Soy una extranjera en tu lecho de palabras,
una emigrante que llegó un día huyendo del dolor
pérfido y cruel del desamor al país de las ilusiones.

Soy una errante ahora detrás de las columnas,
debajo de las cornisas de todos los edificios imaginarios,
de todas las calles vacías de gentes y de bulla.

Soy una exiliada del amor, deportada de un corazón a otro
y sin embargo, creyente de tu palabra,  amalgama de tu ser
en las angustias que rasgamos en las paredes de la ciudad ambulante.

Soy una extraña en tu mundo, soy de las que viven compartiendo
secretas  soledades y ansiando otra especie de sueño
en la vida que un día no muy lejano pusiste a mis pies.

Soy una extranjera en tu lecho de palabras,
una sombra que solo promete un amargo silencio
en el momento justo en que se revelen todos los sonidos.

Soy al fin, en un resumen sin historia,
una asilada en este  mundo raro y ajeno.

Migdalia B. Mansilla R.

Fecha: al buscar la brújula que oriente los viajes ciertos al amparo de un corazón.Agosto 03 de 2004

caminar la alta noche, la obscura,
la de sombras interminables,
la que se mete en algún recoveco
de la ciudad dormida esperando
ver aparecer bajo el farol de alguna esquina,
la huella del que fue y ya se ha ido.

Esta vez mi memoria no guarda recuerdos,
nuestro destino juntos pasó de largo,
quedaron en las raídas aceras de las calles
solitarias, sólo restos de tristezas
y una sonrisa colgada en un balcón cualquiera.

Me propongo en la alta noche,
caminar desde aquí hasta allá,
en la disparatada locura de estar viva,
después de morir dentro de ti.

Migdalia B. Mansilla R.

Fecha: en algún momento de cordura, de seguro nació, este me propongo.Noviembre 01 de 2005

Sí, déjame decirte que eres
más que una voz, que un rostro,
que una orilla de sueño,
que un murmullo de estrellas,
que un prado de trigo fértil,
déjame decirte amor callado y sereno,
que eres en este instante que te nombro,
la única forma de mirar la vida.

Déjame decirte que eres sí, la vida
que de repente tiene parecido
a tus ojos sin historia cuando el día mueve
lentamente los párpados perezosos,
a los brazos tristes y a las manos que parecen arados
que van sembrando angustias en la tierra del recuerdo.

Déjame decirte que junto a tu voz callada,
se ha desbordado el río del silencio,
en el borde mismo de las horas
que al girar el tiempo en el momento justo
que borra las siluetas de la tarde,
se convierten los luceros en pasajeros
dormidos de la noche eterna.

Déjame decirte, amor sin nombre escrito,
que el mundo comienza a ser un dibujo,
detrás de tu recuerdo.

Migdalia B. Mansilla R.

Fecha: cuando en el silencio de los rayos del ocaso se diluye tu rostro, se pierde tu voz, se ansía la presencia de tu amor habitante de la oquedad del tiempo.. Junio 14 de 2004