Nace de mí, de mi sombra,
amanece por mi piel,
alba de luz somnolienta.

Paloma brava tu nombre,
tímida sobre mi hombro.

Islas del cielo, soplo en un soplo suspendido,
¡con pie ligero, semejante al aire,
pisar sus playas sin dejar más huella
que la sombra del viento sobre el agua!

¡Y como el aire entre las hojas
perderse en el follaje de la bruma
y como el aire ser labios sin cuerpo,
cuerpo sin peso, fuerza sin orillas!

Sobre las aguas,
sobre el desierto de las horas
pobladas sólo por el sol sin nombre y la noche sin rostro,
van los maderos tristes,
van los hierros, la sal y los carbones,
la flor del fuego, los aceites.
Con los maderos sollozantes,
con los despojos turbios y las verdes espumas,
van los hombres.

Los hombres con su tos, sus venenos lentísimos
y su sangre en destierro
de ese lugar de pinos, agua y rocas
desde su nacimiento señalado
como sepulcro suyo por la muerte.

Van los hombres partidos por la guerra,
empujados de sus tierras a otras,
hombres que sólo llevan ya a la muerte su diminuta muerte,
vagos semblantes sementeras,
deslavadas colinas y descuajados árboles.
La guerra los avienta,
campesinos de voces de naranja,
pechos de piedra, arroyos, torrenteras,
viejos hermosos como el silencio de altas torres,
torres aún en pie,
indefensa ternura hundida en las bodegas.

Al terrón cejijunto lo ablandaron sus manos,
sus anchos pies danzantes
alzaron los sonidos nupciales del viñedo,
la tierra estremecida bajo sus pies cantaba
como tambor o vientre delirante,
tal la pradera bajo los toros ciegos y violentos,
de huracanado luto rodeados.

A la borda acodados,
por los pasillos, la cubierta,
sacos de huesos o racimos negros.
No dicen nada, callan,
oyen a sus mujeres (brujas
de afiladas miradas alfileres,
llenas de secretos ya secos como añosos armarios,
historias que se sacan del pecho entre suspiros)
contar con voz rugosa
las minucias terribles de la guerra.

Los hombres son la espuma de la tierra,
la flor del llanto, el fruto de la sangre;
hijos de la ternura son de llanto,
son de piedra y estrella, son de sol,
son planetas que cantan mientras viven.
¿No hay agua, llanto, oh ramo
de soles apagados?

Los hombres son la espuma de la tierra.
Hijos de la ternura son de llanto
y renacen del llanto, diluviales,
y se esparcen por siglos como campos.

Bebe del agua de la muerte,
bebe del agua sin memoria, deja tu nombre,
olvídate de ti, bebe del agua,
el agua de los muertos ya sin nombre,
el agua de los pobres.
En esas aguas sin facciones
también está tu rostro.
Allí te reconoces y recobras,
allí pierdes tu nombre,
allí ganas tu nombre
y el poder de nombrarlos con su nombre más cierto
.

El corazón y su redoble iracundo
el obscuro caballo de la sangre
caballo ciego caballo desbocado
el carrousel nocturno la noria del terror
el grito contra el muro y la centella rota
Camino andado
                           Camino desandado
El cuerpo a cuerpo con un pensamiento afilado
la pena que interrogo cada día y no responde
la pena que no se aparta y cada noche me despierta
la pena sin tamaño y sin nombre
el alfiler y el párpado traspasado
el párpado del día mal vivido
la hora manchada la ternura escupida
la risa loca y la puta mentira
la soledad y el mundo
Camino andado
                            camino desandado
El coso de la sangre y la pica y la rechifla
el sol sobre la herida
sobre las aguas muertas el astro hirsuto
la rabia y su acidez recomida
el pensamiento que se oxida
y la escritura gangrenada
el alba desvivida y el día amordazado
la noche cavilada y su hueso roído
el horror siempre nuevo y siempre repetido
Camino andado
                           camino desandado
El vaso de agua la pastilla la lengua de estaño
el hormiguero en pleno sueño
cascada negra de la sangre
cascada pétrea de la noche
el peso bruto de la nada
zumbido de motores en la ciudad inmensa
lejos cerca lejos en el suburbio de mi oreja
aparición del metro cojo
el puente roto y el ahogado
Camino andado
                           camino desandado
El pensamiento circular y el círculo de familia
¿qué hice qué hiciste qué hemos hecho?
el laberinto de la culpa sin culpa
el espejo que acusa y el silencio que se gangrena
el día estéril la noche estéril el dolorestéril
la soledad promiscua el mundo despoblado
la sala de espera en donde ya no hay nadie
Camino andado y desandado
la vida se ha ido sin volver el rostro.

