A Cecilia

Cuando el océano respire hondo sobre tu alma,
y la luna recoja el tesoro que dejaron tus ojos sobre la tierra,
Ay! subirás las escaleras con tus libros bajo el brazo
y entrarás a una biblioteca a conversar con la sabiduría,
volverás a ser tú la misma muchacha del cabellocaído,
la que partió al fondo del mar a encontrar una caracola,
la que obsequió la vida repleta de luces en kilómetros dearena,
y en tu casa la madre se pregunta a veces por qué,
por qué la niña liberó su dulce corazón enla sal del mar.
Ay! yo no sé, sólo desde mi mundo te ofrezco flores,
ofrezco mirarte aparecer en las noches como una sirena,
prometo sentarme en la arena, amiga, y cantarte fuerte,
para que reconozcas esos días reunidos bajo la tarde
danzando en la espuma furiosa de un licor.
Prometo sacar la sal del océano para verte entre las olas
y que tus cabellos sean cada alga que las aguas nos regalen.
Amiga, envíanos besos y abrazos a través de la espuma,
envíanos tus manos en las plumas de una gaviota,
tráenos tu aliento fresco debajo de alguna roca,
porque aquí te estaremos esperando, yo a lo lejos,
tu madre con una mesa repleta y recién servida,
aquellos compañeros con un almuerzo en el casino.
Amiga, todos te regalamos un suspiro que te trae nuevamente:
tu bolso sobre el hombro, tu mirada de primavera,
tus pasos que quedaron marcados para llegar a la vida.
Amiga, aquí te esperamos, todos los vivos y los muertos,
cuando el mar te regrese y diga tu nombre muchas veces,
cuando el mar te regrese y hagas flores con tus sueños.

Santiago Azar

Se trata de arreglar el mundo como lo hacemos nosotros,
al mejor estilo del subdesarrollo:
Con alambres artesanales y parches para bicicletas.
Esto vuelve a suceder en medio de una mesa repleta,
colmada de alimentos hasta el hartazgo.
Sin embargo, aquí chorrea la mano solitaria
y el individuo en sí mismo alcanzando la cima.
Estoy rodeado de autoridades tan falsas
como el mejor abogado de provincia, sólidamente exitoso,
pero en el fondo, sólo uno más del ganado.
Aquí somos el tenedor y el cuchillo en medio de la gula,
el despilfarro y las conversaciones absurdas e instantáneas,
mientras allá afuera, vuelvo a Jerusalén y Ramallah
y a una multitud que lanza sus piedras contra los perros de presa
y riegan con sangre la tierra tan amada.
Nosotros, por otra parte, seguimos discutiendo, satisfechos,
si vale la pena cien o quinientos muertos,
o si en realidad no hay nada más heroico en este momento
que devorar el último plato servido que queda en la mesa.

Santiago Azar

Aquí, hoy, en la desesperación de los inviernos,
me recuesto a tu lado, mi mujer de secretos y llamas.
Quiero sembrar en tu pecho los besos del tiempo
y en los veranos venideros recoger el trigo en este lecho.
Ya sé que deseas que tu nombre lo pronuncien las gentes,
que cuente del inagotable camino que cruzamos,
mas yo te pido silencio y que sólo cante el susurro en laoscuridad,
sólo quiero tu voz de campanas para mis rudos oídos,
sólo quiero tus piernas como árboles fijos en mis manos,
porque me ha despertado toda la lluvia que traes a cuestas,
ese aguacero que revienta por la lengua,
ese trueno que destapas en un grito a las estrellas.
Pero te pido silencio, para que cerquemos nuestro pequeñopaís,
para que cerremos las puertas al extranjero
y vivamos las multitudes de este universo
en el barco veloz y rotundo de tus labios.

