… mientras voy contemplando la irisación del aire y pulso consigilo la levedad,
por mi cuerpo corre una pregunta incierta, y una nube negra y unconcierto gris.
¿ … es que habrán de volver las lágrimas parasaber ?  me digo. Y un silencio
empieza entonces a recogerme a trozos la salud, el desdoro del tiempome recoge
y asimismo el calor, y juntos se dedican a curarme y a ponerme otra vezen pie.
… y cual si fuera un dios inarmonioso que se reconociera asíal amanecer,
se me pone a rugir el alma, sus amasijos ruedan, chocan entre sí
y sin  freno ni medida marchan rodando por el pecho. Tocoéste y me digo con paciencia
que qué estragos lo habitarán, que quéordalías, que qué esperanzas calladas,
que qué  pasiones. Y, sin poder evitarlo, piensotambién en el dolor que llegará
a resumirlo todo.
Entonces, un temblor me sacude y, en ese momento, ya no señalonada
ni discierno nada porque el aire en lo alto sigue igual: con las llamastirando
del cielo para abajo y la eternidad hecha a golpes de espanto y miedo.
Oteo en mi vida y creo descifrar en la sangre una brizna de amor
que, seca y desesperadamente, lucha por mí contra una ira sorda,
contra el golpe helado del corazón.

Orión de Panthoseas

… durante mucho rato, lentamente, anduve por dentro mirándomey preguntándome
qué podrían significar los miedos, los dolores, lasmuertes y vacíos que en mí había;
intenté tocarlos, pero en cada uno de ellos crujió yrechinaron una luz y hora con su sabor
y sombra,  al tiempo que con amor e ira sus imágenes seremovieron y alzaron,
y de entre ponzoñas y fangos, de entre conciencia pura,exhalaron gritos y palabras
de muy difícil replicación aquí;

… fue evidente que por vez primera osé andar conscientementepor tal desván de sangres,
abrumado por el brutal desorden con que uno a uno fui capaz de haberinstituido cada instante
y pulso con que fui;

… he de decir que, tras abrir y ver el corazón, ardientementedeseé algún cariño
y busqué algún beso, algún brillo, alguna dulzuramía que hubiese quedado allí;
    ¡ clemencia, clemencia …, llevo uncorazón reciente ! ¿ es que no lo veis ? recuerdo
    haber clamado tras levantar los brazos sobre el mary la memoria, y frente a todo el fragor de dioses
    cabalgando por la eternidad;

… al final, en total silencio, cual había entrado, salífuera y allí, indiferentes y en tumulto,
verdaderamente irreverentes, Aves del Paraíso venían y mepicoteaban las manos y los hombros
sin piedad; me estremecí, me estremecí asustado ysentí mucho frío.

Orión de Panthoseas

… si viniera Dios conmigo esta tarde a tocar las cosas y meenseñara
a resucitarlas, oh pies, oh levedad, oh entendimiento…
… porque los días pesan como piedras, se hunden en los bolsillos
y tiran para abajo en el trabajo, en las cocinas, en las calles;
¿ y cómo, cómo resucitar los días ?
Si esta tarde viniera Dios y asomara a este rincón
en que amasamos la eternidad, vería la labor que queda.
Pero estoy solo, soy el encargado de resucitar la soledad y el mar,
y hoy no sé cómo acercarme a ellos para que no me matenni me teman.
¡ … ah, si detentara la alegría… !

Orión de Panthoseas

… contempla, alma mía, las últimas cosas: el terror, laherrumbre, la desolación, sí,
pero mira y ve también tu espada de valor, tu fuerza, y antes deirnos toca tu luz: lágrimas vivas
por las que han pasado tropeles de mundos golpeando yfrotándote, pues con ellas
haremos frente al guardián de la vida, al que todo lo tuvosujeto con los dientes;
… pero, aun así, no cantemos victoria, porque díasvendrán a un tiempo con minotauros de hierro
y alondras, con sierpes y golondrinas, y habremos de salvar precipiciospor donde siempre, antes,
acabaron despeñándose la brisa y el rumor del mar;
… de cualquier modo vibra, adéntrate en los fuegos de hueso ysangre e inicia y construye
un sol; mientras quede una antorcha ajada, hazlo, préndela,y  por siempre fulja la hiel de los metales;
… alma mía, mírala, nos ha llegado la hora, ¿ ycómo no reconocerla si tanto dolió y alberga tanto ?
… aun en la alegría, es costoso llorar.

