… sobre Castro ha estallado la tormenta que traía la noche,
y, mientras los viandantes corren por las calles, el cielo ruge
y tira contra ellos y los barcos del abra golpes de ceniza y lluvia
… no temas, hijo; tu madre ajusta puertas y ventanas y yo te cubro
y velo con el corazón; eres mi hijo, mi savia viva y dulce y enti me miro y me recojo;
… enseguida, cuando tu madre vuelva, sé que te pondrála mano en la frente,
que te recompondrá las ropas y fruncirá los ojos porquesiente angustia
de poder perderte en el fragor terrible de estas noches;
… estaremos juntos, y los tres, hijo mío, si es preciso,velaremos el sueño
hasta que las calles brillen al contacto puro con la madrugada.

Orión de Panthoseas

… si lograra con la reja de sangre
y el arado de fuego llegar al corazón
y surcando en sus tierras cultivar la alegría!
… y si después hubiese fiesta
y un viento jubiloso derramase en las calles
este hallazgo mío —la dicha del hombre,
la Vida sola— ¿quién no viviría?
¿quién no saldría a buscar oro puro y,encontrándolo,
no hollaría su propio corazón para seguir viviendo,
¿quién, quién no?

Orión de Panthoseas

… mientras voy contemplando la irisación del aire y pulso consigilo la levedad,
por mi cuerpo corre una pregunta incierta, y una nube negra y unconcierto gris.
¿ … es que habrán de volver las lágrimas parasaber ?  me digo. Y un silencio
empieza entonces a recogerme a trozos la salud, el desdoro del tiempome recoge
y asimismo el calor, y juntos se dedican a curarme y a ponerme otra vezen pie.
… y cual si fuera un dios inarmonioso que se reconociera asíal amanecer,
se me pone a rugir el alma, sus amasijos ruedan, chocan entre sí
y sin  freno ni medida marchan rodando por el pecho. Tocoéste y me digo con paciencia
que qué estragos lo habitarán, que quéordalías, que qué esperanzas calladas,
que qué  pasiones. Y, sin poder evitarlo, piensotambién en el dolor que llegará
a resumirlo todo.
Entonces, un temblor me sacude y, en ese momento, ya no señalonada
ni discierno nada porque el aire en lo alto sigue igual: con las llamastirando
del cielo para abajo y la eternidad hecha a golpes de espanto y miedo.
Oteo en mi vida y creo descifrar en la sangre una brizna de amor
que, seca y desesperadamente, lucha por mí contra una ira sorda,
contra el golpe helado del corazón.

Orión de Panthoseas

… sobre semillas de amor puro crecen los brazos de mi hijo;
oh sol amado, joya, luz y oro de mi corazón,
canta mientras los laureles crecen, mientras los pájaros seasomen
a tu resplandor, llámame Qué otra noche oscura
podrá impedirnos este breve vuelo y estrechar los lazos
que aúnan nuestras vidas, hijo, qué otra ilusión ovendaval de nieve
podría detenernos, dime, qué otra muerte, qué otrabatalla aún;
… por entre altas rendijas del aire se ve prendido el cielo; bajanpor ellas
guirnaldas y ángeles, gotas vivas de fuego y lluvia caen …; peronada,
nada  imaginable puede ser comparado a la esbeltez de tu alma,nada, nada, hijo,
con la ternura infinita con que tus ojos dan vida al claro y limpiocurso de la noche.

Orión de Panthoseas

… cuando intuí la luz, cuando la intuí y la quise,
bien creí que podría consistir en ir, asomarme a ella
y recibirla, y ya, ahíto de poder y en su virtud a salvo, gozar
y tener la eternidad resuelta y desposada;
¡… mas nadie, nadie ha visto mis valles desolados,
mi casa, mi atuendo de vida
cayéndose, desnudándome al frío
de noches profundas o bajo amaneceres pálidos
y rígidos como la muerte!
… y si la ruina ha sido grande
y el dolor lo ha sido,
un calor, un aire nuevo y tibio llegó
bajo una incipiente y sin embargo progresiva, serena y limpia lunatriste;
… conservaré estas cosas por si la ruina vuelve.

Orión de Panthoseas

… si viniera Dios conmigo esta tarde a tocar las cosas y meenseñara
a resucitarlas, oh pies, oh levedad, oh entendimiento…
… porque los días pesan como piedras, se hunden en los bolsillos
y tiran para abajo en el trabajo, en las cocinas, en las calles;
¿ y cómo, cómo resucitar los días ?
Si esta tarde viniera Dios y asomara a este rincón
en que amasamos la eternidad, vería la labor que queda.
Pero estoy solo, soy el encargado de resucitar la soledad y el mar,
y hoy no sé cómo acercarme a ellos para que no me matenni me teman.
¡ … ah, si detentara la alegría… !