Santiago Azar

En la oscura selva de los gemidos,
los muertos de ayer se toman de los brazos
para desfilar a paso firme como en un 1º de Mayo;
en columnas de mil o dos mil, no lo sé,
con lienzos abiertos al mundo, para que éste los lea.
Avanzan, secos los sonidos de los tambores y pasos
y se encuentran casi al final los que nunca se vieron,
aquellos de los cuales se supo dieron la vida como animales.
Ellos saben que el tiempo no se detuvo en sus banderas,
y el grito de los milenios se escuchó en las oficinas ysindicatos.
Pero han vuelto, y ahora que los veo con sus rostros de gigantes,
más vivos que todos nosotros, más honestos que el pie alfrente,
sé y oiré el discurso del orador principal,
porque hoy asistimos a un acto multitudinario,
porque me da la mano Luis Emilio, Clotario o Tucapel
invitándome a dar la vida en un 1º de Mayo.

Santiago Azar

Bajo tus cabellos rojos como sangre de dioses
quiero ahogar este último aliento
para que seas océano y tragedia
y mis dedos se pierdan como un niño muerto
en la soledad nocturna de las arenas.
Bajo tus cabellos rojos como sangre de dioses
el paladar de la hermosura saborea mi cuerpo,
lo revive centímetro a centímetro,
lo conquista como a un río virgen.
Porque si tuvieses más largos esos relámpagos rojos
que nacen y mueren en tu cabeza,
los dioses bajarían a recuperar su cabellera
o tal vez sólo tus ojos
porque las estrellas ya han reclamado su brillo.
Por ahora me conformo con estas llamas
que desatas en la punta de los soles,
me conformo con este nido
donde pierdo mis dedos inocentes,
pero donde gano la entrada al paraíso.

Santiago Azar

En los brazos desnudos de los fuegos y las derrotas,
con todos los infantes trepando por los amaneceres de una gaviota,
aparece la voz de un río derramado y agrietado.
Aparece la sombra que no es sombra de aquellas que terminen,
porque pasan los aviones de un lado hacia otro,
aún los oigo, como un metal que se funde en los intestinos de lamuerte,
y fuego ante el enemigo y bombas
y soldados repartidos como hormigas odiosas.
Al mismo tiempo, gotea desde el cielo
el pueblo hundido hasta las narices, asfixiado,
perseguido hasta sus modestas madrigueras;
pero ahí está, es él, poniendo su pecho frente aldolor,
metralleta en mano, corazón en mano,
más inmenso que pronunciar cien veces su nombre,
más valiente que el verdadero trigo que ruge en los veranos.
Mientras tanto, de rodillas confiesan al obrero,
a los estudiantes les arrebatan los años a culatazos;
y en los ríos, las piedras van descifrando
el crudo idioma de la sangre,
nombres así, al azar, entregados por montones,
y apilados en la morgue de nuestros más oscuros recuerdos.
Pero sabemos que de aquella ceniza de primavera,
de aquella página arrebatada al libro de los horizontes,
salió un puño en alto, más alto que milsueños.
No en vano, mañana vendrá el Presidente,
se paseará saludando a las multitudes,
arribará honesto por Morandé 80,
concurrirá al balcón para escuchar a los mudos
y el himno de siempre será coreado por primera vez,
como si esto fuera nacer, como si todo viniera desde el inicio,
como si viniera nuevamente e invencible,
la sola voz de Allende
para terminar con todos estos perdurables humos.

Santiago Azar

De tu vestido verde sacaría todos eso botones
y te sostendría el cuerpo a cambio sólo de besos.
Porque nadie sabe de tus dientes que son pétalos escogidos
ni que por las calles vienes dando orgullo a cada avenida.
Para mí nada más que mirarte siempre a lo lejos,
pero pensando en bailar contigo sobre las estrellas.
Recordarás las pasajeras cosas, amiga,
recordarás el dominio pequeño sobre tu pecho,
que fui yo quien derramó los labios en tu carne
y quizás cuando esté sentado en la noche de las canciones,
me refresques este dolor sólo con la sinfonía de tu aroma.
Yo no te pido nada más, mirarte siempre de lejos,
como el pájaro enfermo mira el vuelo de sus compañeros,
como un caracol que entra en la oscuridad de su propia suerte,
como si fueran los años tantos, pero no conocemos los siglos.
Yo no te pido nada más, los deseos se me fueron muriendo en unacarta muda,
los alientos y besos se me cayeron en la ceniza de las cenizas,
sólo te pido que alguna vez, en tu camino de reina y mujer,
vuelvas conmigo en la hora de los labios,
mostrando a los ojos del viento, la hoguera de tu cabellera
y la delicada caída perfecta de tu vestido verde.

