Campos desiertos, cabezas raspadas
piel de elefante, crema de marca
montañas de arena, brisa desnuda
recorrer los campos de tu cuerpo

Me toma millas para anclar mi boca en la tuya
mi saliva, torrente lluvia excitada al humedecer tu lengua
tu templo depilado, es jardín sin flores en mi encuentro
el desierto de tu piel me ofrece un paseo largo

Tu cabeza adhiere la fuerza de mi cuerpo
avestruz en mi agonía, deseos compartidos
caminar lentamente, a la conquista del manantial

Se encuentran nuestras miradas, un beso en la gloria
como poder describir, el encanto de tu piel en la mía
genuino nido en las alturas de un ave
impresionante la huida de la presa

¡No pongas toda tu carne al asador!
la adhesión del campo y las flores silvestres
las huellas de la vida, deja grietas en tu paso
deja, te quedan bellas… …me gusta tu sonrisa

La magnitud de tus palabras en mis oídos
me gusta cuando me abrazas
no temas a la ingenuidad de muchos
logras tus metas a pasos… …lógralos estaré contigo

Juguemos en el mar…te apoyaré en tus caídas
llusiones con sabores a playa cadente
no somos niños construyendo castillos de arena
tampoco dejes la arena en su lugar

Construye todo lo que puedes, báñate de ella
aun me fascina humedecer mis pies…
aun construyo castillo con ella…
aunque no sea niña

Que la brisa de este mar nos envuelva
soy tu amiga, tu compañera
pero me gusta ser más…
tu amante en la arena…

Shirley Gisella Cordero Viera

Qué estupidez la ironía de tu camino
Te apartas de lodo para caminar en madera
No miras los meses que te cargo
Y decides comer el vómito de tu vecino
La haces reír, pero le duele más llorar
Te viste y te da de comer
Madre al fin…

Pobre vieja con su tatuaje de la vida
Aun regando las flores de su ventana
Mira al horizonte y ve la sombra de  ti
Recuerdo del hijo que le dio la cachetada
En su corazón, viajando con lágrimas de idiota
Aun así sigue regando su flor
Esperando que el espinazo del pescado
No te lastime…

Madre al fin… pobre linda
Quien te llora en sus oraciones
Te brindó su vientre y a cuidarte
Tu destino fue otro… no era tu dueña
Le debías respeto… le faltaste

Más aun… baja escalones de recuerdo
Aferrada a la vida con ellos
Esperando por tu regreso
Abraza pobre idiota a tu madre
Que aunque te masacre tus manos
Ella cortará las de ella
Para ti…

Shirley Gisella Cordero Viera

Donde las hojas descansan
Sobre el lecho de el camino donde tú y yo
Dejamos huellas de nuestro destino
 
No dejes que la vida te tache de la otra o el otro
No reprimas  una caricia, un deseo
Ser infiel no es tirar LAS CARICIAS DE TU PAREJA  a la basura
 
Al segundo, a la tercera persona no tiene el 99% de culpa
Por el peso del dolor de cabeza que llevas
Busca en tu cama o en tus palabras
Solo tú tienes la repuesta al dolor de cabeza
 
No le eches la culpa a un tercero
Si te dieron dolor de cabeza
Muchas veces es culpa tuya,
no de la otra, o el otro
 
A veces somos nosotros mismo los culpables
De que los labios besen a otros por tener deseo reprimidos
Por eso si tienes Uno,
déjate llevar y da rienda suelta a tu imaginación
 
Deja que tu cuerpo se deje amar por tu pareja
Si esto ocurriera no hubiera dolores de cabeza en tu casa
Y si hay, no siempre es por tu cama
También es porque cuando te llega, te llega y fue tu destino,
 
No el mío, no el de afuera… no de ella, o de él
Solo fue lo que la vida te tenía preparado
Para crecer o para quedarte donde estás
Así que amigo, amiga… logras tus metas
Pero no culpes de tu dolor de cabeza

