Ecos de soledad
trae, a veces, el recuerdo,
ecos de soledad,
que se esconde entre canciones,
ecos de soledad,
hasta incluso compartida,
viva, creciente, esquiva,
de momento y situaciones,
de llanto, de decepciones,
entre historias de ciudad.

Miguel de Asén

El perfume de tu pelo
desborda mis emociones,
          me lleno de sensaciones
          cuando tu cabeza huelo.

Es olor a caramelo
que alza los corazones,
          me transfunde las razones,
          aviva sin par mi celo.

Aun con los ojos cerrados
          por tu olor yo te adivino,
          tu provocas mis pecados.

Te siento y no me domino,
          con los instintos cargados
          me induces al desatino.

Miguel de Asén

Al final de mis días
tal vez mi verso será testigo
de que un día estuve vivo.
Al final de mis días
mis vivencias serán recuerdo,
y si hice mal, ni me acuerdo,
se que yo amé contigo.
Sólo ya la paz persigo,
al final de mis días.

Miguel de Asén

Querer del mundo perder la memoria,
No recordar quien la guerra ha vencido,
Quien recoge el fruto de la victoria.
Es amargo triunfo para la historia
Pues los hombres mil guerras han vivido,
¿Quién tanta destrucción ha perseguido,
Quién reclama con tanta muerte gloria?
Como pago la víctima inocente,
La familia que pierde su morada,
El duelo reflejado en la frente.
Su carga ha de soportar la espada,
Responsable de quebrar el presente
Por llevar el odio en la mirada.

Miguel de Asén

¿Qué depara la sombra del mañana?
¿Qué futuro incierto nos espera,
Tras de la ciencia en la nueva era,
Cuando el hombre aun por matar se afana?
Queda el hambre, la miseria humana,
Como testamento del hombre fiera,
Odiándose entre sí la tierra entera,
Tras de una destrucción tal vez temprana.
Tributo dejado a quien nos suceda,
Desolación, desertizada tierra,
La opresión del pueblo como moneda.
Hiel de ambición, como sangrienta sierra,
Que arrasa a su paso y nada queda
Sino un fruto colérico de guerra.

Miguel de Asén

Una flor entre brisas se encierra,
A el sentir un odio le cercena,
La esperanza que el corazón llena
Muere ante el abrazo cruel de la guerra.
Un despertar retumba la tierra,
A la entraña le circunda la pena,
Vivir a veces parece condena,
El alma es por muerte helada sierra.
Un sueño recorre el horizonte,
Es luz que con el viento se confunde,
La sombra de su ocaso quiebra el monte.
Un ideal entre lo humano se hunde,
Cuando el verso por la paz se impronte
Tal vez el mundo de vida se inunde.

Miguel de Asén

Nada, la paz ya empeñada,
Gastada mi voluntad quebrada
De ondear una bandera blanca,
De esperar una frontera estanca
Donde hombres se hermanen finalmente,
Mil nombres emanan en mi mente,
Concordia, armonía, igualdad,
Me incordia la tiranía, la deslealtad,
Pero la ambición inunda la tierra,
Sinrazón, como abunda la guerra.
Los jerarcas empuñan egoísmo
Tras de arcas que acuñan arribismo,
Circundadas por vinagre sus almas,
Manchadas de sangre las palmas,
Potencias que abocan a la muerte,
Conciencias que revocan de su suerte.

Miguel de Asén