Porque la vida es un sueño
         del que despertéun instante
sin cuerpo a vivir.

Y comprendí que vivir es caer prisionero,
del mundo y del tiempo… del hombre mismo;
vivir es venir a pagar con dolores y esfuerzo
el capricho de querer ser individual ante el todo.

Así que se vive como un pago y en pro de una conquista.
Fincada esta como meta suprema de la vida
en buscar con la armonía restablecer la totalidad;
la que habrá de hacernos libres por el arte de dar.

Y es
porque la vida es un sueño que deseamos tener
 que permanecemos soñando mientras vivimos
                                     que estamos despiertos.

Y nos vanagloriamos de la ciencia y de los productos
nacidos de nuestros descubrimientos de la naturaleza.
Y nos construimos una cárcel con nuestras necesidades;
para llamarla realidad y vendernos a ella como esclavos.

Entonces es que sepultamos en inerte fe
                a ese lugar-ente
                con el que solo nuestro sueños
nos reconectan; ¡como verdad!

Verdad perdida bajo ideas y conceptos,
donde la economía y el nacionalismos
son las identidades que gobiernan
nuestras almas y conciencias
                           egocéntrico-liberales.

Sergio Verduzco

cuando los Pumas consuman las miradas de todos
con tan buen aliento que este incendie la esperanza.
      Esa con quien convivimos a despropósito,
que no deseamos reconocer como cumbre
                  porque no queremos ver
que
nos circunda
y nos invita a desatarnos
                           de la mentalidad
                                                siguiendo al Puma.

Porque los Pumas concluirán de reedificar la gran Tollán,
                                                  ya en ella deambulan
ronroneando con sus miradas de olfato todos los rincones
de la Gran Mole de la Pirámide;
acechando con todas sus acciones la cúspide.

Y porque todos los Pumas saben que existe tal cúspide
sabemos nosotros los mortales que El Águila existe y vendrá.

Sabemos que venimos porque nos vamos,
porque estamos fuimos y seremos en la decisión que nos hace.
                                                               Ser
y movimiento, en búsqueda de
                  un origen perdido con nacer.

El Águila vendrá porque existe la cumbre.
                       Y La Historia
es la pirámide de los hombres
                   en busca de un si mismo común,
entre edades de tiempo y épocas del mundo.

Los Pumas son los emisarios del Águila que habrá de venir.

Vendrá para que los Pumas queden convertidos en Tezcatlipocas,
                                                                     Humeantes Espejos
Cósmicos, con la pata metida a ser mundo, origen
que se mira a si mismo en el cambio del tiempo
                                    hecho imágenes del ser…

Sergio Verduzco

Quitemos la importancia que damos
a lo que pensamos de los demás.

Porque el hombre y su alma están en las emociones
lo que importa esta en los sentimientos  de cada uno
                                                           para cada cual.

A veces el pensamiento apresura los juicios.

No hay prisa de juzgar a nadie,
lo que pensemos de cualquiera
                     ni lo va afectar ni es su verdad.

Amen de que lo importante no es lo que me conviene,
ni tampoco lo que me hizo o dio aquel otro.

Lo que siento por mi prójimo y cuanto lo entiendo
es lo que vale y a mi debe importarme.
Importarme para dar a mi prójimo;
en un acto de entrega libertaria y testimonio.

No es lo importante lo que otros me den o hagan
porque nuestro deber es darles; a eso venimos a vivir;
dando es que pagamos el precio de ser libres.
Luego dar es un acto en nuestro recate y deber de ser libres.
Así que lo que importa es sentir y saber dar:
                                          por amor y conciencia
para dar lo correcto
a cada cual.

Esto que doy es lo que todos y cada uno merecemos
y a mi toca repartir.
Y es un, —apoyo a ellos y pago por mi libertad—
que nosotros les venimos a dar, por amarlos…

Amarlos tras perdonar, por aprender
a comprenderlos
            sin rencores ni remordimientos.

Sergio Verduzco

Despertó de sorpresa, y sintió como estaba lleno  deflojera; la que  se extendió por todo lo que él era,para vencer un desgano o abulia que le corroía  de perezaen todos sus venas. ¡Empujando sus ganas de vivir!

Ahí comprendió que era toda esa sangre que corríapor sus arterias, y que también era en todos y cada uno de losmúsculos y  huesos que él había ejercido,endureciéndolos con el oficio de sus propios recuerdos.

Aunque en la determinación  de estirar todos susmúsculos y osamenta se impregnó de alegría, porque la alegría viene de Dios y hace a la vida, y en sualargamiento de amor  estableció un sentir positivo. Estoconsumió el oxigeno necesario para caer en un estado optimista.

Y el buen humor recorrió su cuerpo desde el ombligo a cada unode sus extremos. Esto le sirvió como pista para estirarse adespegar y vivir ¡y  empujó a ello con todos susmúsculos, inhalando!

Ya sentía la energía en su cuerpo cuando empezótodo. Porque entonces cayó en la duda de la cual jamáslogró recuperarse.