Orión de Panthoseas

… tras el vuelo sublime de sus sangres
el bosque suena herido;
¿será el rumor de la vida que huye
o el aliento con que brota en las hojas
la luz que queda?
¿también esto es el año? ¿tantohabía?
… ya veis, me asombra y asusta la belleza porque no la conozco,
¿cómo si no esta forma extraña de aventar laboresdel tiempo
y este resplandor que bajo el cielo se abre?
… pero, a pesar del miedo o del asombro,
¿no huele el aire a ternura acaso, a fe, a renovación
y a no estar solos?
… ¿y no habrá oculto un dios, o una alegríaextraordinaria,
    pues que vivo y en los atrios hondos de mi almaestoy cantando?

Orión de Panthoseas

… paciencia, corazón ¡ tan intenso has vivido el dolor!Cálmate.
Mira la luz, no se impacienta, tampoco el mar, y el aire llega limpio
de los montes al atardecer. Respira, respira y siente, corazón.Piensa en tu fuerza,
en cómo el mundo te ha increpado y en cómo has luchado yaguantado el combate.
Es verdad que el dolor se hace ingente en las urbes, que surge porentre las hiedras
de la esclavitud y excita y sacia con pasión la sangres.
Quieto, pues, y no te apresures porque ambos hemos aprendido a llorar.
Nos toca ahora preservar la paciencia y aceptar con sosiego el ruido delos pájaros,
nos toca sentir y saber, corazón. Por eso, por eso hemos estadohuyendo
de quienes éramos.

Orión de Panthoseas

… arriba, muy altos, donde la tarde es oro, vencejos y gaviotasenloquecen de sol y luz,
de libertad;
… e incesante, mientras, la vida va de acá para allásocorriendo, impulsando el aliento
de diminutos insectos, de pececillos del río y aliviando elesfuerzo por vivir
de las flores;
… “un instante sólo, sólo otro”, –oigo decir– y almirar, zigzagueando,
un pétalo cae rasgando el alma sobre las púas del aire,
  y la rosa, al límite herida, aún resiste ysonríe.

Orión de Panthoseas

… Madre de agua,
no me llames para los claustros
ni para el olvido, no para herir
el viento, no para gangrenar la tierra;

Madre, para la vida, llámame;

… por la eternidad –y aunque no
tenga nombre– búscame,
que quiero el verdor del aire;

… Padre de fuego,
libértame en tus brasas; en la luz de tu llama déjameprenderme,
que vengo para todas las muertes y resurrecciones;

… los hijos de Caín contamos alma por desastres
y auroras por amantes; es la sed del fuego, la hoguera
de la luz y el movimiento, los sueños abriéndoles loscántaros
a las diosas que guardan los besos y el rocío;

… Padre y Madre, paras las rosas no me neguéis la vida,
y con mis trozos mojados y encendidos
volvedme y rehacedme;
¿… no veis
que tengo el agua y el fuego ?
¿… no veis que lo arrebato y tomo,
                          no veis, no veis que estoy robando el Amor?

Orión de Panthoseas

      (o shock de la memoria)

… entra el tiempo al corazón con saña y hachas vivas yacampa en él,
lo revienta sin piedad, lo descuaja, lo tira a un vertedero yallí lo maldice
y escupe, lo mira con desprecio y después se va;
… y con el corazón tirado, con la sangre podrida y lospájaros picoteando el óxido
donde se tuvo el mar, uno no exige ya vivir, pues uno, entonces, no duda
de que ha muerto; y empiezan a nacerle incluso hierbas, augurios de sal,
de arena y cardos, empieza a silbar por él el viento y a dejarlecardenillo en los huesos,
señales ciertas con que escruta y va llenando sus intersticiosla soledad;
… así, cuando nace una rosa, uno tiende a ignorar que es enél donde nace,
pues jura y perjura que su sangre podrida y su mar devastado no existen,
que el tiempo se ha ido y sus hachas ya no pueden herirlo; uno, en sunada,
tiende a creer que sus manos de muerte no podrán levantar ya lavida
de los agraces rescoldos del corazón; y aún así,en su afán por recobrar loslatidos,                 
se remueve, llora, grita, y desolado recurre a la memoria, y aunqueésta acude,
    sus vestigios de nada le sirven: indolente ydañada, no recuerda las rosas.

Orión de Panthoseas

                  Aquí no me toquéis.
                  No.
                  Aquí no.

… bajo el son del mundo dejadme este verdor crecer
y que sigan la sal y la tarde.

No. Aquí no me toquéis, que tengo que aguardar
a la flor
del almendro.

… para ser de manzana no hacen falta diciembres,
ni martirios, ni borrascas, ni altares;
… ser de hombre, ay de mí,
significa que he de encontrar la fuente
y, bebiendo, acallar los rumores del agua
y de la flor que persigo.

                  No, no,
                  aquí no me toquéis.

Orión de Panthoseas