… tras el vuelo sublime de sus sangres
el bosque suena herido;
¿será el rumor de la vida que huye
o el aliento con que brota en las hojas
la luz que queda?
¿también esto es el año? ¿tantohabía?
… ya veis, me asombra y asusta la belleza porque no la conozco,
¿cómo si no esta forma extraña de aventar laboresdel tiempo
y este resplandor que bajo el cielo se abre?
… pero, a pesar del miedo o del asombro,
¿no huele el aire a ternura acaso, a fe, a renovación
y a no estar solos?
… ¿y no habrá oculto un dios, o una alegríaextraordinaria,
    pues que vivo y en los atrios hondos de mi almaestoy cantando?

Orión de Panthoseas

… arriba, muy altos, donde la tarde es oro, vencejos y gaviotasenloquecen de sol y luz,
de libertad;
… e incesante, mientras, la vida va de acá para allásocorriendo, impulsando el aliento
de diminutos insectos, de pececillos del río y aliviando elesfuerzo por vivir
de las flores;
… “un instante sólo, sólo otro”, –oigo decir– y almirar, zigzagueando,
un pétalo cae rasgando el alma sobre las púas del aire,
  y la rosa, al límite herida, aún resiste ysonríe.

Orión de Panthoseas

… este descalabro de mi vida, este golpe exterminador deángeles y rosas,
este acontecer que se me ha adentrado en el pecho y me ha llenado deestragos la sangre
y el discurso del cielo, me duele;
… no quiero exagerar en cómo es la soledad mientras se hace,
o cómo llega la estulticia del tiempo y va invadiendo loshombros,
los brazos, la cintura y los pies sigilosamente, cómo tira sobreel diván del loco
porque ya no quedan pájaros por pasar a través de laventana y el daño es grande:
una constelación desconocida y descontrolada de ejes, cuerpos,estridencias y órdenes.
Yo sé que es un momento de mínima virtud y deescasísimo hombre,
una refriega de lobos enjaulados por y en mi propio frío.
Pero sé también que esta ruina mía pasará,aunque a dicha resurrección
nadie esté convocado y los lobos me aúllen día adía y año a año por las venas tensas y heladas
del corazón.
Yo creo, yo creo en la vida de mis huesos sitiados.
¿ Dónde si no construiré lo que espero ?
¿ dónde si no la libertad ?

Orión de Panthoseas

  … leones y ángeles, águilas y toros golpean ysacuden los arcos planetarios,
y el mundo, cual robot noctámbulo, cae rodando bajo una mota deluz divina,
de la que Moby Dick huye, y a la que en Ahab odia y teme;
… buscándola, roto y loco miro y miro al interior y no me veo,no me encuentro el alma;
sucede tras rompérseme las cadenas de los huesos, las de lavida, las del deseo,
y no tengo valor para entrarme dentro y una a una, a fuerza delágrimas y sangre restaurarlas;
… sé que debiera sentir responsabilidad en la salvaciónurgente que implica tal destrozo,
que debería bajar a mi propio infierno y rescatar las cruelesmuertes con que ajusté
mis anteriores, mis pútridas y herrumbrosas vidas;
pero si bien es cierto que el pasado me tiene en sus argollas,mientras, y derribando mis sueños
de oropel, atropellándome, enfurecidos me están pasandoáguilas y toros por encima;
… oh mar de conquista y fuego, luz celeste y viva aún, fuerzasmoribundas que estáis yéndoos
de mis templos caídos y humeantes, deteneos, retroceded y volvedconmigo, que me levantaré
y de nuevo estaré listo para luchar con ardor contra mis costrasy furias;
sólo esa guerra podría hacer que reviviese, sólo,sólo ella quizá pudiese restituirme a la alegría.

Orión de Panthoseas

… Madre de agua,
no me llames para los claustros
ni para el olvido, no para herir
el viento, no para gangrenar la tierra;

Madre, para la vida, llámame;

… por la eternidad –y aunque no
tenga nombre– búscame,
que quiero el verdor del aire;

… Padre de fuego,
libértame en tus brasas; en la luz de tu llama déjameprenderme,
que vengo para todas las muertes y resurrecciones;

… los hijos de Caín contamos alma por desastres
y auroras por amantes; es la sed del fuego, la hoguera
de la luz y el movimiento, los sueños abriéndoles loscántaros
a las diosas que guardan los besos y el rocío;

… Padre y Madre, paras las rosas no me neguéis la vida,
y con mis trozos mojados y encendidos
volvedme y rehacedme;
¿… no veis
que tengo el agua y el fuego ?
¿… no veis que lo arrebato y tomo,
                          no veis, no veis que estoy robando el Amor?

