… hay momentos en que hay que salir de las colmenas del cuerpo,
de la orgía de dolor, de la atrocidad de instantes asesinos;
y solemos hacerlo urgentemente y con los dientes apretados,
con la sangre apretada, con odio, y con piedad también;
… por tanto, no, no me digáis que no arde el ser
y que sus fuegos no prenden y abrasan el verdor del aire;
hay momentos que sólo admiten el riesgo de la muerte
y uno juega a la luz necesariamente como un desesperado;
quizá no sea así, o quizá sí
… pero a mí me parece que las cosas ocurren
para tirar las puertas, acribar la vida y saber qué pasa.

Orión de Panthoseas

      (o shock de la memoria)

… entra el tiempo al corazón con saña y hachas vivas yacampa en él,
lo revienta sin piedad, lo descuaja, lo tira a un vertedero yallí lo maldice
y escupe, lo mira con desprecio y después se va;
… y con el corazón tirado, con la sangre podrida y lospájaros picoteando el óxido
donde se tuvo el mar, uno no exige ya vivir, pues uno, entonces, no duda
de que ha muerto; y empiezan a nacerle incluso hierbas, augurios de sal,
de arena y cardos, empieza a silbar por él el viento y a dejarlecardenillo en los huesos,
señales ciertas con que escruta y va llenando sus intersticiosla soledad;
… así, cuando nace una rosa, uno tiende a ignorar que es enél donde nace,
pues jura y perjura que su sangre podrida y su mar devastado no existen,
que el tiempo se ha ido y sus hachas ya no pueden herirlo; uno, en sunada,
tiende a creer que sus manos de muerte no podrán levantar ya lavida
de los agraces rescoldos del corazón; y aún así,en su afán por recobrar loslatidos,                 
se remueve, llora, grita, y desolado recurre a la memoria, y aunqueésta acude,
    sus vestigios de nada le sirven: indolente ydañada, no recuerda las rosas.

Orión de Panthoseas

… algo se me enfrenta cuando digo que todo es látigo y derrota;
… cuando miro las manos y descubro el desdoro y herrumbre de sulaxitud,
es como si relampagueara por ellas una luz de estaño
que hubiera estado anudando el terror y la vida;
… no, los hombres somos otra cosa que desolación; es algo quesé, que sé,
y no me preguntéis por qué emergen las rosas de entrepasmos y estiércoles
porque tendría que coger destruida el alba y luego muchas,muchas veces, tal vez demasiadas,
intentar reconstruirla en mi pecho para decíroslo;
… recuerdo algunos días en que el amor me estalló en laboca
y yo, loco y pusilánime, tras tomarlo y subirlo a un carrusel defiesta, lo puse a correr
y a correr cual dios reciente que a fuerza de adorar su reino sin pausalo asolara;
… no, todo no puede ser látigo y derrota porque en élser existen la extraña voz
y el extraño tiemblo, yo los he escuchado pidiéndome otraluz, otra,
tan distinta a ésta con que un día, y otro día,decido seguir ahogando
los aterradores, pulcros e indestructibles gritos delcorazón.

Orión de Panthoseas

… también los dioses se equivocan;
por muy adentro, por muy hondo que en mí vivan,
los siento llorar, brillar y gemir entre luces fugaces por sus barrososcuros,
o tapiar con olvidos y arcillas definitivamente los boquetes
que van dejando al desaparecer;
… pero los dioses también se cansan, y salen al atardecerconmigo
a entibar la noche íntima, a recoger dos estrellas del cielo
para luego poder regresar a casa;
… a veces, en silencio, hombres y dioses cansados nos encontramos enel portal
y subimos en el ascensor como refundados, como solidarios;
… al final cuando es así, hay una unánime mesura ennuestras breves
y simples despedidas: todos nos vamos y nadie tira piedras.

