Una flor entre brisas se encierra,
A el sentir un odio le cercena,
La esperanza que el corazón llena
Muere ante el abrazo cruel de la guerra.
Un despertar retumba la tierra,
A la entraña le circunda la pena,
Vivir a veces parece condena,
El alma es por muerte helada sierra.
Un sueño recorre el horizonte,
Es luz que con el viento se confunde,
La sombra de su ocaso quiebra el monte.
Un ideal entre lo humano se hunde,
Cuando el verso por la paz se impronte
Tal vez el mundo de vida se inunde.

Miguel de Asén

Nada, la paz ya empeñada,
Gastada mi voluntad quebrada
De ondear una bandera blanca,
De esperar una frontera estanca
Donde hombres se hermanen finalmente,
Mil nombres emanan en mi mente,
Concordia, armonía, igualdad,
Me incordia la tiranía, la deslealtad,
Pero la ambición inunda la tierra,
Sinrazón, como abunda la guerra.
Los jerarcas empuñan egoísmo
Tras de arcas que acuñan arribismo,
Circundadas por vinagre sus almas,
Manchadas de sangre las palmas,
Potencias que abocan a la muerte,
Conciencias que revocan de su suerte.

Miguel de Asén

En mi cora(ra)zón
ten(manten)go som(o)bras
de inquie(acti)tudes renova(esperanza)doras,
y alien(sentimien)tos gasta(usa)dos,
testi(ami)gos de vie(añe)jos empe(sue)ños,
baluar(estandar)tes de anti(exi)guas
primave(fronte)ras,
que quie(prefie)ren na(rena)cer.
Can(llan)tos apaga(quebra)dos
entre heri(vi)das retira(desola)das,
como esterto(auto)res de quime(bande)ras
transgredi(perdi)das entre sen(contien)das.
Fru(cul)tos fuga(bora)ces
ansian(germinan)do lu(cru)ces,
donde vací(frí)os oca(fraca)sos
urdie(fingie)ron lla(cla)ves ancia(tempra)nas,
como vo(ro)ces sin am(desam)paro,
como bro(lo)tes de irre(re)alidad.

Miguel de Asén

Paz para humanos sin espadas,
Haz de manos hermanadas,
Sendero santo que fusiona,
Sincero canto que funciona.
Bandera blanca, tierra sin hiel,
Espera estanca la guerra cruel.
Armonía, consenso, democracia,
Surgía un censo de gracia,
El de los hombres puros y justos,
Con nombres maduros y adustos.
Se acabaron las tumbas de muerte,
Donde quedaron retumbas al saberte
Conocedor de que pudieron evitarse,
Con un dolor al que debieron postrarse.

Miguel de Asén

Quise encerrar una mariposa,
quise una flor silvestre cautivar,
quise guardar una ola del mar,

no pude conseguir ninguna cosa.
El sentir es esencia revoltosa,
no se deja en la palabra domar,

no quiere ser medido, ni rimar,
ni morir tras de una estrofa la losa.
El sentimiento es potro salvaje,

es libre, no consiente ser recluido,
lucha contra la doma con coraje.

Es del hombre el fuego no extinguido,
no se puede aprisionar su mensaje
entre de unas sílabas el sonido.

Miguel de Asén

Una línea que no quiere emerger,
Palabras que se embotan en mi mente,
La musa ya no me puede acoger.
Palabras, ecos que surgen del vacío,
Letras, sombras buscando su lugar,
Quisiera sentir y no pensar,
Dejar en el papel el corazón mío.
¿Por qué las palabras se tornan poesía?
¿Por la música que alberga el verso?
Un concierto querría dejar inmerso
En el papel que sólo tinta tenía.
Palabras secas, rocas de acero,
Moldear yo vuestras letras quisiera,
Como escultor ,tal vez, con la pluma pudiera,
Ser de una escultural oda mensajero.
Pero la musa no quiere darme sus besos,
Rehuye mi mente, deja mi voz fría.
¿ De que sirve la palabra mía,
si están mis versos entre rimas presos?
Volar quisiera, ser como el viento,
Sin estar con ritmo o métrica recortado,
Hoy sólo mi pobre voz aquí he dejado,
Parte de mi alma y de mi sentimiento.

Miguel de Asén

Recorriendo del tiempo la estela,
el recuerdo, los pasados instantes,
las fechas que nos fueron importantes,

los ratos que nuestra memoria anhela,
el triunfo que a nuestra vida consuela,
el olvido de los errores de antes,

los besos de miel de nuestras amantes,
la antaña hiel que nuestro sueño desvela.

Momentos que nuestra vida componen,
son pisadas que marcan un camino,

circunstancias que nuestra vida imponen.
Con ellas se forjó nuestro destino,

de todas ellas, algunas, se sobreponen,
otras se esfuman en lo peregrino.

Miguel de Asén

Sentir es vivir sentidos,
amar es sentir sin duelo,
y tu ensueño es mi desvelo,
pensamientos compartidos.
Instantes ya presentidos
son la esencia de mi anhelo,
tú eres de mi tierra el cielo,

sentimientos encendidos.
Bella y más en la mirada,
dulce y más en la sonrisa,
sin tí nada importa nada.
Y mi alma supervisa
a mi entraña enamorada,
tu presencia es mi premisa.

Miguel de Asén