“… mirad y ved que las cosas no duren mucho,
no siendo que se vuelvan añejas y rancias”.

… rebélate, oh ser mío, contra las viejas formas,
contra las viejas luces y la viejaalegría;        
                                                             sal
y resurge sobre las terminaciones íntimas,
sobre todo cuanto pretenda ser tu orilla o puente,
tu ley o libertad, pero, al fin, tu muerte;

… para ser de hombre deberás hender el velo de lafascinación,
y el humus de la sangre y el humus de los labios,
y con belleza y ciencia instituir tu fuerza y canto: una lanza pura,docta y fiel
con que enfrentarte a credos de hombres y de dioses y no caer;

pues que necesitarás crear nuevos conceptos, nuevosnúmeros y nuevas geometrías,
haz con mis huesos un fuego pavoroso y con mi alma un río,
un mar inabarcable con que instruir, ordenar y propagar la luz;
ser mío, sé valiente, no te detengas.

Orión de Panthoseas

—A mi casa de Vecilla de la Polvorosa.
En ella. Con cariño—

Esto que estoy mirando es la casa de mi niñez.
… bien adentro, escuchando, se oyen melodías que viajan
de un lado a otro reverberando y tocando las cosas,
acercándolas, descubriendo su rostro que fue, por un instante

… éramos muchos en los días hermanos de los días
y mucha la labor, y el bálago, las vueltas de trillo y la nieve
en diciembre. Vivíamos aquí, en el cuarto aquél
nos reuníamos.

… y qué cosas pasan. Inexorablemente sobreviene la ruina
y el polvo se acumula; como  la razón, si es que llega acomprenderse
alguna vez este quebrar, este despiece, esta desolación
va agolpándose a golpes y sin duelo alguno retumba en la memoria

Ríos de vida me devuelven seres y años con que fui feliz
y los mismos ríos me los llevan.
Acuden gorriones al declinar la tarde,
el patio ensombrece y ensombrecen las rosas;
    pienso en ellas, y ya no puedo verlas.

Orión de Panthoseas

… paciencia, corazón ¡ tan intenso has vivido el dolor!Cálmate.
Mira la luz, no se impacienta, tampoco el mar, y el aire llega limpio
de los montes al atardecer. Respira, respira y siente, corazón.Piensa en tu fuerza,
en cómo el mundo te ha increpado y en cómo has luchado yaguantado el combate.
Es verdad que el dolor se hace ingente en las urbes, que surge porentre las hiedras
de la esclavitud y excita y sacia con pasión la sangres.
Quieto, pues, y no te apresures porque ambos hemos aprendido a llorar.
Nos toca ahora preservar la paciencia y aceptar con sosiego el ruido delos pájaros,
nos toca sentir y saber, corazón. Por eso, por eso hemos estadohuyendo
de quienes éramos.

Orión de Panthoseas

    CANTO I

Conocía Aitiíne el cuerpo de Itsoel, lo estabaconociendo, cuando dijo:
Itsoel, amado, tu cuerpo es una gema labrada y escogida,
es en mí como el océano adentrándose en la tierra,
pero tu alma, Itsoel, tu alma, se me escapa como peces que nadan en labruma
de la noche y quedo sola,
perdida entre los hielos ingentes de la llama.

Tras recorrer Itsoel uno a uno los rasgos de su amada,
Aitiíne le pareció de nácares y mimbres y condeleite  la besó en el vientre, en el pecho,
en los cabellos…Todo, todo fue profundo y delicado al tacto, alsentimiento,
a las horas habidas, ambos suyos, de ellos, solos,
inmolados por y en el silencio.

Con Itsoel en los brazos, buscándolo, caminóAitiíne sin rumbo por la noche
y la niebla, lloró bajo las lunas, las edades, los días,
y buscó, buscó en el pecho sin voz por los instantes…

Amado Itsoel –suspiró abatida–
invítame al ocaso o al alba en que amanezcas.

