La noche borra noches en tu rostro,
derrama aceites en tus secos párpados,
quema en tu frente el pensamiento
y atrás del pensamiento la memoria.

Entre las sombras que te anegan
otro rostro amanece.
Y siento que a mi lado
no eres tú la que duerme,
sino la niña aquella que fuiste
y que esperaba que durmieras
para volver y conocerme.

                El día abre la mano
                Tres nubes
                Y estas pocas palabras

Al alba busca su nombre lo naciente
Sobre los troncos soñolientos centellea la luz
Galopan las montañas a la orilla del mar
El sol entra en las aguas con espuelas
La piedra embiste y rompe claridades
El mar se obstina y crece al pie del horizonte
Tierra confusa inminencia de escultura
El mundo alza la frente aún desnuda
Piedra pulida y lisa para grabar un canto
La luz despliega su abanico de nombres
Hay un comienzo de himno como un árbol
Hay el viento y nombres hermosos en el viento

A Pere Gimferrer

Enorme y sólida
                               pero oscilante,
golpeada por el viento
                                        pero encadenada,
rumor de un millón de hojas
contra mi ventana.
                                  Motín de árboles,
oleaje de sonidos verdinegros.
                                                      La arboleda,
quieta de pronto,
                              es un tejido de ramas y frondas.
Hay claros llameantes.
                                      Caída en esas redes
se revuelve,
                     respira
una materia violenta y resplandeciente,
un animal iracundo y rápido,
cuerpo de lumbre entre las hojas:
                                                        el día.
A la izquierda del macizo,
                                              más idea que color,
poco cielo y muchas nubes,
                                                el azuleo de una cuenca
rodeada de peñones en demolición,
                                                            arena precipitada
en el embudo de la arboleda.
                                                  En la región central
gruesas gotas de tinta
                                     esparcidas
sobre un papel que el poniente inflama,
negro casi enteramente allá,
                                              en el extremo sudeste,
donde se derrumba el horizonte.
                                                        La enramada,
vuelta cobre, relumbra.
                                         Tresmirlos
atraviesan la hoguera y reaparecen
                                                          ilesos,
en una zona vacía: ni luz ni sombra.
                                                         Nubes
en marcha hacia su disolución.

Encienden luces en las casas.
El cielo se acumula en la ventana.
                                                        El patio,
encerrado en sus cuatro muros,
                                                  se aísla más ymás.
Así perfecciona su realidad.
                                            El bote de basura,
la maceta sin planta,
                                  ya no son,
sobre el opaco cemento,
                                        sino sacos desombras.
Sobre sí mismo
                               el espacio
se cierra
          Poco apoco se petrifican los nombres.

Dales la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.

              1

Ojos médulas sombras blanco día
ansias afán lisonjas horas cuerpos
memoria todo Dios ardieron todos
polvo de los sentidos sin sentido
ceniza lo sentido y el sentido

Este cuarto, esta cama, el sol del broche,
su caída de fruto, los dos ojos,
la llamada al vacío, la fijeza,
los dos ojos feroces, los dos ojos
atónitos, los dos ojos vacíos,
la no vista presencia presentida,
la visión sin visiones entrevista,
los dos ojos cubriéndose de hormigas,
¿pasan aquí, suceden hoy? Son hoy,
pasan allá, su aquí es allá, sin fecha.

Itálica famosa madriguera de ratas
y lugares comunes, muladar de motores
víboras en Uxmal anacoretas,
emporio de centollas o imperio de los pólipos
sobre los lomos del acorazado,
dédalos, catedrales, bicicletas,
dioses descalabrados, invenciones
de ayer o del decrépito mañana,
basureros: no tiene edad la vida,
volvió a ser árbol la columna Dafne.

              2

Entre la vida inmortal de la vida
y la muerte inmortal de la historia
hoy es cualquier día
en un cuarto cualquiera
Festín de dos cuerpos a solas
fiesta de ignorancia saber de presencia
Hoy (conjunción señalada
y abrazo precario)
esculpimos un Dios instantáneo
tallamos el vértigo

Fuera de mi cuerpo
en tu cuerpo fuera de tu cuerpo
en otro cuerpo
cuerpo a cuerpo creado
por tu cuerpo y mi cuerpo
Nos buscamos perdidos
dentro de ese cuerpo instantáneo
nos perdemos buscando
todo un Dios todo cuerpo y sentido
Otro cuerpo perdido

Olfato gusto vista oído tacto
el sentido anegado en lo sentido
los cuerpos abolidos en el cuerpo
memorias desmemorias de haber sido
antes después ahora nunca siempre

Homage to Claudius Ptolemy

I am a man: little do I last
and the night is enormous.
But I look up:
the stars write.
Unknowing I understand:
I too am written,
and at this very moment
someone spells me out.