Orión de Panthoseas

… sólo, sólo de esta forma: asir y besar lo fugitivo;
¿ … te acuerdas, corazón, cuando por primera vezquisimos retener las rosas
y el agua, te acuerdas ? ¿ te acuerdas que ocurrió en eljardín del pecho y los dos,
llenos de pánico, retrocedimos ? Sé, sé bien quedesde aquel instante quisimos ser hombres
y endurecer, pero ya no sé si aún soñamos conincendiar el aire o si, inermes,
dando tumbos y rugiendo, únicamente vamos cayendo como piedras;
¡ …y es que todo, todo se torna tan frágil e inasible,tan fútil se hace…!
… porque de pronto duelen las manos y los pies, se oyen ruidos sordosabandonando
los días y baladas tristes se escuchan por el arrabal; y porentre las acacias, dioses vencidos
se reúnen y lloran
… pero tú y yo, corazón, dime ¿ podríamoscaer tan jóvenes ? ¿ habremos de acallar el viento
y las hogueras que nos piden alzar las manos y dejarnos morir ? pues¿ quién, quién eres tú,
quiénes somos nosotros, tú y yo ahora, corazón, esque acaso hemos dejado de ser quienes éramos ?
… siempre corrimos a la conquista del mundo, a la construcciónde un sol o de una brizna
de hierba y hasta aquí hemos venido, conservando estos cuerposde temblor acabado y de ira,
 de lágrimas, de continuo y violento espanto…
… por eso te llamo a “guerras” que una vez más nos salven elalma y la vida, por eso te llamo
a arder y te propongo otra vez, oh amigo, oh mi valiente y esclarecidoamigo,
el cruel quebranto de una dolorosa y prolongada resurrección.

Orión de Panthoseas

… he pasado por el barrio santo o tierra de la calamidad con susportales, sus esquinas
y gentes diferentes; he pasado por donde todo, absolutamente todo, esdiferente,
incluso el aire, o mismamente el cielo, un aire-cielo por el que elvuelo de gorriones y palomas va dejando constancia a cada instante delo que puede suponer vivir quebrados, envenenados, contrahechos, y,
cual tablas viejas y abandonadas, encontrarse hendidos, mancillados yrotos por doquier;
… sí, he pasado por la quebrada de la calamidad, yallí, suspendidos en lo alto, tal que moscas errantes
y agrupadas, me sentí observado por impasibles trozos y trozosde orejas y ojos,
por puses de corazones, por detritus de nadas, por miasmas que hubierancaído y vuelto a ascender
de la tierra para no detenerse jamás por semejantes víasy terrazas, por balconadas repletas
de ajadas y precarias sonrisas; porque, a pesar de todo, por estebarrio, al que nadie nombra porque
el mundo lo tiene como desovadero de malas suertes y nauseabundasleyes, abundan por él, asómbrense
y digo, luces y hasta a veces conatos o verdaderos  incendiosinfectos de sonrisa viva;
… y es que observando bien, lejísimos, los ves venirresistiendo, salvándose y haciéndose
a todo trance y a toda prisa reales e incomprensibles; y, ello, paraque quizá, nosotros, tras cruzar
tierras de asfixia, pedregales y  barrios de molicie comoéste, logremos saber que, bajo la amantísima faz
y nombre de los santos, el insulto, la vida y la tragedia pueden ser,sí, un lujo o un remedo infame,
pero siempre una suerte singular de valor inapreciable;
… díganme, qué les parece.

Orión de Panthoseas

… amigos míos, si no tragáis carros y carretas, si novivís
el dolor de la revolución del corazón y la razón,
si no sentís pasar el tiempo y la desgracia y losresistís como a la muerte
e ignoráis al final que ya no sois quienes erais…
entonces ¿ de qué estamos hablando, de qué albor,de qué fragancia,
decidme, de qué tiempo o qué alegría ?
… porque hace poco ruido la sabiduría al tocarnos:
su canto es hondo, y sólo en silencio abrigan
sus pasos y sus lumbres;
… amigos, no creáis, pues, en historias de desaparecidos,
no en la luz aparente ni en la paz aparente;
he de deciros que no hay atajos ni atraques imprevistos,
y que no, y nunca, ha habido mayor insidia que el don
de deudas abolidas;
… ineludiblemente habremos
de entrar y asumir cada horror y desastre,
y luego, para poder vivir, abrir el corazón y rememorar lascosas.