    CANTO II

Las horas de Itsoel fueron de agua, tomillo y amaranto,
venían engastadas con la miel de los linos y la aurora quearrancan
al ébano los pájaros.

Elevó los párpados al magno dintel de lamañana  y sujetó las rosas
y los goznes del mundo, mientras golpeaba a rebato
por la sangre de  Aitiíne.
La entidad que le ungía rescató las edades, alángel de la lluvia
y a la ternura del fuego,
exactamente aquella que albergaba finales de ceniza.

Cogió Aitiíne la copa oscura de las hiedras ybebió de ella,
justo cuando el sol, místico y desnudo,
cruzaba invertebrando los huesos y la vida de la eternidad.

Orión de Panthoseas

… hay momentos en que hay que salir de las colmenas del cuerpo,
de la orgía de dolor, de la atrocidad de instantes asesinos;
y solemos hacerlo urgentemente y con los dientes apretados,
con la sangre apretada, con odio, y con piedad también;
… por tanto, no, no me digáis que no arde el ser
y que sus fuegos no prenden y abrasan el verdor del aire;
hay momentos que sólo admiten el riesgo de la muerte
y uno juega a la luz necesariamente como un desesperado;
quizá no sea así, o quizá sí
… pero a mí me parece que las cosas ocurren
para tirar las puertas, acribar la vida y saber qué pasa.

Orión de Panthoseas

      (o shock de la memoria)

… entra el tiempo al corazón con saña y hachas vivas yacampa en él,
lo revienta sin piedad, lo descuaja, lo tira a un vertedero yallí lo maldice
y escupe, lo mira con desprecio y después se va;
… y con el corazón tirado, con la sangre podrida y lospájaros picoteando el óxido
donde se tuvo el mar, uno no exige ya vivir, pues uno, entonces, no duda
de que ha muerto; y empiezan a nacerle incluso hierbas, augurios de sal,
de arena y cardos, empieza a silbar por él el viento y a dejarlecardenillo en los huesos,
señales ciertas con que escruta y va llenando sus intersticiosla soledad;
… así, cuando nace una rosa, uno tiende a ignorar que es enél donde nace,
pues jura y perjura que su sangre podrida y su mar devastado no existen,
que el tiempo se ha ido y sus hachas ya no pueden herirlo; uno, en sunada,
tiende a creer que sus manos de muerte no podrán levantar ya lavida
de los agraces rescoldos del corazón; y aún así,en su afán por recobrar loslatidos,                 
se remueve, llora, grita, y desolado recurre a la memoria, y aunqueésta acude,
    sus vestigios de nada le sirven: indolente ydañada, no recuerda las rosas.

Orión de Panthoseas

… algo se me enfrenta cuando digo que todo es látigo y derrota;
… cuando miro las manos y descubro el desdoro y herrumbre de sulaxitud,
es como si relampagueara por ellas una luz de estaño
que hubiera estado anudando el terror y la vida;
… no, los hombres somos otra cosa que desolación; es algo quesé, que sé,
y no me preguntéis por qué emergen las rosas de entrepasmos y estiércoles
porque tendría que coger destruida el alba y luego muchas,muchas veces, tal vez demasiadas,
intentar reconstruirla en mi pecho para decíroslo;
… recuerdo algunos días en que el amor me estalló en laboca
y yo, loco y pusilánime, tras tomarlo y subirlo a un carrusel defiesta, lo puse a correr
y a correr cual dios reciente que a fuerza de adorar su reino sin pausalo asolara;
… no, todo no puede ser látigo y derrota porque en élser existen la extraña voz
y el extraño tiemblo, yo los he escuchado pidiéndome otraluz, otra,
tan distinta a ésta con que un día, y otro día,decido seguir ahogando
los aterradores, pulcros e indestructibles gritos delcorazón.

