1

   Solsticio de verano arrejuntado al vuelo. Vamos, hombre dela bolsa con pan. Vamos, alpargatero de alpargatas demurciélago. Vamos, verdoso brote de pigmentos. Vamos, ladrillerode ladrillos, calador de la cal encalada. Bebamos el verano de nubesmóviles, de corpúsculos que corren las ansias. Vamos, queel agua no fructificada hay que atravesarla de una vez y sin reposo.

                             2

   Solsticio de cruce de termómetros. Salto arribademos que el salto abajo nos lo dan las alas. Solsticio que quiebraslas luces y abres los postes tendidos por navegantes más viejos,haz las cuerdas de los fósforos y los cabezales de las llamas.

                             3

   El pan guarda mis dedos en reposo. Tin Tón, alrefregarse. Tin Tón, al darle con el balaustre de hierro coladoque mis uñas colaron y que van pintadas de liquen en la bolsaque llevo colgada. Mi pan está verde. Las hormigas estánverdes. Solsticio de verano verde que me manchas el rostro con truenosy mezquindad de agua. Solsticio de verano que anuncias mi postura contus escándalos mañaneros. Solsticio gritón tumbaspiedras de los cerros.

                             4

   Vamos, aguador que no has sacado nada del verano. Vamos,haz de ti un colador proveedor de provisiones. Vamos surtidor, surtebien surtido. Chorros de mentol en los oídos, de mierda en tuombligo cagador de lombrices, de lombrices en el hueco ballenero que teabre la cabeza. Surte al mismo verano quemador del pan podrido. Surte atus alforjas brotadas de gusanos. Surte, para ello llevas orificios.

                             5

   Solsticio regador de mil cabezas. La tierra se chupa misamores y te quedan colados y en reposo diez millones de testigos.Amásalos, solsticio, en una masa negra. Juega, solsticio, con lapelota fecunda que he botado a la tierra. De una mano a otra solsticio,de un poste a otro solsticio, de un abandono a un abandono solsticioqué carajo. Alalimón, alalimón, que el solsticiose marcha jugando. Alalimón, alalimón, que la viejamuerte está en la cueva. Alalimón, alalimón.

                             6

   Alalimón solsticio que el día se queja delargura. Astron ponedor de huevos. Astron machacante componedor deesteras. Astron del día largo que me quema. Astron alzadopromovedor de alzamientos, calentador de vírgenes de piernaslargas. Márchate al mismísimo infierno Vernal que estecalor suda sudaderas y el hemisferio boreal tiene hundida la cabeza.

                             7

   No ves, Vernal, que las culebras se enredan en las piernasde las muchachas nacidas del calor de la tierra. Alalimón,Vernal, que las desfloraciones sólo se suceden en el hemisferioaustral. De noche, Vernal, se penetran las bulbas. De noche, Vernal,que soy un sudor y me sudo el alma y la dejo quieta y se me va la vida,Vernal, en tu día largo. Vamos, hombre de catapulta y hongos.Vamos catapulta, catapulta los huevos de Astron. Vamos,alalimón, alalimón, saca la vieja de la cueva. Bailavieja, conmigo, Astron nos da un día largo.

                             8

   Alalimón, el puente se ha caído.Alalimón, nos jodimos sin el puente. Alalimón Astron pasapor debajo de mis brazos tendidos. Pásate a la noche austral,alalimón, que no quieres darme la oscuridad de las bases sintecho. Alalimón, la noche nos dará una bulba tejida derecuerdos. La noche, Astron, trágate una espada y estalla envertederos de luz que no ilumine. Qué venga la oscuridad y elcambio de hemisferio: la noche habrá de ser larga. Te invito aque juguemos. Dame las manos. Pasa solsticio de verano.Alalimón,  alalimón, el puente se ha caído.Abre las piernas, mira solsticio la ebriedad nacida detubérculos. Pasa, solsticio, por debajo, el puente se hacaído.

                             9

    Hiemal, el de la noche larga y de la cópulainacabable. Voy a elevarte a la categoría de un dios ahorcajadas sobre tu noche larga. Regaré semen abundante sobrelos restos esparcidos de membranas rotas que se han aprovechado de tipara desligarse de la piedad. Hiemal, el pisador, el sustentador dehembras siempre insatisfechas. Hiemal, oscuro oscurecedor, protector delas entradas y cuidador de la vida. Con la regadera regaréregando la inmensa pelota de mierda que Vernal te consignó en elsembradío de cabellos que divide los hemisferios.

                             10

   Solsticio de invierno envuelto en sábanas sudadas.Oscuro oscurantismo del oscurecimiento que oscuramente protege todaslas maldades en las escoforias, libatorios y lavatorios de mujeresentiempadas. Me siento tan solo, Hiemal, abrazado de los olores. Tantriste estoy, Hiemal, poniendo sobre mi vientre un vaso sacado de estavida cagante. Estuve acurrucado calentando los huevos de Astron,buscando una germinación y he aquí Hiemal que vivo tunoche cargada de mujeres que no amo.

                             11

   Compréndeme solsticio de invierno. Entiende que miespera a tu oscuridad, a tu noche preñada, era el simpleseguimiento de mis pasos. Date cuenta que mi alforja estácuarteada, que el pan que me quedaba ya no puedo comerlo. Mira que hevenido a la oscuridad enceguecido buscando paños mojados en labondadosa hendidura para ponerlos en los bordes donde una vez tuvededos, en el hueso tenso de mi sexo gastado, en la concavidad de loshuecos cóncavos que abren ventilación a mi cerebro.