Orión de Panthoseas

… ya era tarde y me acababa de levantar, tenía una resaca demuerte y parecía que la cabeza
se me fuera a partir; y aunque apreté los dientes y me lacogí con fuerza para aguantarla y
fijarla  en su sitio, me puse malo, empecé a toser y atoser y así estuve un rato,
hasta que loco y desquiciado, fuera de mí, por el mar revueltode la  cocina me puse a dar vueltas
y más vueltas como si fuera Moby Dick en busca de Ahab paramatarlo;
… de pie, y contraída la frente, temblando y meándomeconseguí volcarme en la boca
el puchero de café amargo, y aunque varias veces chasqueéla lengua con asco, aguanté el sabor;
pero enseguida me dio un ataque de náuseas y me llené dehipos y toses,
me estremecí, de arriba abajo, y como una vara verdecontinué desecho y temblando
seguro, seguro que fue la enfermedad, o la borrachera de anoche,sólo sé que los espasmos cabrones
me arrancaron el vaso de la mano y me lo tiraron, y al chascar meaturdió más y me rajó del todo la cabeza
… creo recordar que, rígido, sudé y sudé, y queluego bajé los párpados y que los mantuve allí,
con cojones, quietos y bien apretados, como piedras aunque en esemomento no sabía
si eran míos o los de un cobarde que los estaba cerrando a todaprisa para huir del fin del mundo;
eso, eso pensé mientras creí que no había remedioy en tres minutos palmaría
… después de todo, encorvado, echando bofes y bilis,amparándome el estómago con las manos,
salí al corredor y entre maldiciones y gritos de la loca desiempre, enloquecido corrí entre vómito
y vómito hasta el servicio; la loca ¡ quién iba serla loca sino mi única vecina ¡ y es que ésa
ya  no, no aguanta ¿ no acaban de ver…? a esa mujer deldiablo poco le importa que me mate un tren
o que me trinque una navaja; mira que cuando la veo le digo: “Clotiestás caput total, tú ni fu ni fa, ya no jalas nicapiscas na de na, no te enteras”; la Cloti vive arriba; es una viejasorda y estúpida, la misma
que me echa una manta por encima cuando llego tarde y me pongo a roncarcomo un cerdo
en el rellano de la escalera.

Orión de Panthoseas

… durante mucho rato, lentamente, anduve por dentro mirándomey preguntándome
qué podrían significar los miedos, los dolores, lasmuertes y vacíos que en mí había;
intenté tocarlos, pero en cada uno de ellos crujió yrechinaron una luz y hora con su sabor
y sombra,  al tiempo que con amor e ira sus imágenes seremovieron y alzaron,
y de entre ponzoñas y fangos, de entre conciencia pura,exhalaron gritos y palabras
de muy difícil replicación aquí;

… fue evidente que por vez primera osé andar conscientementepor tal desván de sangres,
abrumado por el brutal desorden con que uno a uno fui capaz de haberinstituido cada instante
y pulso con que fui;

… he de decir que, tras abrir y ver el corazón, ardientementedeseé algún cariño
y busqué algún beso, algún brillo, alguna dulzuramía que hubiese quedado allí;
    ¡ clemencia, clemencia …, llevo uncorazón reciente ! ¿ es que no lo veis ? recuerdo
    haber clamado tras levantar los brazos sobre el mary la memoria, y frente a todo el fragor de dioses
    cabalgando por la eternidad;

… al final, en total silencio, cual había entrado, salífuera y allí, indiferentes y en tumulto,
verdaderamente irreverentes, Aves del Paraíso venían y mepicoteaban las manos y los hombros
sin piedad; me estremecí, me estremecí asustado ysentí mucho frío.

Orión de Panthoseas

… tu cuerpo, padre, es una piedra en el campo aquél,
detrás del río;
no sé aún cómo llegó allí,
no sé;
… después de tantos años acarreando soles y lunas,
aupando de la tierra las terribles lágrimas que produce laoscuridad,
no tuve, padre, un rato de juventud con que pronunciar
y estrechar con pasión tu nombre; yo no sabía
que un muchacho con el cuerpo de mimbre
tenía que parar, hablar con su padre y darle forma, crearlo;
… y ahora ¿ cómo llegar a ti ? ¿ cómosacar constelaciones
y lumbres vivas del corazón y tocar  tus manos y que losepas ?
… este oficio de vivir no nos dio para mucho;
pero, al menos, nos queda esta prenda serena de dolor,
la que acompaña siempre a los silencios duros, y graves,
como el que ahora tengo.

Orión de Panthoseas