13-7-2003

Todo termina. Todo acaba
dejando un reguero de ceniza,
una luz en el fondo de la huella,
un silencio solitario en el olvido:
cuerpo en sangre,
memoria del tiempo,
frío del fin. Por eso la contemplación de las ruinas
resulta siempre triste. Por eso al caer la tarde
nos sentimos (los que sentimos) presos de esta vida,
liberados de la muerte con olor a eternidad.
Por eso el huracán amargo de los días inunda al tiempo dedesolación.
Y allí está la esperanza. En la desolación.

Todo termina. Todo acaba porque el fin existe,
porque no puede quedar un rastro de luz en la memoria.
Es imposible. Todo muere,
todo acaba siendo víctima de la muerte.
(En el reducto del recuerdo el silencio es libertad).
Y la verdad última,
la última gota de agua,
la imagen del último adiós,
está aquí,
en la realidad de la vida,
en el cuarto oscuro de la no esperanza.
Porque todo termina, porque todo acaba si empieza,
porque el fin existe. Porque el nacimiento es la causa de un efecto.
No. Me equivoco. El efecto de la muerte es inexplicable.
En fin; hablando en términos cotidianos,
en variables, en parámetros que todo el mundo sabe,
diré que es triste ver cómo acaban las cosas,
cómo se destruyen (o autodestruyen),
cómo es hermoso contemplar y sentir un buen momento,
valorarlo, apreciarlo,
cuando hay vida sobre el escenario,
y no cuando todo se ha perdido.

Luis Llorente Benito

La vida tiene confusos laberintos
y hay perros que ladran a la luna.

Detrás de la luna nadie sabe,
nadie sabe nombrar lo que no existe.

La última gota de aquel vaso de cerveza
fue el último suspiro de su vida.

Imposibles seres. Criaturas de la luz.

Luis Llorente Benito

12-9-2003

La tarde es un silencio agonizante
que dibuja espejos en la calumnia del ocaso
que escribe con la tinta de la luz imborrables sendas de amor negro
Silencio

Reloj Silencio Se derriten las agujas
las manecillas del reloj ausente
y las hormigas del oscuro desorden recorren el desierto de la muerte
hasta detenerse en un plato viejo y vacío (como en algúncuadro de Dalí)
Ahora parece un plato de caviar y la mano del silencio recoge la espuma
que brilla en el tiempo indeciso y trémulo
contando las gotas de agua que hay sobre una urna de cristal
(todo ello en un profundo sueño: inesperado camino que la lluviadeshace)
y la tarde canta y la tarde brilla y la tarde baila
como un astro colgando del violín de la esperanza

Luis Llorente Benito

Enséñame a cantar en la niebla,
a dibujar en la luz,
a sembrar amor en el olvido.
Enséñame a sentir la vida
allí donde la muerte reina.
Enséñame a dominar
los horizontes del instinto.
Toco una mano. Se desvanece.
Elevo mi voz hacia el silencio,
y late el corazón de los sentidos.
Estoy perdido,
perdido en el día,
perdido en la noche,
buscando un abismo.
                                        Y este dolor
es como un ángel sin alas,
como un espejo vacío,
como una luna sin tiempo.

Luis Llorente Benito

17-9-2003

Alguien me dijo que había un fantasma en mi casa, descansando
entre las sombras, fugándose a veces entre los invisibles puntos
de la luz. Estaba solo. Caminaba el desorden en la inquietud de lamemoria,
y el sombrío silencio dibujaba un manantial de símbolos.
Fue un instante duradero y exacto.
Temblaba la imposibilidad en el sudario de la muerte.
Se oía un canto vacío, una canción de amor a modode bolero. Pero
no era más que un sueño:
en los labios apretados del deseo latía un gusano de cristal.

Luis Llorente Benito

4/3/2003

Ese beso fue un hechizo.
Esa noche
fue un tesoro en mi vida.
Encontré lo que no busqué.
Sentí
lo que no había pensado.
Por primera vez encontré el amor,
le vi los ojos,
y eran los tuyos.

Luis Llorente Benito

13-10-2003

Hoy
alcanzo la dicha una vez más.
Pienso en el sexo de los amantes que realmente no existen,
que entre los jirones de la sombra se esfuman. Abrazo una humareda de
silencios,
me hundo en la espuma del pasado, late el fuego en la penumbra,
resplandece el tiempo del ser. Y se deshace el cuerpo de la luz
con una lluvia de ceniza, alterándose el principio de la muerte
en las ruinas del deseo. Ahora un viento sin voz me arrebata la memoria,
y grito para dar las gracias. Se detiene el curso de las horas:
los instantes
en el río
son mentira.

Luis Llorente Benito

8/3/2003

Mira a tu alrededor:
es ese silencio que escapa a la memoria,
el recuerdo de aquella noche herida lo que ahora sientes.

¿Dónde está la sinfonía del amor?
No escucho tus pasos, no escucho tu voz:
sólo siento tu mirada.