                             12

   Hiemal, quería una noche de amor. Date cuenta de lacircularidad. Comprende lo que hace posible la gran cópulahemisférica y entiende a mi sexo hambriento que quiere cubrirsede carne desfoliada de los sembradíos. Estoy triste,solsticio;  entiéndelo. Una nube de murciélagos noes suficiente ya para procurar cobertura a mis pies. Quiero pan. Quierohumedad. Mira mi cara;  mete tus extremidades en los porosabiertos. Huéleme Hiemal, huéleme que huelo mal.Lávame, báñame con la leche de todas las mujeresde tu noche larga. Enjuágame con la atemporalidad que se llevasu sangre marchita.

                             13

   Pisa pisador, pisa la noche larga y tu día corto,pisa la noche corta que no me dio suficiente y el día largo queme dejó extenuado. Estoy cansado, date cuenta de mi deformidad,date cuenta de lo mucho que he andado. Mira hacia atrás, ve,constátalo, piensa que es suficiente para mí, que acualquiera pudo pasarle lo mismo, que no soy el único. Mi locuraes verde y flota tranquila. Mi amargura es clara y su recipientegrande. Mi muerte está guardada en una cueva verde.Mírala, ahí está, pisa pisé la noche y eldía, saltando, pisa que piso, marcando en el suelo hemisferioscon una tiza.

Teódulo López Meléndez

Ella danzó
desde la carne sin piel

sobre una mano mía
que la alzaba
a buscar
el tímpano del tiempo

Mi cabeza
se hacía vientre suyo
y mi otro brazo
cabalgaba las plantas

Ella resplandecía
clorofila desmayo
boca que bajaba
buscándome adentro

Teódulo López Meléndez

                              1

   Sobre las arenas recién descubiertas quedaronvasijas. Dentro de ellas un líquido espeso. Allí puedemirarse pagando con un creciente escozor de los ojos. El humo de cadavasija únese en un solo humo, el líquido de cada vasijaes el pie común de todos los humos. Es una crineja de un solohumo tejida hacia arriba que sujeta el planeta a los tiempos de lacombustión y los espasmos.

                              2

   He sido señalado como el originador de lascópulas sólo por haber ensartado folios borroneados conmis manos inexpertas.

                              3

   Ahora vengo a las playas como veraneante y traigo conmigoa Roberto para explicarle el surco que tracéarrastrándome y tratar de describirle la crineja de humo. El memira apenas un momento y luego me deja para jugar con la arena mojadade mar. Yo miro su pie y sonrío.

Teódulo López Meléndez

                             1

   Los primeros juegos del mundo lo suplantaron todo.Vertical el sonido reencarnó.

                             2

   Se gestó el tapiz pergeñado en la islade  los mendigos. Desvelado secreto primario el sueñodisolvió la terquedad de los sentidos.

                             3

   No hay remoto paraje soledoso. En la abertura veo elsilencio de las causas.

Teódulo López Meléndez

Arcilla agua lana sangre
        madera cal
        lino betún

       portalengua

fuego negro sobre fuego blanco
cáustico    caliza y silicatos
pelo de carneros

donde no hay

Teódulo López Meléndez

                             1

   Rastros serpenteantes las sombrillas sobre los gritosdonde se aboveda el viento. La sierpe es solitaria en la carne arenosa.Metido estoy debajo de los techos grises levantados por el hundimientode las costas y por mis viajes al silicio empegostado al tóraxde las olas.

                             2

   Las cortinas se remueven con vagidos amoldados a lasformas en los vientos del inicio. El ruido,  quebranto. Oh, tormenta, escape, te miro desde el retiro de las algas y desde lasformas propicias que avanzan al acantilado.

                             3

   Las barbas crecen cobrizas de las máscaras que lasnubes asumen y un dictado se abre en los frascos de colores de losviajeros de las aguas. Los leños se hacen morisquetas a loscaminos de la cera y a la ringle de párpados hinchados. En lapiel de la frente de las hojas juega con el viento un tallo.

                             4

   Busco la aquiescencia cuando los dados fríosresbalan la pendiente. La sal se condensa en el cuero de licor deconvento y se ensarta cual hilo sosteniendo los bordes de los belfos.Oh, horizontal ondulación, hiende el aire un silbido de siluetaque se inclina cual gaviota.

Teódulo López Meléndez

                             1

   El disparate de los meandros hizo prisión, estoqueen las costillas. Atados al miedo, los metales. Las cigarras ulularonmentol, desatino.

                             2

   Abatí las hormigas. Quebré las bombillas apedradas. Cuando emergí, perdido el dolor, ya no era.

Teódulo López Meléndez

                             1

   Oficio, palmas secas y rugido cercano. Hierbajos consombra de mareas, busco piedras. Brillor, en las escaramuzas delcuerpo. Desnudo, el gran libro en las rodillas, leo para el vuelo delcoco hasta el miedo limítrofe.

                             2

   Barahúnda, tonsura. Descifro incrustaciones de micuerpo esquelético. Encuentro cosas perdidas. Es noche, memoriaque me guía. Me pregunto si sumergirme ha sido cosa vana.

                             3

   Mi medida será la suave brisa. Pasarépáginas tantas como hisopos al murmullo. Me mojaré tantocomo las rocas de las aves nocturnas. Laceraré mientras la luna.No hay presagios, apenas sílabas con tallos.

Teódulo López Meléndez