A Puerto Madryn

Podré, quizás,distanciarme en el tiempo,
Una y otra vez podrédejarte,
En calles solitarias vagar micuerpo,
Rastrearé otros cielospara encontrarte.
Tomaré el sol en otrasplayas,
Oleré el perfume deotros mares.

Mas, todo puede ser posible, escierto,
Andaré en la distancia yen el tiempo,
Daré mis horas a otragente,
Rendiré mis nochesa otro cielo,
Y mi vida avanzar  comosiempre, pero…
Nada alejar  micorazón de tu puerto.

Teresa Aburto Uribe

Te necesito amiga
en el silencio de las tardes
vacías de tu presencia,
de esas tardes en las que no encuentro
los oídos prestos a atender
cada una de mis palabras,
en las tardes que no encuentro
esos ojos que, alborotados,
me asaltan silenciosos
y que mirando los míos,
sin cálculos, me regalan el alma.
Te necesito amiga
como se necesita el aire
que cada día se respira,
necesito de tus manos
extendidos y sin prisa,
necesito de tu sonrisa
para aplacar mis penas,
necesito de tu sombra
para acompañar mis pasos,
y de tu silencio
para llorar sin vergüenza.
Te necesito en cada silencio
que me abraza con tu sombra,
en las notas de cada canción
que escuchamos juntas,
te necesito conmigo a cada instante
para luchar unidas, esta pelea,
para vivir de a dos esta aventura.

Teresa Aburto Uribe

Aquí te espero
y quizás no sea en vano,
aquí te busco
enredada en mi letargo.
Aquí te espero
en las playas de mi puerto
manso espejo de agua
que refleja tu encanto.
Aquí te busco
entre la arena y la espuma
bañado en caracolas
dibujado en la bruma.
Aquí te espero
jugando entre las dunas,
contando las estrellas…
y tú estás en cada una.

Teresa Aburto Uribe

Déjame volar libre por los prados,
déjame sentir las caricias del viento,
quiero cabalgar encima de una nube
acariciar el sol y perderme en el tiempo.

Déjame escalar la colina más alta,
déjame soñar que estoy sola en la montaña
quiero descubrir un refugio solitario,
quiero conocer de la libertad sus entrañas.

Déjame  volar como lo hacen las gaviotas
déjame llegar a la playa más hermosa,
quiero dibujar en la arena mis sueños
quiero dormirme y que me despierten las olas.

Y déjame por fin, caminar con las estrellas
y déjame sentir que soy como una de ellas,
entonces al saber que todo ha terminado
volveré para decirte, lo que quería, he soñado.

Teresa Aburto Uribe

Si escuchas una tarde
la música de las aguas
de ese mar que te acompaña
cuando vas a navegar,
te dirá  que alguien te espera
en la orilla de la playa
acurrucada en la arena
que suavemente agita el mar.
Si escuchas una tarde
cuando las olas le cantan
a este puerto generoso
de los secretos del mar,
te dirá  que alguien te espera
te dirá  que alguien te llama
te dirá  que alguien te observa
y no te puede alcanzar.

Teresa Aburto Uribe

No me quiero ir, estar apenas,
no quiero volver a la rutina de los días,
solo quiero estar así, quieta, sombría,
callada en mis palabras
para que nadie me advierta.

No me quiero ir, lo he decidido;
me quiero quedar aquí, aunque así no sea,
estaré todo el tiempo, seré el vestigio
de la primavera que se fue,
y de la que aún no llega.

No me quiero ir, ya lo he pensado
pero el no querer a querer me lleva,
necesito soledad solo unos instantes
pues si fuera todo el tiempo
me envolvería en tristeza.

No me quiero ir, no, quiero quedarme
estar siempre enredada en el silencio,
no me quiero ir y tendré que hacerlo
aunque el hacerlo se torne insoportable.

Teresa Aburto Uribe

Basta mirar tus ojos
para saber que existes,
para saber que pisas
la tierra que yo piso,
para saber que amas
el mar que yo amo,
para saber que el sol
que nos alumbra
es el mismo.
Basta mirar tus ojos
para saber que estas vivo,
para saber que el cielo
está en ellos prendido,
para saber que el mar
con su silencio o su grito
los bañó de su color
y su misterio infinito.
Basta mirar tus ojos
para saber que existes,
para saber que vives
aquí donde yo vivo,
para saber que estas
aunque yo no esté contigo,
para saber que el cielo
que nos rodea es el mismo.
Basta mirar tus ojos,
solo eso… y yo los miro.

Teresa Aburto Uribe

Rodeados por la quietud de la noche,
camín bamos taciturnos
por las calles vacías.
Te sentía al lado mío,
mas al mismo tiempo te ignoraba,
me sentía al lado tuyo
y al instante me marchaba.
Me encerraba en pensamientos,
caminaba… temblaba,
reaccionaba de pronto
y a tu lado continuaba
para seguirte escuchando
sin yo musitar palabras.
Y así la monotonía
se repetía, no variaba.
Caminamos, avanzamos,
sin llegar a nada,
solo a un gran silencio
lleno de palabras.

Teresa Aburto Uribe

Si me quieres…
no me lo digas todavía,
deja que el encanto
siga surcando el momento
de las horas compartidas.
Si me quieres…
no me lo digas todavía,
quiero seguir disfrutando
el silencio de tu compañía.
Si me quieres…
no me lo digas todavía,
deja que tus ojos lo hagan
y que reflejen tu alma
y lo que en ella habita.
Si me quieres…
grítalo al viento
que agitando el fuego
encenderá  la llama
que nos dará vida.
Y… si no me quieres…
no me lo digas todavía,
el tiempo se encargará
de apagar el fuego,
de esconder las ganas,
de transformar el sentimiento.

Teresa Aburto Uribe

Pensarás tú
que mi amor por ti ha muerto
como muere el otoño
al llegar el invierno?
Pensarás tú
que en mis lánguidos pensamientos
tú ya no habitas
desde largo tiempo?
No, no pienses eso,
mi amor existe aún,
mi amor por ti no ha muerto,
está impregnando mi corazón,
mi mente, mis pensamientos,
está impregnando mi vida
y llenando de esperanzas
mi corazón entero.

Teresa Aburto Uribe