A Mariano Palacios.

       I

Estaba dormido yo
como duerme el Océano en el fondo del río,
lloraba en mi la vida  el principio de ser mar como negando elvacío
al que derramaban todas las aguas del mundo en ser ríos yríos
                                                                    que van a llegar
                                                                                    a ser mar.

¿Qué sería del mundo, del hombre y de la vidasin  agua? Sería
como una realidad sin mente, como energía sin materia.

¿Qué sería de la gran maza de fuego y tierra quees el mundo
                                                                                 sin los mares?

Oda al mar que se sostiene de las globales lluvias,
del llanto de todas nuestra vidas mortales
                                    minerales, vegetales y animales.
Loa a quien nos alimenta
             desde las tormentas
el agua que llora en todas las grietas y montes del mundo.

       II

A ahora es que despierto,
como la tromba que traspasa la noche en luz
hecha visión y lágrimas, como mi historia, convertida en andrajos
con los que me cubro yo de riquezas y sueños,
                                   de fantasías y anhelos del mundo.

¿Qué será de mi
cuando yo no sea del mundo? —me pregunto.

¿Qué será de mis huesos, del muscular poder quehoy me sostiene?

Oda a lo que soy, a lo que fui y a lo que seré sin estaraquí.
Porque de esa Oda es que existo en este hoy eterno
                                en que me pienso, siento, comprendo parte y entrego
entre lagrimas de lluvia
derramadas por sobre todos nosotros, los montes y mares delmundo,                                                                      
                                                                       más allá de él y de mi mismo.

Sergio Verduzco

Cuando el silencio aguarda por su muerte,
en los linderos de La Historia surge La Verdad,
para proclamarnos, ¡liberándonos de todos los ayeres
que era necesario recordar
            para reencontrarnos a nosotros mismos!

Recuerdo que al final de mi mismo,
rojo, como el horizonte
ya escuchaba el avance multitudinario del rencor y el odio,
adornando con la injusticia y el olvido al otro del capitalismo asocial.

Pero lo humano aún estaba por conquistar el corazón cósmicodel Hombre,
aguardaba a que la Historia alcanzara sus linderos con la verdad,
¡para llegar a esa conciencia  de nosotros mismos
                                             que abre el secreto de nuestra unidad!
Y que habrá de hacernos libres dando su lugar al mundo
y otro lugar, en la conciencia, a la armonía del alma universal
que da el pertenecer a un cosmos que nos hace uno y en ello divinos.

El capitalismo nacionalista y la economía como verdad
nos atrapaban en sistemas con injustos  tratos, hijos
de históricos conceptos económicos de trabajo y utilidad.

                          El hombre real es un todo social
que todas las civilizaciones tienen por ideal de si mismas.
               Su ausencia en la realidad del mundo creo tal pobreza
que el porcentaje del odio explotó en desolación y furia.

Será el momento de la locura manifiesta como realidad económicade la vida.

Pero esta locura manifiesta tronará las cadenas de nuestra mentirasdoradas:
del supuesto que el interés es la verdad como ciencia de lavida del mundo.

El sistema estaba probado
                  por la realidad de las necesidades humanas
que implica existir…
Por lo que,
en competencia ante el sistema,
fueron devoradas por este todas las naciones del mundo
                         con sus hombres, sociedad y civilizaciones.
Y el ser del sistema fue la naturaleza del hombre mundo;
fue la ciencia económica de la vida en el mundo de nacionese individuos;
¡El sistema fue la expresión del quehacer humano en podereconómico social
                                                                                 hecho capital!

Los que fueron salvos comprendieron ser esclavos de sus formas de pensarse.
                                                       Y aprendieron que
                                                       por la mente
al nacer nos reinventarnos como individuo y torcemos
la realidad de la esencia cósmica o social
                                                en subjetivismo,
naciendo a reinventarnos
                                         por objetivos
(en una vida de individuo persona -capacitación, consumo-conquista-
                   del mundo capitalista en el tercer milenio).

Sergio Verduzco

Despertó sudando de aquella horrible pesadilla y se negóa recordarla. Algo interior profundo rechazó el contenido deaquel maligno sueno, olvidándolo. Y Arturo se levantórápido del camastro, como escapando de la muerte.

