… tu cuerpo, padre, es una piedra en el campo aquél,
detrás del río;
no sé aún cómo llegó allí,
no sé;
… después de tantos años acarreando soles y lunas,
aupando de la tierra las terribles lágrimas que produce laoscuridad,
no tuve, padre, un rato de juventud con que pronunciar
y estrechar con pasión tu nombre; yo no sabía
que un muchacho con el cuerpo de mimbre
tenía que parar, hablar con su padre y darle forma, crearlo;
… y ahora ¿ cómo llegar a ti ? ¿ cómosacar constelaciones
y lumbres vivas del corazón y tocar  tus manos y que losepas ?
… este oficio de vivir no nos dio para mucho;
pero, al menos, nos queda esta prenda serena de dolor,
la que acompaña siempre a los silencios duros, y graves,
como el que ahora tengo.

Orión de Panthoseas

… sobre semillas de amor puro crecen los brazos de mi hijo;
oh sol amado, joya, luz y oro de mi corazón,
canta mientras los laureles crecen, mientras los pájaros seasomen
a tu resplandor, llámame Qué otra noche oscura
podrá impedirnos este breve vuelo y estrechar los lazos
que aúnan nuestras vidas, hijo, qué otra ilusión ovendaval de nieve
podría detenernos, dime, qué otra muerte, qué otrabatalla aún;
… por entre altas rendijas del aire se ve prendido el cielo; bajanpor ellas
guirnaldas y ángeles, gotas vivas de fuego y lluvia caen …; peronada,
nada  imaginable puede ser comparado a la esbeltez de tu alma,nada, nada, hijo,
con la ternura infinita con que tus ojos dan vida al claro y limpiocurso de la noche.

Orión de Panthoseas

… acostumbra el dolor; llega la alegría
y la estoy recibiendo con los labios temblando,
como si el cuerpo extrañara, como si la costumbre del dolor
hubiese obviado para siempre la irrupción de sucesos hermosos;
… es así que la alegría casi duele, puesdespiadadamente se aprieta
contra el pecho para hacerse sentir, para reconocerse, para sobreponerse
y de esta forma pronunciarse;
… y son tan pocas las gotas de rocío vivo que van apareciendo
en la aridez que soy, que las cojo y las pongo por las grietas delcuerpo
cuidadosamente no para que crezcan, no, sino para que no mueran;
… todo parece revertir a este momento en que me quedo quieto,escuchando,
como si el leve resplandor que tengo estuviera en peligro
y con rapidez, contra un mar de oscuridad e insidia,
con rigor y urgencia tuviera que ordenar la vida para defenderlo.

Orión de Panthoseas

“… mirad y ved que las cosas no duren mucho,
no siendo que se vuelvan añejas y rancias”.

… rebélate, oh ser mío, contra las viejas formas,
contra las viejas luces y la viejaalegría;        
                                                             sal
y resurge sobre las terminaciones íntimas,
sobre todo cuanto pretenda ser tu orilla o puente,
tu ley o libertad, pero, al fin, tu muerte;

… para ser de hombre deberás hender el velo de lafascinación,
y el humus de la sangre y el humus de los labios,
y con belleza y ciencia instituir tu fuerza y canto: una lanza pura,docta y fiel
con que enfrentarte a credos de hombres y de dioses y no caer;

pues que necesitarás crear nuevos conceptos, nuevosnúmeros y nuevas geometrías,
haz con mis huesos un fuego pavoroso y con mi alma un río,
un mar inabarcable con que instruir, ordenar y propagar la luz;
ser mío, sé valiente, no te detengas.

Orión de Panthoseas

… este descalabro de mi vida, este golpe exterminador deángeles y rosas,
este acontecer que se me ha adentrado en el pecho y me ha llenado deestragos la sangre
y el discurso del cielo, me duele;
… no quiero exagerar en cómo es la soledad mientras se hace,
o cómo llega la estulticia del tiempo y va invadiendo loshombros,
los brazos, la cintura y los pies sigilosamente, cómo tira sobreel diván del loco
porque ya no quedan pájaros por pasar a través de laventana y el daño es grande:
una constelación desconocida y descontrolada de ejes, cuerpos,estridencias y órdenes.
Yo sé que es un momento de mínima virtud y deescasísimo hombre,
una refriega de lobos enjaulados por y en mi propio frío.
Pero sé también que esta ruina mía pasará,aunque a dicha resurrección
nadie esté convocado y los lobos me aúllen día adía y año a año por las venas tensas y heladas
del corazón.
Yo creo, yo creo en la vida de mis huesos sitiados.
¿ Dónde si no construiré lo que espero ?
¿ dónde si no la libertad ?

Orión de Panthoseas

    CANTO I

Conocía Aitiíne el cuerpo de Itsoel, lo estabaconociendo, cuando dijo:
Itsoel, amado, tu cuerpo es una gema labrada y escogida,
es en mí como el océano adentrándose en la tierra,
pero tu alma, Itsoel, tu alma, se me escapa como peces que nadan en labruma
de la noche y quedo sola,
perdida entre los hielos ingentes de la llama.

Tras recorrer Itsoel uno a uno los rasgos de su amada,
Aitiíne le pareció de nácares y mimbres y condeleite  la besó en el vientre, en el pecho,
en los cabellos…Todo, todo fue profundo y delicado al tacto, alsentimiento,
a las horas habidas, ambos suyos, de ellos, solos,
inmolados por y en el silencio.

Con Itsoel en los brazos, buscándolo, caminóAitiíne sin rumbo por la noche
y la niebla, lloró bajo las lunas, las edades, los días,
y buscó, buscó en el pecho sin voz por los instantes…

Amado Itsoel –suspiró abatida–
invítame al ocaso o al alba en que amanezcas.