Aquí mi conciencia está desierta.
Ríos de sangre nacen en la noche,
ríos de desesperanza en el deseo.

Qué es esto.
Por qué estoy en la habitación cerrada de tu ausencia,
por qué no me contestas.

Luis Llorente Benito

17-11-2003

Un túnel de silencios se abre ante la triste luz de la luna.
Palpita la noche en tus labios. Te buscan los buitres del deseo.
Pájaros de agua dormidos en tu corazón
anuncian tu muerte. La sangre es lucha de raíces,
fluir de manantiales de lamento.

Sonámbulo poema. Olvido de versos ciegos.

No hay canto. No hay río.
Pero sé que existe una red de soledades donde poder amar,
un beso suicida en el reloj que desde el ojo de un dios es lluvia.
Sombra trémula. Mano indecisa
que quiere tocar lo intangible,
que quiere ser un ala sobre el fuego de los astros, sobre los astros en llamas,
sobre el rumor de una piel cansada esperando la llegada de la muerte.

Ventanas. Cristal. Tumbas.
Estatua de una serpiente con los ojos vacíos, llena de heridascon la sangre ya seca,
llena de pulsos que no sienten la luz. Escultor bajo tierra,
venas ardiendo en un desfile de payasos
y una ciudad en ruinas.
                                         Aquí tiemblo como la noche. Ahora me da rabia pensar
en los versos que he olvidado y que quizá no vuelvan nunca. Meda mucha rabia,
porque probablemente se han perdido para siempre.

Párpado que flota en el lago del dolor. Música del llanto.
Obsesión continua de amar lo que no existe,
de ser un poeta encerrado en una hélice.

Técnicas para vivir el sueño
como si fuera un latido oculto.

Luis Llorente Benito

22/3/2003

¿Es la luz lo que en la noche
se abre a lo desconocido
para iluminar los abismos del mundo?
El espacio tiembla en su agonía,
en su decadencia hacia la muerte.
Este silencio es un poema de amor,
un poema no escrito,
una representación de tu ausencia.
(Analizo, interpreto y represento
esa impresión que es la poesía).
Busco un abismo.
No hay memoria en el silencio,
no hay palabras en la voz,
no hay vientos en la noche.
No hay heridas en la niebla,
no hay sangre en el desierto,
no hay esperanza en la penumbra.
La luz de la noche dibuja el tiempo
como un garabato que no existe
(confusas líneas en la espiral de la vida).
Un desorden que la luz no reconoce
es esta materia que aparenta existir
en la ilusión de la mirada.
                                                Y la noche
encarna los sentidos de la luz,
los hace suyos,
los convierte en instantes de silencio.

Los latidos de la noche,
en el tiempo de la luz,
invocan al deseo.

La luz de la noche se abre a lo desconocido:
parcial oscuridad hacia lo innombrable.

Palabras no pensadas,
silencios,
poemas en el espacio de la noche,
memorias partidas por el viento,
gestos de agua y firmas disecadas.
Y la luz no muere. No muere
en los brazos del amor,
no declina hasta el lago del alma.
No muere. La luz no muere.
La luz vive,
vive en el deseo,
vive en la esperanza,
vive en el silencio.
Vive en el día,
vive en la noche.
Vive en la vida,
vive en la muerte.
Vive en la memoria,
vive en el latido,
vive en los manifiestos
del tiempo,
de la noche,
del amor.
                   Y con ella te busco
entre las columnas de tu ausencia.
Te busco con el pulso de mi cuerpo
en esta constelación inexistente.
La sangre negra de mi cuerpo,
la luz interior de mi cuerpo,
se extienden en la tumba de la noche.
Hay sangre derramada en esta piedra,
hay una luz difusa en esta voz oscura.

La luz nunca muere:
es eterna.
La luz conoce lo que no conozco,
llega a allí donde los corazones tiemblan,
donde leones de fuego y pirámides de cristal anuncian la aurora.
La luz todo lo alcanza,
ilumina los abismos del mundo
en el aire de la inocencia.
Y desde aquí escribo,
desde esta cúpula transparente,
desde esta burbuja.
(Estoy en el espacio de lo que no existe,
escribiendo un poema
a la luz de la noche,
a tu presencia invisible, imposible y deseada
en el desierto de tu ausencia,
en el jardín del mundo).

Y no puedes oírme,
no puedes oírme a la luz de la noche,
no hay palabras en mi voz.

No hay sangre en el desierto de tu ausencia.
Hay sangre mía en la tumba de la noche.

(Así analizo, interpreto y represento
la luz de la noche,
mientras pienso en ti en el templo de tu ausencia,
en esta habitación cerrada de pájaros y de voces).

Esto es un canto hacia la nada,
una canción en el silencio,
un poema que escribo
entre las estrellas de tu ausencia,
entre los muros de este caótico laberinto
donde el amor es la vida.

El silencio es el poema en la luz de la noche.
Mi voz es mi palabra en el tiempo de tu ausencia.

Luis Llorente Benito