Nace de mí, de mi sombra,
amanece por mi piel,
alba de luz somnolienta.

Paloma brava tu nombre,
tímida sobre mi hombro.

Sobre las aguas,
sobre el desierto de las horas
pobladas sólo por el sol sin nombre y la noche sin rostro,
van los maderos tristes,
van los hierros, la sal y los carbones,
la flor del fuego, los aceites.
Con los maderos sollozantes,
con los despojos turbios y las verdes espumas,
van los hombres.

Los hombres con su tos, sus venenos lentísimos
y su sangre en destierro
de ese lugar de pinos, agua y rocas
desde su nacimiento señalado
como sepulcro suyo por la muerte.

Van los hombres partidos por la guerra,
empujados de sus tierras a otras,
hombres que sólo llevan ya a la muerte su diminuta muerte,
vagos semblantes sementeras,
deslavadas colinas y descuajados árboles.
La guerra los avienta,
campesinos de voces de naranja,
pechos de piedra, arroyos, torrenteras,
viejos hermosos como el silencio de altas torres,
torres aún en pie,
indefensa ternura hundida en las bodegas.

Al terrón cejijunto lo ablandaron sus manos,
sus anchos pies danzantes
alzaron los sonidos nupciales del viñedo,
la tierra estremecida bajo sus pies cantaba
como tambor o vientre delirante,
tal la pradera bajo los toros ciegos y violentos,
de huracanado luto rodeados.

A la borda acodados,
por los pasillos, la cubierta,
sacos de huesos o racimos negros.
No dicen nada, callan,
oyen a sus mujeres (brujas
de afiladas miradas alfileres,
llenas de secretos ya secos como añosos armarios,
historias que se sacan del pecho entre suspiros)
contar con voz rugosa
las minucias terribles de la guerra.

Los hombres son la espuma de la tierra,
la flor del llanto, el fruto de la sangre;
hijos de la ternura son de llanto,
son de piedra y estrella, son de sol,
son planetas que cantan mientras viven.
¿No hay agua, llanto, oh ramo
de soles apagados?

Los hombres son la espuma de la tierra.
Hijos de la ternura son de llanto
y renacen del llanto, diluviales,
y se esparcen por siglos como campos.

Bebe del agua de la muerte,
bebe del agua sin memoria, deja tu nombre,
olvídate de ti, bebe del agua,
el agua de los muertos ya sin nombre,
el agua de los pobres.
En esas aguas sin facciones
también está tu rostro.
Allí te reconoces y recobras,
allí pierdes tu nombre,
allí ganas tu nombre
y el poder de nombrarlos con su nombre más cierto
.

Los labios y las manos del viento
el corazón del agua
                                     uneucalipto
el campamento de las nubes
la vida que nace cada día
la muerte que nace cada vida

Froto mis párpados:
el cielo anda en la tierra

A Matta

    Caminas adentro de ti mismo y el tenue reflejoserpeante que te conduce
    no es la última mirada de tus ojos alcerrarse ni es el sol tímido golpeando tus párpados:
    es un arroyo secreto, no de agua sino de latidos:llamadas, respuestas, llamadas,
    hilo de claridades entre las altas yerbas y lasbestias agazapadas de la conciencia a obscuras.
    Sigues el rumor de tu sangre por el paísdesconocido que inventan tus ojos
    y subes por una escalera de vidrio y agua hasta unaterraza.
    Hecha de la misma materia impalpable de los ecos ylos tintineos,
    la terraza, suspendida en el aire, es uncuadrilátero de luz, un ring magnético
    que se enrolla en sí mismo, se levanta, anday se planta en el circo del ojo,
    géiser lunar, tallo de vapor, follaje dechispas, gran árbol que se enciende y apaga y enciende:
    estás en el interior de los reflejos,estás en la casa de la mirada,
    has cerrado los ojos y entras y sales de ti mismo ati mismo por un puente de latidos:
                                 EL CORAZÓN ES UN OJO.