Orión de Panthoseas

… también los dioses se equivocan;
por muy adentro, por muy hondo que en mí vivan,
los siento llorar, brillar y gemir entre luces fugaces por sus barrososcuros,
o tapiar con olvidos y arcillas definitivamente los boquetes
que van dejando al desaparecer;
… pero los dioses también se cansan, y salen al atardecerconmigo
a entibar la noche íntima, a recoger dos estrellas del cielo
para luego poder regresar a casa;
… a veces, en silencio, hombres y dioses cansados nos encontramos enel portal
y subimos en el ascensor como refundados, como solidarios;
… al final cuando es así, hay una unánime mesura ennuestras breves
y simples despedidas: todos nos vamos y nadie tira piedras.

Orión de Panthoseas

… sólo, sólo de esta forma: asir y besar lo fugitivo;
¿ … te acuerdas, corazón, cuando por primera vezquisimos retener las rosas
y el agua, te acuerdas ? ¿ te acuerdas que ocurrió en eljardín del pecho y los dos,
llenos de pánico, retrocedimos ? Sé, sé bien quedesde aquel instante quisimos ser hombres
y endurecer, pero ya no sé si aún soñamos conincendiar el aire o si, inermes,
dando tumbos y rugiendo, únicamente vamos cayendo como piedras;
¡ …y es que todo, todo se torna tan frágil e inasible,tan fútil se hace…!
… porque de pronto duelen las manos y los pies, se oyen ruidos sordosabandonando
los días y baladas tristes se escuchan por el arrabal; y porentre las acacias, dioses vencidos
se reúnen y lloran
… pero tú y yo, corazón, dime ¿ podríamoscaer tan jóvenes ? ¿ habremos de acallar el viento
y las hogueras que nos piden alzar las manos y dejarnos morir ? pues¿ quién, quién eres tú,
quiénes somos nosotros, tú y yo ahora, corazón, esque acaso hemos dejado de ser quienes éramos ?
… siempre corrimos a la conquista del mundo, a la construcciónde un sol o de una brizna
de hierba y hasta aquí hemos venido, conservando estos cuerposde temblor acabado y de ira,
 de lágrimas, de continuo y violento espanto…
… por eso te llamo a “guerras” que una vez más nos salven elalma y la vida, por eso te llamo
a arder y te propongo otra vez, oh amigo, oh mi valiente y esclarecidoamigo,
el cruel quebranto de una dolorosa y prolongada resurrección.

Orión de Panthoseas

… he pasado por el barrio santo o tierra de la calamidad con susportales, sus esquinas
y gentes diferentes; he pasado por donde todo, absolutamente todo, esdiferente,
incluso el aire, o mismamente el cielo, un aire-cielo por el que elvuelo de gorriones y palomas va dejando constancia a cada instante delo que puede suponer vivir quebrados, envenenados, contrahechos, y,
cual tablas viejas y abandonadas, encontrarse hendidos, mancillados yrotos por doquier;
… sí, he pasado por la quebrada de la calamidad, yallí, suspendidos en lo alto, tal que moscas errantes
y agrupadas, me sentí observado por impasibles trozos y trozosde orejas y ojos,
por puses de corazones, por detritus de nadas, por miasmas que hubierancaído y vuelto a ascender
de la tierra para no detenerse jamás por semejantes víasy terrazas, por balconadas repletas
de ajadas y precarias sonrisas; porque, a pesar de todo, por estebarrio, al que nadie nombra porque
el mundo lo tiene como desovadero de malas suertes y nauseabundasleyes, abundan por él, asómbrense
y digo, luces y hasta a veces conatos o verdaderos  incendiosinfectos de sonrisa viva;
… y es que observando bien, lejísimos, los ves venirresistiendo, salvándose y haciéndose
a todo trance y a toda prisa reales e incomprensibles; y, ello, paraque quizá, nosotros, tras cruzar
tierras de asfixia, pedregales y  barrios de molicie comoéste, logremos saber que, bajo la amantísima faz
y nombre de los santos, el insulto, la vida y la tragedia pueden ser,sí, un lujo o un remedo infame,
pero siempre una suerte singular de valor inapreciable;
… díganme, qué les parece.

Orión de Panthoseas