Miró la celda en que estaba, solo.  En toda la noche nohabía querido apagar la luz por miedo a lo que llegaríamañana. Le obsesionaba una idea fija. No podía borrarladel cerebro.

En la pared de enfrente se veían todas las fotografíasque le quedaba de lo que algún día fuera su familia. DonAurelio, su abuelo estaba sentado en el caballo con que llevaba laleche todo los días a las colonias periféricas de laciudad. A la derecha estaba la foto de bodas de sus papás.Él con su sonrisa de triunfo y dominio, ella sin que las arrugasdel sufrimiento se comieran aún sus ojos y marchitaran su cara.

Estaba él a los quince años. Cuando probó la motapor primera vez. Luego había una foto de Rodrigo, quien lellevara a las fiestas para hacerlo gastar hasta que tuvo que meterse detrafique para pagar la cocaína que tanto le gustaba.

Recordó cómo se le echo encima el monstruo de guardiaaquel, que lo obligo a encajarle el puñal en el estómagopara librarse de él cuando se le vino como un animal.

Un guardia de cara sudorosa llegó al frente de su celda yclavó su mirada en lo que Arturo hacía. El dejó demirar sus retratos para recordar la terrible verdad: venía allevárselo. Esa mañana debían de ejecutarlo en lahorca.

El guardia lo aherrojó con finas y fuertes cadenas en lostobillos y las muñecas, para llevárselo caminando poraquel pasillo de tragaluces,  iluminado por  el amanecer ylos focos de luz de neón juntamente.

Llegaron al recinto funesto. Las gentes que estaba ahí loveían, todos y uno a uno. Y él sintió el peso detodas sus  miradas en el corazón, con pesadumbre por simismo. Aunque a su corazón propiamente lo poseía ya elsobresalto.

Arrastrando los pies subió los peldaños de su sentencia,hasta llegar a la plataforma, al centro de la cual, debíapararse. El guardia, que lo encadenara y condujese a aquel lugarfúnebre, acomodó sus pies en el lugar exacto en queél deseaba que el reo los colocara.

Y sintió el jalón de la muerte en su cogote, exprimiendosu existir.

Entonces despertó sudando de aquella horrible pesadilla y senegó a recordarla. Algo interior profundo rechazó elcontenido de aquel maligno sueño, olvidándolo. Y Arturose levantó rápido del camastro, como escapando de lamuerte.

Sergio Verduzco

¿Qué tan nueva es la existencia
cuando nos aborda para descubrirnos?

¿Qué tan grande es abrimos, cuando descubrimos
la existencia, abordándonos de instantes para acumularnos?

¿Qué tan grande es la conciencia
que acumula y guarda, que recuerda y
                                convertida en sueños
nos redime de las circunstancias?

¿Qué tan antes de existir ya fuimos,
qué clase de sombras o sueños somos,
enanillos convertidos a presentes del mundo?

Yo me sorprendo de mi y , porque me veo
prefiero pensarme más allá de mi mismo.

Honestamente nos descubrimos
                          al incrustarnos
en existir.

Sergio Verduzco

Acumulaba poder con placeres mundanos y deleitantes, entre sensuales ygalácticos. Porque en realidad él se sentía muybien, ¡divinamente!

Y deseó ir al campo en donde habitaba una casa solariega tipoInglaterra de Finales de los 1400, o siglo quince.

Su hermosísima mujer tenía cabellos dorados surcados deun elegante plata oscuro, que le daba un aspecto aire felino delicioso,platicar con ella era un deleite exquisito: el arte placer de conocerseentre si.

Entendió su mirada a todo lo que el arbolado y lejano paisajequiso llevarla. Comprendió que aquello era vida: era rico, conuna esposa joven, sin cargas de hijos ni de sacones de onda de taltipo, podía hacer lo que quisiera, levantarse a la hora quequisiera y abusar del prójimo sin excusas éticas, solopor que él  era mas chingón mentalmente ¡yfácil se  llevaba al baile a los demás, sin que nisiquiera se dieran cuenta!

—Juanito, Juanito, no te me mueras amorcito lindo y hermoso. Reacciona,mi amor, reacciona por Diosito lindo.