    Estás en la casa de la mirada, los espejoshan escondido todos sus espectros,
    no hay nadie ni hay nada que ver, las cosas hanabandonado sus cuerpos,
    no son cosas, no son ideas: son disparos verdes,rojos, amarillos, azules,
    enjambres que giran y giran, espirales de legionesdesencarnadas,
    torbellino de las formas que todavía noalcanzan su forma,
    tu mirada es la hélice que impulsa y revuelvelas muchedumbres incorpóreas,
    tu mirada es la idea fija que taladra el tiempo, laestatua inmóvil en la plaza del insomnio,
    tu mirada teje y desteje los hilos de la trama delespacio,
    tu mirada frota una idea contra otra y enciende unalámpara en la iglesia de tu cráneo,
    pasaje de la enunciación a laanunciación, de la concepción a la asunción,
    el ojo es una mano, la mano tiene cinco ojos, lamirada tiene dos manos,
    estamos en la casa de la mirada y no hay nada quever, hay que poblar otra vez la casa del ojo,
    hay que poblar el mundo con ojos, hay que ser fielesa la vista, hay que
                 CREAR PARA VER.

    La idea fija taladra cada minuto, el pensamientoteje y desteje la trama,
    vas y vienes entre el infinito de afuera y tu propioinfinito,
    eres un hilo de la trama y un latido del minuto, elojo que taladra y el ojo tejedor,
    al entrar en ti mismo no sales del mundo, hayríos y volcanes en tu cuerpo, planetas y hormigas,
    en tu sangre navegan imperios, turbinas,bibliotecas, jardines,
    también hay animales, plantas, seres de otrosmundos, las galaxias circulan en tus neuronas,
    al entrar en ti mismo entras en este mundo y en losotros mundos,
    entras en lo que vio el astrónomo en sutelescopio, el matemático en sus ecuaciones:
    el desorden y la simetría, el accidente y lasrimas, las duplicaciones y las mutaciones,
    el mal de San Vito del átomo y suspartículas, las células reincidentes, las inscripcionesestelares.

    Afuera es adentro, caminamos por donde nunca hemosestado,
    el lugar del encuentro entre esto y aquelloestá aquí mismo y ahora,
    somos la intersección, la X, el aspamaravillosa que nos multiplica y nos interroga,
    el aspa que al girar dibuja el cero, ideograma delmundo y de cada uno de nosotros.
    Como el cuerpo astral de Bruno y Cornelio Agripa,como las granes transparentes de André Breton,
    vehículos de materia sutil, cables entreéste y aquel lado,
    los hombres somos la bisagra entre el aquí elallá, el signo doble y uno, V y ^ ,
    pirámides superpuestas unidas en unángulo para formar la X de la Cruz,
    cielo y tierra, aire y agua, llanura y monte, lago yvolcán, hombre y mujer,
    el mapa del cielo se refleja en el espejo de lamúsica,
    donde el ojo se anula nacen mundos:
    LA PINTURA TIENE UN PIE EN LA ARQUITECTURA Y OTRO ENEL SUEÑO.

    La tierra es un hombre, dijiste, pero el hombre noes la tierra,
    el hombre no es este mundo ni los otros mundos quehay en este mundo y en los otros,
    el hombre es la boca que empaña el espejo delas semejanzas y dice sí,
    el equilibrista vendado que baila sobre la cuerdafloja de una sonrisa,
    el espejo universal que refleja otro mundo alrepetir a éste, el que transfigura lo que copia,
    el hombre no es el que es, célula o dios,sino el que está sienpre más allá.
    Nuestras pasiones no son los ayuntamientos de lassubstancias ciegas pero los combate y los abrazos de los elementosriman con nuestros deseos y apetitos,
    pintar es buscar la rima secreta, dibujar al eco,pintar el eslabón:
    El Vértigo de Eros es el vahído de larosa al mecerse sobre el osario,
    la aparición de la aleta del pez al caer lanoche en el mar es el centelleo de la idea,
    tú has pintado al amor tras una cortina deagua llameante
    PARA CUBRIR LA TIERRA CON UN NUEVO ROCÍO.

    En el espejo de la música las constelacionesse miran antes de disiparse,
    el espejo se abisma en sí mismo anegado declaridad hasta anularse en un reflejo,
    los espacios fluyen y se despeñan bajo lamirada del tiempo petrificado,
    las presencias son llamas, las llamas son tigres,los tigres se han vuelto olas,
    cascada de transfiguraciones, cascada derepeticiones, trampas del tiempo:
    hay que darle su ración de lumbre a lanaturaleza hambrienta,
    hay que agitar la sonaja de las rimas paraengañar al tiempo y despertar al alma,
    hay que plantar ojos en la plaza, hay que regar losparques con risa solar y lunar,
    hay que aprender la tonada de Adán, el solode la flauta del fémur,
    hay que construir sobre este espacio inestable lacasa de la mirada,
    la casa de aire y de agua donde la músicaduerme, el fuego vela y pinta el poeta.