    CANTO II

Las horas de Itsoel fueron de agua, tomillo y amaranto,
venían engastadas con la miel de los linos y la aurora quearrancan
al ébano los pájaros.

Elevó los párpados al magno dintel de lamañana  y sujetó las rosas
y los goznes del mundo, mientras golpeaba a rebato
por la sangre de  Aitiíne.
La entidad que le ungía rescató las edades, alángel de la lluvia
y a la ternura del fuego,
exactamente aquella que albergaba finales de ceniza.

Cogió Aitiíne la copa oscura de las hiedras ybebió de ella,
justo cuando el sol, místico y desnudo,
cruzaba invertebrando los huesos y la vida de la eternidad.

Orión de Panthoseas

… esta noche, cuando apagué la luz y encontré mis huesos
y una vez más sentí que resistían los golpes, elsilencio y la oscuridad,
tal vez me invadiera el cariño, la compasiónquizás,
porque a toda prisa fui a buscar memoria a mi sangre para el consuelo;
… y la traje, traje primero de la que tanta tenía y la puseallí, al lado,
y nos dolió;
pero enseguida me introduje por años y horas, regresé acada tiempo
porque quería traer a este empeño, a este instante devida,
algún calor y dárselo, alguna brevedad con que acontece ypasa la alegría alguna vez,
     y durante mucho rato estuvimos contemplandoaquellas pocas cosas de mi alma.
… con amor, mis huesos y yo estuvimos callados y quietos,
como si hubiésemos hallado una manera para dialogar yacompañarnos,
     y para saber que el alba ya nuncavolvería a encontrarnos herméticos y solos.

Orión de Panthoseas

… algo se me enfrenta cuando digo que todo es látigo y derrota;
… cuando miro las manos y descubro el desdoro y herrumbre de sulaxitud,
es como si relampagueara por ellas una luz de estaño
que hubiera estado anudando el terror y la vida;
… no, los hombres somos otra cosa que desolación; es algo quesé, que sé,
y no me preguntéis por qué emergen las rosas de entrepasmos y estiércoles
porque tendría que coger destruida el alba y luego muchas,muchas veces, tal vez demasiadas,
intentar reconstruirla en mi pecho para decíroslo;
… recuerdo algunos días en que el amor me estalló en laboca
y yo, loco y pusilánime, tras tomarlo y subirlo a un carrusel defiesta, lo puse a correr
y a correr cual dios reciente que a fuerza de adorar su reino sin pausalo asolara;
… no, todo no puede ser látigo y derrota porque en élser existen la extraña voz
y el extraño tiemblo, yo los he escuchado pidiéndome otraluz, otra,
tan distinta a ésta con que un día, y otro día,decido seguir ahogando
los aterradores, pulcros e indestructibles gritos delcorazón.

Orión de Panthoseas

¡ … quién, quién no tiene memoria del temblor de una tarde
o no coge un rastro de polvo en el dedo tras la ausencia…!
El mundo es apenas un tibio cariño, una rueda infinita y untintineo
de agua. Sólo, apenas.
todos los hombres estuvimos reunidos un día para construir unaplaza viva
y la plaza se asustó, se fue, y todavía seguimosbuscándola;
… porque hay quien coge un puñado de tierra y lo aprieta y loentierra en la mano,
y hay quien siembra en él y, con el fuego hallado, trasrestañar la locura,
construye la mañana e inicia con ella la resurrección delmar
… los días comunes son así: cuesta andar por lamañana y llegar a los mercados,
cuesta toser, saludar, sentir la luz en la sien,escucharla.               
¡ … ah, si no instituyéramos tormentas… ! Porque lamayor parte de nuestras vidas,
    – lo sepamos o no – la pasamos  cerrando cosasy defendiéndonos del ruido
y el miedo que produce la eternidad creada.
Por dentro, y mientras escribo esto, el viento, ululante y frío,me golpea y aturde.
Es mi tormenta helándome y deshelándome, la que me hace yque aún no acierto a mirar
y no puedo describir. Por eso, por eso seguramente la temo.

Orión de Panthoseas

… he pasado por el barrio santo o tierra de la calamidad con susportales, sus esquinas
y gentes diferentes; he pasado por donde todo, absolutamente todo, esdiferente,
incluso el aire, o mismamente el cielo, un aire-cielo por el que elvuelo de gorriones y palomas va dejando constancia a cada instante delo que puede suponer vivir quebrados, envenenados, contrahechos, y,
cual tablas viejas y abandonadas, encontrarse hendidos, mancillados yrotos por doquier;
… sí, he pasado por la quebrada de la calamidad, yallí, suspendidos en lo alto, tal que moscas errantes
y agrupadas, me sentí observado por impasibles trozos y trozosde orejas y ojos,
por puses de corazones, por detritus de nadas, por miasmas que hubierancaído y vuelto a ascender
de la tierra para no detenerse jamás por semejantes víasy terrazas, por balconadas repletas
de ajadas y precarias sonrisas; porque, a pesar de todo, por estebarrio, al que nadie nombra porque
el mundo lo tiene como desovadero de malas suertes y nauseabundasleyes, abundan por él, asómbrense
y digo, luces y hasta a veces conatos o verdaderos  incendiosinfectos de sonrisa viva;
… y es que observando bien, lejísimos, los ves venirresistiendo, salvándose y haciéndose
a todo trance y a toda prisa reales e incomprensibles; y, ello, paraque quizá, nosotros, tras cruzar
tierras de asfixia, pedregales y  barrios de molicie comoéste, logremos saber que, bajo la amantísima faz
y nombre de los santos, el insulto, la vida y la tragedia pueden ser,sí, un lujo o un remedo infame,
pero siempre una suerte singular de valor inapreciable;
… díganme, qué les parece.

Orión de Panthoseas