensamientos
tú ya no habitas
desde largo tiempo?
No, no pienses eso,
mi amor existe aún,
mi amor por ti no ha muerto,
está impregnando mi corazón,
mi mente, mis pensamientos,
está impregnando mi vida
y llenando de esperanzas
mi corazón entero.

Teresa Aburto Uribe

Volveré una tarde de septiembre
con los primeros soles
y las últimas ballenas,
caminaré tus playas
y tus doradas dunas,
me perderé en la bruma
de una tarde cualquiera.
Mi corazón
no habrá  partido entonces,
será como no haberme ido nunca,
seré parte de ti otra vez,
te cantaré mis deseos
y me dormiré en la humedad
de tu oleaje blanco,
en el olor a mar sereno,
sobre un colchón de caracolas.
Volveré a caminarte una tarde…
una tarde como esas tantas
en que te he dado mi infancia,
volveré a darte mis sueños,
mi sonrisa, como tantas mañanas
y de mis noches,
las últimas lágrimas.
Volveré a ti,
aunque nunca me he ido,
y seremos otra vez
cielo y mar…
arena y espuma…
profundidad e infinito…

Teresa Aburto Uribe

Dulce soledad que me acompañas
y que en las noches te duermes a mi lado,
con tu presencia hueca te recuestas,
y me das entre las sombras tus manos.
Dulce soledad, amiga mía,
no me dueles ni me haces daño,
aprendí a necesitarte y a estar a tu lado.
Dulce soledad, pobre soledad,
nadie te quiere y yo, sin embargo,
te agradezco los silencios y el espacio,
las horas que me escuchas atenta,
y tus ojos y tu cuerpo imaginario.

Teresa Aburto Uribe

Este dulce y ciego dolor de amarte,
extraño modo de morir en vida,
suave sensación vaga y perdida
de tenerte a mi lado y adorarte.

Esta oscura soledad, amor errante,
soledad tuya que hice mía,
este repetir, extraña letanía,
tu nombre, amor, hasta atragantarme.

Este miedo al silencio, cruel y cortante,
al tiempo que pasa, a dejar de amarte,
este miedo al encuentro, cruel ironía

a saber que tú estás y yo no sabía.
Este extraño amor, paloma errante,
imposibilidad fatal, mas quiero amarte.

Teresa Aburto Uribe

A Puerto Madryn

Podré, quizás,distanciarme en el tiempo,
Una y otra vez podrédejarte,
En calles solitarias vagar micuerpo,
Rastrearé otros cielospara encontrarte.
Tomaré el sol en otrasplayas,
Oleré el perfume deotros mares.

Mas, todo puede ser posible, escierto,
Andaré en la distancia yen el tiempo,
Daré mis horas a otragente,
Rendiré mis nochesa otro cielo,
Y mi vida avanzar  comosiempre, pero…
Nada alejar  micorazón de tu puerto.

Teresa Aburto Uribe

Cierro los ojos, lentamente,
y me sumerjo en un letargo sin tiempo,
silencioso, distante, lejano…
cierro los ojos y me encuentro
con el ser que está en mi interior
lleno de miedos, de preguntas,
lleno de dolores y de angustias,
ese ser que se siente abatido,
que a veces no razona.
Lo observo y con imperante voz
lo invito a que viajemos juntos
por esta vía sin final preciso,
que me ayude a sentirme segura,
que no me hunda con sus miedos,
que no me lleve al abismo.
cierro los ojos y observo,
el camino del retorno no está tan lejos,
yo no quiero transitarlo,
y ese otro ser que está en mí
me seduce, con gestos de dolor
me invita a recorrerlo una vez más.
Ese otro ser no puede estar en mí,
una vez lo despedí de mi interior,
lo condené a la muerte.
Abro los ojos y descubro que soñé,
que solo soy yo, que no hay nadie más,
que ese otro ser soy yo misma,
solo que decidida a no retornar.

Teresa Aburto Uribe

De nuevo lo mismo de ayer,
las mismas calles, la misma gente,
la misma sonrisa, las mismas cosas.
Todo es igual, es igual mi nostalgia.
Todo es igual a ayer,
y tal vez todo sea a igual a mañana.
Todo es igual, nada cambia.
El mismo espejo en el que miro mi rostro,
la misma luz que alumbra mi almohada,
el mismo reloj, la misma cama.
Todo es igual, nada cambia.
Un escritorio, un teléfono,
un café a las cuatro,
y para no perder la costrumbre
unas cuantas carcajadas.
Un cumplimiento de horario
y un chau, hasta mañana.
Y de nuevo sola.
Todo es igual… nada cambia.
Nada cambia, porque yo no cambio.

Teresa Aburto Uribe

Aquí te espero
y quizás no sea en vano,
aquí te busco
enredada en mi letargo.
Aquí te espero
en las playas de mi puerto
manso espejo de agua
que refleja tu encanto.
Aquí te busco
entre la arena y la espuma
bañado en caracolas
dibujado en la bruma.
Aquí te espero
jugando entre las dunas,
contando las estrellas…
y tú estás en cada una.

Teresa Aburto Uribe