Y despertó sabiendo que se llamaba Juan, que teníacuarenta y ocho años pasados y llevaba al menos siete sintrabajo. Porque después de los cuarenta el sistema actual delquehacer sistémico de la economía lo excluyo de susfuentes de trabajo; ya no calificó.

Tenía una mujer que al madurar se dejó engordar. Era unarisueña compulsiva, que comía para satisfacerse porque aél —tras los cuarenta— jamás se le volvió a pararSatanás, sexualmente al menos.

Las broncas de sus hijos teen agers lo tenían hasta las cariesde tanto temblarle los dientes, entre corajes y angustias.

Insatisfecha siempre, su señora no solo era una espíasino también una critica intolerable; al menos muy constante yponzoñosa, por que siempre había alguna referencia a laflacidez de Satanás.

—Ahí que bien, bendito sea mi Dios altísimos queestás reaccionando, bien mío, sentí que te me ibasa ir a para siempre, para todita la vida.  —Viéndolo lacarita de madreado con que se miraba él, clamó: Pero miraque… cabronazo más horrible te pusiste con el cristal del coche. Esque ese bruto animal de la camioneta  nos la echó encima;¡lleva tanta prisa que le vale… un demonio, a quien le parte elhocico! Y tú, como siempre, andas hecho un pendejo sin ver paratodos lados antes de dejarte ir.

—¡Diosito!,— oró internamente en sí mismo—, dame chance deque me prive otra vez.

Sergio Verduzco

Esa luz
que se oculta tras no ser comprendida
cada día de cada quien, de los que estamos
                     —devorados de ignorancia—
perdidos en el mundo a ser realidad.

Esa luz que no vemos
puede hacernos libres
                 de nosotros mismos,
esa luz
es una cúspide
                de la espiral pirámide interior
                       que es la existencia en cada quien
                               mientras vive.

De esa luz venimos a ser
               antes del recuerdo
a vivir,
para expresar la vida y ser ella: la vida
             expresada por si misma en el mi de cada yo;
             ¡en el todo y cada cual de los hechos naturaleza cuerpo
             a fin de existir en el mundo, viviéndolo…!

Vengo hecho cuerpo,
para ser devorado por el tiempo,
para ser  —entre alegrías y tristeza—
                                         triunfos y fracaso,
dolores espantosos y placeres exquisitos; y todo por que quise
para extenderme a toda la anchura de la vida
                     hasta quebrarme y morir.

Soy cuerpo
para que la bella naturaleza y las acciones de los  hombres
alimenten, desde mi corazón y sentidos
la emoción de ser y sentir,  de comprenderlos.

Ser
para que, en el sabio  uso de la razón,
desde el cuerpo busquemos nuestra identidad
y la finquemos —por ideas— con valores y humanismo.

Ser desde el cuerpo
para que con actos caminemos por  nuestra verdad histórica
            y podamos cumplir con la misión
            para la cual fuimos creados
siguiendo esa luz…

Sergio Verduzco

Sabiendo que te fuiste detuve mi aliento, herido de tu ausencia…

Hoy encuentro vía crucis por vida
      como único camino al olvido de ti.

Mi bálsamo es borrarte
con todo el dolor que tu ausencia me deja.

Por ello es que incendio todos mis recuerdos en cenizas de ti
        arrasando con mis flamastodos los vientos de tus presencias.

Hoy siento vivir una plaga de instantes idos,
                                 que me raptaron de mí
dejándome un peso
que cargo en mi ser cada día, apenas soportado
con este dolor sin fin
de no estar contigo.

Me llenan de ti mis recuerdos contigo, me atacan
obsesivos, porque me acosan y persiguen
y me dejan exhausto,
              clamando por tu presencia ida.

Sabiendo que te fuiste me hiciste tu enemigo
porque me obligaste a luchar por tu olvido
como receta única posible para volver a vivir.

Sergio Verduzco

Cada hombre es un ente,
                ser divino y humano,
que funciona
—siendo cuerpo y alma—
            dentro del mundo espiritual,
en la mente universal.

La mente universal
es la esposa del Espíritu  Creador o Todo.