Shirley Gisella Cordero Viera

Se marchó sin ninguna explicación
Tomando el vino de la mesa
Tomando sus manos enamoradas
Levantó su vuelo sin decir adiós

Entre las colinas dormidas lo busco
Aun creo que te encontraré
Sigo sin aceptar tu partida
Sabiendo que no hay regreso

Se detuvo el toro frente a su enemigo
Llegó un manantial en su encuentro
Arrancando venas, arterias de su pecho
Mirándolo al piso, lo vio morir

Pasarán madrugadas, y lloraré en silencio
Fue carnada de la noche
Un frió me envolvió en llanto
Buenas nuevas llegaron, llegan  y llegarán

Cada que el tiempo cambia en lluvia
Se pierde  su mirada en la mía
La veo sonreír…
A solas se que llora por ti
Y  yo aun te recuerdo

Shirley Gisella Cordero Viera

Testigo que te extrañó más en Abril
Cada vez que el sol se detiene su jornada
Mi alma camina herida a su encuentro

En sus brazos llora cada esperanza mutilada
Nada me cobija, es un manantial de espinas
Que acabó con mis sentimientos

Se fue en una noche sin decir adiós
Se fue en el mar… sin mirar atrás
Llega la amiga noche… mi amiga noche

Se detiene frente a una copa de vino
Entre palabras cortadas… Espero
Que no sea verdad… tu partida

El cielo enfurecido lloró
Mas  llega la tormenta, me rompe el corazón
Llegan las tardes de primavera

Sentada aquí entre garganta cortada
Me toma en sus brazos… lloro
Me ultraja, me maldice, y  no puedo hacer nada

“Estoy herido”, responde mi corazón
Palabras necias se las lleva el viento
Sonríe con su malicia, la copa se ha roto

He caído en el suelo con mis manos en mis ojos
No hay vino que te traigan a mi orilla
Cuando ya no puedo hacer nada por detenerte

Te refugiaste en las ramas de la muerte
Y yo, junto al mar y la arena lloro
Porque aun mis sentidos te escuchan

Hola muñeca  linda…
¿Soy papi cómo estás?

Shirley Gisella Cordero Viera

La alfombra del otoño cubre su cuerpo
Despierta sintiendo el calor de su flor
Deja que la lurciérnaga llegue en su manto de luz

Si la vida te llama déjate llevar
Sierra los ojos y déjate amar
Que las caricias los cubran en esta noche de luna

No nieguen el rocío de esta madrugada que llega
No nieguen la oportunidad de soñar
Cada flor en su punto sonríe

Cada mirada en su punto llega
Ella se desnuda antes los ojos de su  amado
La luna sonríe… Le da su primer beso

El águila la llena de gemidos
Su cuerpo de otoño ha gemido
La dicha de su aurora  fue cubierta de luz
Si la vida te llama déjate llevar

Shirley Gisella Cordero Viera

No dudo, solo me protejo de tu mirada
Llorará el violín cuando me vea partir
Sus cuerdas, no te tocarán la tonada de mi canción

Te quedarás sentado frente mi fotografía
Tal vez, pensarás que es un arrebato mío… pero no esasí
Muere cada segundo una estrella

No será la primera vez, que llore por ti
Ni la última en la historia de este amor
Que se estrelle la copa de mis sueños en tus manos

No dudes, me cuesta levantarme
Caminar no es fácil dejando atrás mi cama
Sería una estupidez negarlo, pero no lo hago

Puede que mañana vuelva a sonreír junto a ti
Escuchar tus carcajadas, sentir tu mano en mi piel
Pero ahora detente, deja pasar la luna en su cumbre

El llanto del camino será largo
Te confieso que te adoro
Pero es más fácil salir de este sueño

Que seguir soñando en copas de vino tinto
Tú seguirás aquí, tranquilo hasta ahora
Cuando me veas partir y tus manos me rocen

No podrás detener la partida de tu gaviota
Quisiera besarte amarte, pero no puedo
Solo soy tu amiga, hoy me desnudé frente a ti