Y esta duda lo enteró del olvido que tenía de todo supasado. ¿Quién soy? —se preguntó.

Pero solo recordó que recién despertaba de unsueño, en el sillón de un super autobús y enviaje, fuera del cual él no recordaba absolutamente nada de si.

¿De dónde venía?, ¿a dónde sedirigía?

En eso estaba cuando vio que llegaba a la terminal de autobuses.Doblaban  por la avenida que circunda una bella ciudad. Y entrarona la terminal

¡Dios mío!, ¿qué voy hacer, me bajoaquí?, ¡Quién soy! ¿qué hago?

Sergio Verduzco

Primero
que nada la realidad es. Y es como es y porque es.

Segundo
soy yo, quien despierta a esta realidad hecho subjetivo,
reaccionando a la realidad entre pensamientos
como reflexiones actos en respuesta
                                          ante  las circunstancias.

Espiritualmente somos al tomar conciencia
históricamente, como ser que camina y transcurre
                                                 transportando lo real a lo subjetivo
ejerciendo desde la ego idea la razón como influencia
                       y exprimiendo  saber y criterio de las experiencias.

Y en ello vagamos todos, a andanadas ,
como respuesta en crecer y vencer a la nada.

Somos construyendo, en  la percepción,
con la búsqueda y en las creencias del corazón.

Somos cuando estas creencias son transmutadas en creación
                                                —hechos propuestas activas—
regidos por el criterio arte técnica de la experiencia.
                                                                                   Esto
para proponernos prensarnos
                  y crearnos a nosotros mismos.

A esto se le dice estar vivo.

Sergio Verduzco

       I

Esa sonrisa tuya
incendia mi corazón
         de ansiedad ymelancolía
y tu cara me envuelve en sus rayos de luz.
Porque ante ti mi corazón es una melodía
                                                penetrante
de ti, amada.
Eres semilla germinada en instantes
                         en que brotas de mi
hecha alegría de vivir; transformándome
por estar amando en ti
          ysoñándote mía.

       II

 ¡Quien fuera el aire para acaricia tus muslos de tibioroble!

1Quien fuese el silencio para esfumarme fundido al sonido de tu voz!

¡Quien fuera el arco iris para competir contigo en lozaníay belleza!

       III

Aunque te vas me dejas sin culpas, permanezco
impecable en mi amor por ti, amándote
aún sin tu presencia igual que siempre.

       IV

Se que la esencia de todo lo que te di marcha contigo
y me conforto pensando que en cierta forma contigo me fui.

Sergio Verduzco

A Mariano Palacios.

       I

Estaba dormido yo
como duerme el Océano en el fondo del río,
lloraba en mi la vida  el principio de ser mar como negando elvacío
al que derramaban todas las aguas del mundo en ser ríos yríos
                                                                    que van a llegar
                                                                                    a ser mar.

¿Qué sería del mundo, del hombre y de la vidasin  agua? Sería
como una realidad sin mente, como energía sin materia.

¿Qué sería de la gran maza de fuego y tierra quees el mundo
                                                                                 sin los mares?

Oda al mar que se sostiene de las globales lluvias,
del llanto de todas nuestra vidas mortales
                                    minerales, vegetales y animales.
Loa a quien nos alimenta
             desde las tormentas
el agua que llora en todas las grietas y montes del mundo.

       II

A ahora es que despierto,
como la tromba que traspasa la noche en luz
hecha visión y lágrimas, como mi historia, convertida en andrajos
con los que me cubro yo de riquezas y sueños,
                                   de fantasías y anhelos del mundo.

¿Qué será de mi
cuando yo no sea del mundo? —me pregunto.

¿Qué será de mis huesos, del muscular poder quehoy me sostiene?

Oda a lo que soy, a lo que fui y a lo que seré sin estaraquí.
Porque de esa Oda es que existo en este hoy eterno
                                en que me pienso, siento, comprendo parte y entrego
entre lagrimas de lluvia
derramadas por sobre todos nosotros, los montes y mares delmundo,                                                                      
                                                                       más allá de él y de mi mismo.

Sergio Verduzco

Despertó sudando de aquella horrible pesadilla y se negóa recordarla. Algo interior profundo rechazó el contenido deaquel maligno sueno, olvidándolo. Y Arturo se levantórápido del camastro, como escapando de la muerte.

Miró la celda en que estaba, solo.  En toda la noche nohabía querido apagar la luz por miedo a lo que llegaríamañana. Le obsesionaba una idea fija. No podía borrarladel cerebro.

En la pared de enfrente se veían todas las fotografíasque le quedaba de lo que algún día fuera su familia. DonAurelio, su abuelo estaba sentado en el caballo con que llevaba laleche todo los días a las colonias periféricas de laciudad. A la derecha estaba la foto de bodas de sus papás.Él con su sonrisa de triunfo y dominio, ella sin que las arrugasdel sufrimiento se comieran aún sus ojos y marchitaran su cara.

Estaba él a los quince años. Cuando probó la motapor primera vez. Luego había una foto de Rodrigo, quien lellevara a las fiestas para hacerlo gastar hasta que tuvo que meterse detrafique para pagar la cocaína que tanto le gustaba.