Todo es lo que nos mueve,
es lo que se expresa en infinitas unidades y es
anterior y posterior
a todas las partes de la malla
                           en que el Todo es.

Cada hombre se auto genera de la mente.
La usa
para pensarse a si mismo ideas
e identidades, para con ellas proponerse
y desarrollar
lo que llama
         conciencia individualde sí,
      del ser y la vida.

Esta conciencia es un poder y una fuerza que se expresa espiritualmente.

Cada familia
es un pacto entre  todas las mentes que la forman.

                                                                        Nace
de actos de amor entre dos que se comprometen
para hacer de su ser         postes o pivotes
             en que se sustenta la vida
             —como un muelle dentro de la mar—
             de muchos y cada uno de los que marchan a vivir.

Cada hombre es una semilla ente
que aprende a proyectarse sí mismo
y se torna en familia
y sociedad-Estado..

Y cada familia es  una flor de semillas
                               que se educan a convivir;
para volverse realidad moral en  mañanas de sus hijos
con otros.

Una sociedad es el grupo o un concurso de mentes
que se rigen por valores edificados desde sus conciencias
en una sabiduría social de vida, acorde a sus ideas-credos
                                                                          e intereses.

Un estado es un producto
del ejercicio político —entre ideólogos y poderosos—
para estabilizar el ámbito estatal y promover
la justicia y el equilibrio de intereses
                  entre los muchos grupos.

En esto descansa la complejidad de crear un Estado.

Crear un estado es algo histórico; se da con sus grandes hombres.
Crear un estado  es tan difícil
                                como superar todos nuestros sectarismos;
¡como alcanzar el concepto de identidad nacional como Estado!

¡Porque el nacionalismo,
la libertad de mercados sin capitalismo
                    son los problemas mundiales a vencer!;
¡para dar un sentido global a nuestra evolución histórica!

Todos los Estados requerimos adoptar una sola identidad
y alcanzar así un estado de conciencia compartida como identidad.
                         Esto
como misión histórica
y para  liberarnos al fin de todas las ideologías….

Sergio Verduzco

Con admiración y respeto
a don Carlos Solís Sepúlveda.

      1

Has de aprender a tocar para que te abran las puertas.

Has de saber callar si es que quieres enterarte y comprender.

Si es que realmente quieres ser propicia que los demás sean.

      2

Nuestro orgullo nos impide captar el orgullo de los demás.

Y solo captando lo que enorgullece a otro podremos entenderlo.

Para ser nada hay como entender a los demás.
                                                                                      Sus postulados
pueden usarse para afirmarnos a nosotros mismos.
                                                                El que comprende crece
tanto como el que se entrega y es
                                                                porque se da.

      3

Si entendemos lo que los demás quieren para sí mismos
sabremos hacerles ver lo que requerimos de ellos.

Para salirnos con la nuestra, de entrada
no hay como entender lo que quieren los demás.

Y es que la vida es cual gigantesca malla de almas engarzadas
en millones y millones de presencias divididas en individualidades.

Sergio Verduzco

Porque la vida es un sueño
         del que despertéun instante
sin cuerpo a vivir.

Y comprendí que vivir es caer prisionero,
del mundo y del tiempo… del hombre mismo;
vivir es venir a pagar con dolores y esfuerzo
el capricho de querer ser individual ante el todo.

Así que se vive como un pago y en pro de una conquista.
Fincada esta como meta suprema de la vida
en buscar con la armonía restablecer la totalidad;
la que habrá de hacernos libres por el arte de dar.

Y es
porque la vida es un sueño que deseamos tener
 que permanecemos soñando mientras vivimos
                                     que estamos despiertos.

Y nos vanagloriamos de la ciencia y de los productos
nacidos de nuestros descubrimientos de la naturaleza.
Y nos construimos una cárcel con nuestras necesidades;
para llamarla realidad y vendernos a ella como esclavos.

Entonces es que sepultamos en inerte fe
                a ese lugar-ente
                con el que solo nuestro sueños
nos reconectan; ¡como verdad!

Verdad perdida bajo ideas y conceptos,
donde la economía y el nacionalismos
son las identidades que gobiernan
nuestras almas y conciencias
                           egocéntrico-liberales.

Sergio Verduzco