Orión de Panthoseas

“… mirad y ved que las cosas no duren mucho,
no siendo que se vuelvan añejas y rancias”.

… rebélate, oh ser mío, contra las viejas formas,
contra las viejas luces y la viejaalegría;        
                                                             sal
y resurge sobre las terminaciones íntimas,
sobre todo cuanto pretenda ser tu orilla o puente,
tu ley o libertad, pero, al fin, tu muerte;

… para ser de hombre deberás hender el velo de lafascinación,
y el humus de la sangre y el humus de los labios,
y con belleza y ciencia instituir tu fuerza y canto: una lanza pura,docta y fiel
con que enfrentarte a credos de hombres y de dioses y no caer;

pues que necesitarás crear nuevos conceptos, nuevosnúmeros y nuevas geometrías,
haz con mis huesos un fuego pavoroso y con mi alma un río,
un mar inabarcable con que instruir, ordenar y propagar la luz;
ser mío, sé valiente, no te detengas.

Orión de Panthoseas

—A mi casa de Vecilla de la Polvorosa.
En ella. Con cariño—

Esto que estoy mirando es la casa de mi niñez.
… bien adentro, escuchando, se oyen melodías que viajan
de un lado a otro reverberando y tocando las cosas,
acercándolas, descubriendo su rostro que fue, por un instante

… éramos muchos en los días hermanos de los días
y mucha la labor, y el bálago, las vueltas de trillo y la nieve
en diciembre. Vivíamos aquí, en el cuarto aquél
nos reuníamos.

… y qué cosas pasan. Inexorablemente sobreviene la ruina
y el polvo se acumula; como  la razón, si es que llega acomprenderse
alguna vez este quebrar, este despiece, esta desolación
va agolpándose a golpes y sin duelo alguno retumba en la memoria

Ríos de vida me devuelven seres y años con que fui feliz
y los mismos ríos me los llevan.
Acuden gorriones al declinar la tarde,
el patio ensombrece y ensombrecen las rosas;
    pienso en ellas, y ya no puedo verlas.

Orión de Panthoseas

… paciencia, corazón ¡ tan intenso has vivido el dolor!Cálmate.
Mira la luz, no se impacienta, tampoco el mar, y el aire llega limpio
de los montes al atardecer. Respira, respira y siente, corazón.Piensa en tu fuerza,
en cómo el mundo te ha increpado y en cómo has luchado yaguantado el combate.
Es verdad que el dolor se hace ingente en las urbes, que surge porentre las hiedras
de la esclavitud y excita y sacia con pasión la sangres.
Quieto, pues, y no te apresures porque ambos hemos aprendido a llorar.
Nos toca ahora preservar la paciencia y aceptar con sosiego el ruido delos pájaros,
nos toca sentir y saber, corazón. Por eso, por eso hemos estadohuyendo
de quienes éramos.

Orión de Panthoseas

    CANTO I

Conocía Aitiíne el cuerpo de Itsoel, lo estabaconociendo, cuando dijo:
Itsoel, amado, tu cuerpo es una gema labrada y escogida,
es en mí como el océano adentrándose en la tierra,
pero tu alma, Itsoel, tu alma, se me escapa como peces que nadan en labruma
de la noche y quedo sola,
perdida entre los hielos ingentes de la llama.

Tras recorrer Itsoel uno a uno los rasgos de su amada,
Aitiíne le pareció de nácares y mimbres y condeleite  la besó en el vientre, en el pecho,
en los cabellos…Todo, todo fue profundo y delicado al tacto, alsentimiento,
a las horas habidas, ambos suyos, de ellos, solos,
inmolados por y en el silencio.

Con Itsoel en los brazos, buscándolo, caminóAitiíne sin rumbo por la noche
y la niebla, lloró bajo las lunas, las edades, los días,
y buscó, buscó en el pecho sin voz por los instantes…

Amado Itsoel –suspiró abatida–
invítame al ocaso o al alba en que amanezcas.

    CANTO II

Las horas de Itsoel fueron de agua, tomillo y amaranto,
venían engastadas con la miel de los linos y la aurora quearrancan
al ébano los pájaros.

Elevó los párpados al magno dintel de lamañana  y sujetó las rosas
y los goznes del mundo, mientras golpeaba a rebato
por la sangre de  Aitiíne.
La entidad que le ungía rescató las edades, alángel de la lluvia
y a la ternura del fuego,
exactamente aquella que albergaba finales de ceniza.

Cogió Aitiíne la copa oscura de las hiedras ybebió de ella,
justo cuando el sol, místico y desnudo,
cruzaba invertebrando los huesos y la vida de la eternidad.

Orión de Panthoseas