Orión de Panthoseas

… esta noche, cuando apagué la luz y encontré mis huesos
y una vez más sentí que resistían los golpes, elsilencio y la oscuridad,
tal vez me invadiera el cariño, la compasiónquizás,
porque a toda prisa fui a buscar memoria a mi sangre para el consuelo;
… y la traje, traje primero de la que tanta tenía y la puseallí, al lado,
y nos dolió;
pero enseguida me introduje por años y horas, regresé acada tiempo
porque quería traer a este empeño, a este instante devida,
algún calor y dárselo, alguna brevedad con que acontece ypasa la alegría alguna vez,
     y durante mucho rato estuvimos contemplandoaquellas pocas cosas de mi alma.
… con amor, mis huesos y yo estuvimos callados y quietos,
como si hubiésemos hallado una manera para dialogar yacompañarnos,
     y para saber que el alba ya nuncavolvería a encontrarnos herméticos y solos.

Orión de Panthoseas

… si del cielo de Castro cuelgan hoy manzanas hermosas
y los niños por las calles bailan, de tu lecho surge una luzpoderosa
y tus ojos destellan fulgores de trigo;
… sin embargo, es en la agonía del corazón donde tetoco, hijo, es en él
donde descubro y guardo tu ser primero, tus purísimas ceras yalabastros vivos;
por ello, cuando apagas la frente y quedas como muerto,
es cuando huele a humo negro la  casa, cuando suena a grito y asilencio,
y la sola duda de tu pérdida a tu madre y a mí nos aturdey provoca llanto;
… te amamos, te queremos, hijo, eres el germen más puro ydelicioso
que tenemos;
… se han marchado los niños y Castro piensa y murmura solo;mientras duerme la noche,
yo sé que tú velas y meces los terribles miedos y riesgosde nuestras vidas.

Orión de Panthoseas

                  Aquí no me toquéis.
                  No.
                  Aquí no.

… bajo el son del mundo dejadme este verdor crecer
y que sigan la sal y la tarde.

No. Aquí no me toquéis, que tengo que aguardar
a la flor
del almendro.

… para ser de manzana no hacen falta diciembres,
ni martirios, ni borrascas, ni altares;
… ser de hombre, ay de mí,
significa que he de encontrar la fuente
y, bebiendo, acallar los rumores del agua
y de la flor que persigo.

                  No, no,
                  aquí no me toquéis.

Orión de Panthoseas

¡ … quién, quién no tiene memoria del temblor de una tarde
o no coge un rastro de polvo en el dedo tras la ausencia…!
El mundo es apenas un tibio cariño, una rueda infinita y untintineo
de agua. Sólo, apenas.
todos los hombres estuvimos reunidos un día para construir unaplaza viva
y la plaza se asustó, se fue, y todavía seguimosbuscándola;
… porque hay quien coge un puñado de tierra y lo aprieta y loentierra en la mano,
y hay quien siembra en él y, con el fuego hallado, trasrestañar la locura,
construye la mañana e inicia con ella la resurrección delmar
… los días comunes son así: cuesta andar por lamañana y llegar a los mercados,
cuesta toser, saludar, sentir la luz en la sien,escucharla.               
¡ … ah, si no instituyéramos tormentas… ! Porque lamayor parte de nuestras vidas,
    – lo sepamos o no – la pasamos  cerrando cosasy defendiéndonos del ruido
y el miedo que produce la eternidad creada.
Por dentro, y mientras escribo esto, el viento, ululante y frío,me golpea y aturde.
Es mi tormenta helándome y deshelándome, la que me hace yque aún no acierto a mirar
y no puedo describir. Por eso, por eso seguramente la temo.

Orión de Panthoseas

… sobre Castro ha estallado la tormenta que traía la noche,
y, mientras los viandantes corren por las calles, el cielo ruge
y tira contra ellos y los barcos del abra golpes de ceniza y lluvia
… no temas, hijo; tu madre ajusta puertas y ventanas y yo te cubro
y velo con el corazón; eres mi hijo, mi savia viva y dulce y enti me miro y me recojo;
… enseguida, cuando tu madre vuelva, sé que te pondrála mano en la frente,
que te recompondrá las ropas y fruncirá los ojos porquesiente angustia
de poder perderte en el fragor terrible de estas noches;
… estaremos juntos, y los tres, hijo mío, si es preciso,velaremos el sueño
hasta que las calles brillen al contacto puro con la madrugada.

Orión de Panthoseas