Tus manos te traicionaron, era yo la amiga
Es lo que he bebido de ti
Quédate frente a mi fotografía

Ya no puedo aguantar las ganas de correr
Así que hoy cierro esta puerta, toma las llaves
Yo me quedo fuera de casa

Tú quédate con tus manos en tu cabello
Pensando en, un no sé qué

Shirley Gisella Cordero Viera

La niebla de tu mirada busca mis medidas
Me escondo entre tus ojos aun dormidos
Las gotas de tu ducha me nombran a gritos

Que tus uñas mal cortadas
Me lastiman y mas que eso
Nuestros labios se rozan  a morir

Serpiente venenosa en ducha volcánica
Tratando de sostener la pared de la discordia
Tu caballerosidad encuentra mi garganta

Un gemido me delata
Caminos barrocos entre tus extremidades
Donde pierdes con mi tormenta

Tengo sentidos aun dormidos fiera mía
Deja tu ser recorrer mi silueta sin temores
La ducha de tus besos prende mi fuego

Mis pechos son burbuja en tus manos
Tú dibujas con tu mirada el dilema de mi cuerpo
Se trazan melodías en esta cama humedad

Tus falanges buscan lo no perdido
Y tú no sospechas que… la parte más sensible
Está erguida con tus caricias

Mi ser responde con gemidos agudo a tus oídos
El baile de mis sábanas no te detiene
Penetrante brisa en mi cueva erguida
Olé torero en tu plaza madrileña

Shirley Gisella Cordero Viera

Mañanas tan tristes en tu horizonte
Recuerdos de amapola en tu suspirar
Llega la noche amarga y te duermes
Sabes que su  sonrisa ya no te da
Mujer enamorada de la vida

 Madre de la esperanza de tu vivir
Corriges con el tiempo las huellas
Pero la amapola se te fue de tus manos
Como podrás olvidar, como podrás sonreír
Si la pequeña niña de tus ojos
Se ha marcado en su perfil

No la delates amiga, déjala sonreír
Ayúdala a caminar en la orilla de su mar
Que las lágrimas no te quemen
Se su amiga, que sus lágrimas te llamen
Madre dame amor
Pobre criatura indefensa en su mismo destino

Nadie le aconsejaba solo corrió
Las olas de la calle la llamaban
Amapola déjate  llevar
Ahora en su lecho la pobre llora
Tiene un destino que seguir
 Lágrimas de primavera la destruyen
Sabe que sus horas llega, pobre amapola

La calle la hizo mujer, destruyo sus ilusiones
Solo quedo su madre, amiga pura
Quien no le negó su mano, su corazón
Cuantos amigos tenía amapola
Ahora moribunda sola en un hospital
Toma la mano de su madre y mirando a sus ojos

“Madre me hiciste falta, no te vi”. Estabas ahí
Se cierran los ojos de amapola, ya ha muerto
Su madre canto de otoño, llora su hija
La calle le arrebató su inocencia
Amapola murió, en los brazos de la droga
Amiga fiel que no te deja, te arrebata la inocencia

Shirley Gisella Cordero Viera

Sentada entre las rocas del mar
Se susurraban palabras tiernas a sus oídos,
Decía , linda tarde para recordar alamoroso Abril

Ella bailando entre las caricias de la lluvia
El sonriendo de su muñeca
Sonrisa de quinceañera perdida entre sus sueños

La lluvia llegó, tomados de las manos
Comenzaron a correr humedeciendo sus cuerpos
Aun por descubrirse mutuamente…

Por un instante dejaron de correr…
Se miraron, él la tomó de la cinturatiernamente la besó
Ella aun en su labios quiso decir algo pero el no ladejó

La besaba con tanta locura
La lluvia llegaba más fuerte
Y sus corazones palpitaban fuera de órbita

La madrugada llegaba… desnuda en la arena
Un par de adolescente se amaba
Ya entre gemidos se acariciaban
El bebió de sus labios su virtud
Ella dejó en él su aroma de mujer

Shirley Gisella Cordero Viera