Santiago Azar

Mi tercer mundo
son este morir en la salud pública,
estas camisas que compré de segunda mano,
estas goteras por donde aparece el invierno
como un anciano perverso y gigante.
Mi tercer mundo
es este educarse con libros prestados,
con lápices que se van desgastando,
con caminatas y zapatos rotos.
Mi tercer mundo
es saborear caldos de pobreza amarga,
piojos como integrantes de las familias
y analfabetos repartidos como muchedumbres.
Es tener deportistas raquíticos y borrachos,
calles de tierra, o con alumbrado siniestro,
decrépitos funcionarios incrustados en la administraciónpública.
Mi tercer mundo
es un cuarto donde quemo mis pupilas en un techo sucio,
son estos chiquillos con enfermedades interminables,
madres pariendo para conquistar el universo,
ancianos entregados a la espina de la vejez,
sordos y mudos, muertos para adentro.
Y quién tiene la culpa?
Nosotros, por el solo hecho de haber nacido,
por el solo hecho de haber dicho patria
en el día equivocado y en la hora impensada.

Santiago Azar

Me han llamado
el mal nacido de todas las madres,
el ateo que corre por fuera de las iglesias,
uno de los más canallas en el corazón
limpio y claro de mis damas,
el estiércol vivo que danza por las calles,
la melodía salvaje de las flores,
el patrón de la soledad y la amargura,
el patán perezoso de nuestra querida sociedad,
aquél que ni siquiera un capital puede producir.
De tantas formas me han llamado
que casi termina en mi olvido.
Yo sólo reconozco mi irreverencia
ante el ruido feroz de la modernidad,
mi aliento de huracán enfurecido,
la capa fresca de mi corazón,
mis ojos como dos fogatas ardiendo,
mi cuerpo que no tiene dueña.
Soy un irrespetuoso de las campanas del Domingo,
indiferente a las reuniones de los señores,
militante del viento y la marea,
soñador de la mesa para todos.
Qué nuevo puedo anunciarles!
ustedes me llaman de tantas formas,
el mal nacido de todas las madres!
Yo sólo digo que soy Santiago Azar,
el pez inquieto que está haciendo temblar
la inmensidad del océano
con todos sus marineros y habitantes.

Santiago Azar

Ayer tú y yo, en un solo beso para la vida,
en el amor que nos conoció a los quince años
y yo pedaleando para un nunca llegar tarde a tu corazón.
Fuimos nosotros los que inventamos el beso en una bicicleta,
la edad de las miradas con un cuaderno en la mano.
Fuimos nosotros, los que sin respirar, nos cansamos de viajar;
y ayer, sólo ayer, las calles dicen: Allí van, son ellos!,
pero fue tan rápido que pedazo a pedazo nos despedimos.
Tú y yo, querida, ahora quizás dónde, dóndevolveríamos a rodar,
dónde volveríamos a comandar dos ruedas como a un barco,
dónde volveríamos a conquistar los mundos con unsueño.
Eso no m importa, porque en mi memoria tengo un niño despierto,
llevo a ese revoltoso quinceañero en los dedos del alma,
tengo aún, esos años diminutos como zapatos de liceano.
Entonces, será a las siete, te pasaré a buscar comocochero,
subirás en mi caballo veloz con rayos de aluminio,
dispuesta a saltar a la gloria al besar cada calle,
recostándote en cada parada para retomar las fuerzas.
Entonces, será a las siete, cuando llegue a tu casa,
salgas a recibirme como ansiosa de la nueva carrera.
Entonces, son las siete y recuerdo tu mano en la mía,
riendo del pedaleo en mañana y tarde,
cuando nos amamos en una bicicleta sobre la vida,
cuando se me vienen los quince felices años,
ahora que son más, sin bicicletas ni sueños.

Santiago Azar