Recordó cómo se le echo encima el monstruo de guardiaaquel, que lo obligo a encajarle el puñal en el estómagopara librarse de él cuando se le vino como un animal.

Un guardia de cara sudorosa llegó al frente de su celda yclavó su mirada en lo que Arturo hacía. El dejó demirar sus retratos para recordar la terrible verdad: venía allevárselo. Esa mañana debían de ejecutarlo en lahorca.

El guardia lo aherrojó con finas y fuertes cadenas en lostobillos y las muñecas, para llevárselo caminando poraquel pasillo de tragaluces,  iluminado por  el amanecer ylos focos de luz de neón juntamente.

Llegaron al recinto funesto. Las gentes que estaba ahí loveían, todos y uno a uno. Y él sintió el peso detodas sus  miradas en el corazón, con pesadumbre por simismo. Aunque a su corazón propiamente lo poseía ya elsobresalto.

Arrastrando los pies subió los peldaños de su sentencia,hasta llegar a la plataforma, al centro de la cual, debíapararse. El guardia, que lo encadenara y condujese a aquel lugarfúnebre, acomodó sus pies en el lugar exacto en queél deseaba que el reo los colocara.

Y sintió el jalón de la muerte en su cogote, exprimiendosu existir.

Entonces despertó sudando de aquella horrible pesadilla y senegó a recordarla. Algo interior profundo rechazó elcontenido de aquel maligno sueño, olvidándolo. Y Arturose levantó rápido del camastro, como escapando de lamuerte.

Sergio Verduzco

Acumulaba poder con placeres mundanos y deleitantes, entre sensuales ygalácticos. Porque en realidad él se sentía muybien, ¡divinamente!

Y deseó ir al campo en donde habitaba una casa solariega tipoInglaterra de Finales de los 1400, o siglo quince.

Su hermosísima mujer tenía cabellos dorados surcados deun elegante plata oscuro, que le daba un aspecto aire felino delicioso,platicar con ella era un deleite exquisito: el arte placer de conocerseentre si.

Entendió su mirada a todo lo que el arbolado y lejano paisajequiso llevarla. Comprendió que aquello era vida: era rico, conuna esposa joven, sin cargas de hijos ni de sacones de onda de taltipo, podía hacer lo que quisiera, levantarse a la hora quequisiera y abusar del prójimo sin excusas éticas, solopor que él  era mas chingón mentalmente ¡yfácil se  llevaba al baile a los demás, sin que nisiquiera se dieran cuenta!

—Juanito, Juanito, no te me mueras amorcito lindo y hermoso. Reacciona,mi amor, reacciona por Diosito lindo.

Y despertó sabiendo que se llamaba Juan, que teníacuarenta y ocho años pasados y llevaba al menos siete sintrabajo. Porque después de los cuarenta el sistema actual delquehacer sistémico de la economía lo excluyo de susfuentes de trabajo; ya no calificó.

Tenía una mujer que al madurar se dejó engordar. Era unarisueña compulsiva, que comía para satisfacerse porque aél —tras los cuarenta— jamás se le volvió a pararSatanás, sexualmente al menos.

Las broncas de sus hijos teen agers lo tenían hasta las cariesde tanto temblarle los dientes, entre corajes y angustias.

Insatisfecha siempre, su señora no solo era una espíasino también una critica intolerable; al menos muy constante yponzoñosa, por que siempre había alguna referencia a laflacidez de Satanás.

—Ahí que bien, bendito sea mi Dios altísimos queestás reaccionando, bien mío, sentí que te me ibasa ir a para siempre, para todita la vida.  —Viéndolo lacarita de madreado con que se miraba él, clamó: Pero miraque… cabronazo más horrible te pusiste con el cristal del coche. Esque ese bruto animal de la camioneta  nos la echó encima;¡lleva tanta prisa que le vale… un demonio, a quien le parte elhocico! Y tú, como siempre, andas hecho un pendejo sin ver paratodos lados antes de dejarte ir.

—¡Diosito!,— oró internamente en sí mismo—, dame chance deque me prive otra vez.

Sergio Verduzco

Sabiendo que te fuiste detuve mi aliento, herido de tu ausencia…

Hoy encuentro vía crucis por vida
      como único camino al olvido de ti.

Mi bálsamo es borrarte
con todo el dolor que tu ausencia me deja.

Por ello es que incendio todos mis recuerdos en cenizas de ti
        arrasando con mis flamastodos los vientos de tus presencias.

Hoy siento vivir una plaga de instantes idos,
                                 que me raptaron de mí
dejándome un peso
que cargo en mi ser cada día, apenas soportado
con este dolor sin fin
de no estar contigo.

Me llenan de ti mis recuerdos contigo, me atacan
obsesivos, porque me acosan y persiguen
y me dejan exhausto,
              clamando por tu presencia ida.

Sabiendo que te fuiste me hiciste tu enemigo
porque me obligaste a luchar por tu olvido
como receta única posible para volver a vivir.

Sergio Verduzco