Los labios y las manos del viento
el corazón del agua
                                     uneucalipto
el campamento de las nubes
la vida que nace cada día
la muerte que nace cada vida

Froto mis párpados:
el cielo anda en la tierra

Arquitecturas instantáneas
sobre una pausa suspendidas,
apariciones no llamadas
ni pensadas, formas de viento,
insubstanciales como tiempo
y como tiempo disipadas.

Hechas de tiempo, no son tiempo;
son la hendedura, el intersticio,
el breve vértigo del entre
donde se abre la flor diáfana:
alta en el tallo de un reflejo
se desvanece mientras gira.

Nunca tocadas, claridades
con los ojos cerrados vistas:
el nacimiento transparente
y la caída cristalina
en este instante de este instante,
interminable todavía.
Tras la ventana: desoladas
azoteas y nubes rápidas.
El día se apaga, se enciende
la ciudad, próxima y remota.
Hora sin peso. Yo respiro
el instante vacío, eterno.

A Matta

    Caminas adentro de ti mismo y el tenue reflejoserpeante que te conduce
    no es la última mirada de tus ojos alcerrarse ni es el sol tímido golpeando tus párpados:
    es un arroyo secreto, no de agua sino de latidos:llamadas, respuestas, llamadas,
    hilo de claridades entre las altas yerbas y lasbestias agazapadas de la conciencia a obscuras.
    Sigues el rumor de tu sangre por el paísdesconocido que inventan tus ojos
    y subes por una escalera de vidrio y agua hasta unaterraza.
    Hecha de la misma materia impalpable de los ecos ylos tintineos,
    la terraza, suspendida en el aire, es uncuadrilátero de luz, un ring magnético
    que se enrolla en sí mismo, se levanta, anday se planta en el circo del ojo,
    géiser lunar, tallo de vapor, follaje dechispas, gran árbol que se enciende y apaga y enciende:
    estás en el interior de los reflejos,estás en la casa de la mirada,
    has cerrado los ojos y entras y sales de ti mismo ati mismo por un puente de latidos:
                                 EL CORAZÓN ES UN OJO.

    Estás en la casa de la mirada, los espejoshan escondido todos sus espectros,
    no hay nadie ni hay nada que ver, las cosas hanabandonado sus cuerpos,
    no son cosas, no son ideas: son disparos verdes,rojos, amarillos, azules,
    enjambres que giran y giran, espirales de legionesdesencarnadas,
    torbellino de las formas que todavía noalcanzan su forma,
    tu mirada es la hélice que impulsa y revuelvelas muchedumbres incorpóreas,
    tu mirada es la idea fija que taladra el tiempo, laestatua inmóvil en la plaza del insomnio,
    tu mirada teje y desteje los hilos de la trama delespacio,
    tu mirada frota una idea contra otra y enciende unalámpara en la iglesia de tu cráneo,
    pasaje de la enunciación a laanunciación, de la concepción a la asunción,
    el ojo es una mano, la mano tiene cinco ojos, lamirada tiene dos manos,
    estamos en la casa de la mirada y no hay nada quever, hay que poblar otra vez la casa del ojo,
    hay que poblar el mundo con ojos, hay que ser fielesa la vista, hay que
                 CREAR PARA VER.

    La idea fija taladra cada minuto, el pensamientoteje y desteje la trama,
    vas y vienes entre el infinito de afuera y tu propioinfinito,
    eres un hilo de la trama y un latido del minuto, elojo que taladra y el ojo tejedor,
    al entrar en ti mismo no sales del mundo, hayríos y volcanes en tu cuerpo, planetas y hormigas,
    en tu sangre navegan imperios, turbinas,bibliotecas, jardines,
    también hay animales, plantas, seres de otrosmundos, las galaxias circulan en tus neuronas,
    al entrar en ti mismo entras en este mundo y en losotros mundos,
    entras en lo que vio el astrónomo en sutelescopio, el matemático en sus ecuaciones:
    el desorden y la simetría, el accidente y lasrimas, las duplicaciones y las mutaciones,
    el mal de San Vito del átomo y suspartículas, las células reincidentes, las inscripcionesestelares.

    Afuera es adentro, caminamos por donde nunca hemosestado,
    el lugar del encuentro entre esto y aquelloestá aquí mismo y ahora,
    somos la intersección, la X, el aspamaravillosa que nos multiplica y nos interroga,
    el aspa que al girar dibuja el cero, ideograma delmundo y de cada uno de nosotros.
    Como el cuerpo astral de Bruno y Cornelio Agripa,como las granes transparentes de André Breton,
    vehículos de materia sutil, cables entreéste y aquel lado,
    los hombres somos la bisagra entre el aquí elallá, el signo doble y uno, V y ^ ,
    pirámides superpuestas unidas en unángulo para formar la X de la Cruz,
    cielo y tierra, aire y agua, llanura y monte, lago yvolcán, hombre y mujer,
    el mapa del cielo se refleja en el espejo de lamúsica,
    donde el ojo se anula nacen mundos:
    LA PINTURA TIENE UN PIE EN LA ARQUITECTURA Y OTRO ENEL SUEÑO.

    La tierra es un hombre, dijiste, pero el hombre noes la tierra,
    el hombre no es este mundo ni los otros mundos quehay en este mundo y en los otros,
    el hombre es la boca que empaña el espejo delas semejanzas y dice sí,
    el equilibrista vendado que baila sobre la cuerdafloja de una sonrisa,
    el espejo universal que refleja otro mundo alrepetir a éste, el que transfigura lo que copia,
    el hombre no es el que es, célula o dios,sino el que está sienpre más allá.
    Nuestras pasiones no son los ayuntamientos de lassubstancias ciegas pero los combate y los abrazos de los elementosriman con nuestros deseos y apetitos,
    pintar es buscar la rima secreta, dibujar al eco,pintar el eslabón:
    El Vértigo de Eros es el vahído de larosa al mecerse sobre el osario,
    la aparición de la aleta del pez al caer lanoche en el mar es el centelleo de la idea,
    tú has pintado al amor tras una cortina deagua llameante
    PARA CUBRIR LA TIERRA CON UN NUEVO ROCÍO.

    En el espejo de la música las constelacionesse miran antes de disiparse,
    el espejo se abisma en sí mismo anegado declaridad hasta anularse en un reflejo,
    los espacios fluyen y se despeñan bajo lamirada del tiempo petrificado,
    las presencias son llamas, las llamas son tigres,los tigres se han vuelto olas,
    cascada de transfiguraciones, cascada derepeticiones, trampas del tiempo:
    hay que darle su ración de lumbre a lanaturaleza hambrienta,
    hay que agitar la sonaja de las rimas paraengañar al tiempo y despertar al alma,
    hay que plantar ojos en la plaza, hay que regar losparques con risa solar y lunar,
    hay que aprender la tonada de Adán, el solode la flauta del fémur,
    hay que construir sobre este espacio inestable lacasa de la mirada,
    la casa de aire y de agua donde la músicaduerme, el fuego vela y pinta el poeta.

El mar, el mar y tú, plural espejo,
el mar de torso perezoso y lento
nadando por el mar, del mar sediento:
el mar que muere y nace en un reflejo.

El mar y tú, su mar, el mar espejo:
roca que escala el mar con paso lento,
pilar de sal que abate el mar sediento,
sed y vaivén y apenas un reflejo.

De la suma de instantes en que creces,
del círculo de imágenes del año,
retengo un mes de espumas y de peces,

y bajo cielos líquidos de estaño
tu cuerpo que en la luz abre bahías
al oscuro oleaje de los días.

El viento despierta,
barre los pensamientos de mi frente
y me suspende
en la luz que sonríe para nadie:
¡cuánta belleza suelta!
Otoño: entre tus manos frías
el mundo llamea.

1933


Octavio Paz

            V

Dame, llama invisible, espada fría,
tu persistente cólera,
para acabar con todo,
oh mundo seco,
oh mundo desangrado,
para acabar con todo.

Arde, sombrío, arde sin llamas,
apagado y ardiente,
ceniza y piedra viva,
desierto sin orillas.

Arde en el vasto cielo, laja y nube,
bajo la ciega luz que se desploma
entre estériles peñas.

Arde en la soledad que nos deshace,
tierra de piedra ardiente,
de raíces heladas y sedientas.

Arde, furor oculto,
ceniza que enloquece,
arde invisible, arde
como el mar impotente engendra nubes,
olas como el rencor y espumas pétreas.
Entre mis huesos delirantes, arde;
arde dentro del aire hueco,
horno invisible y puro;
arde como arde el tiempo,
como camina el tiempo entre la muerte,
con sus mismas pisadas y su aliento;
arde como la soledad que te devora,
arde en ti mismo, ardor sin llama,
soledad sin imagen, sed sin labios.
Para acabar con todo,
oh mundo seco,
para acabar con todo.