Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte,risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierbahúmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. Enla casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el vientoagita raídos cortinajes, entra sólo la luna através de las grietas. Los espejos silenciosos, ahora,qué grotescos, envenenados peines, manzanas, maleficios,qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos. Osecharé de menos, nunca os olvidaré. Pañuelos quese pierden en el horizonte. A lo lejos se oyen golpes secos, uno trasotro los árboles se derrumban. Está en venta eljardín de los cerezos.


Leopoldo María Panero

Esperando todos los días para que venga el cierzo
para que venga el ciervo
azul como el poema, como el gamo
que corre fugitivo sobre el poema
y que sea la nada mi último poema
baba de los labios para que el hombre muera
azul sobre la página
«victorieusment fuit le suicide beau» Mallarmé lo dijo
oh belleza húmeda del suicidio
única rosa, única flor
rosa cúbica de la página
para que el hombre descubra
que no es un hombre.


Leopoldo María Panero

A Claudio Rodríguez, recordando el día en que, con un
cigarrillo temblándole en los labios, me dijo, en el Drugstore
de Fuencarral, «a esta gente hay que ganarla».

Oscuridad nieve buitres desespero oscuridad nueve buitres nieve
buitres castillos (murciélagos) os
curidad nueve buitres deses
pero nieve lobos casas
abandonadas ratas desespero o
scuridad nueve buitres des
“buitres”, “caballos”, “el monstruo es verde”, “desespero”
bien planeada oscuridad
Decapitaciones.


Leopoldo María Panero

Dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma
lanzando gritos y bromeando acerca de la vida:
y no sé sus nombres. Y en mi alma vacía escucho siempre
cómo se balancean los trapecios. Dos
atletas saltan de un lado a otro de mi alma
contentos de que esté tan vacía.
                                                  Y oigo
oigo en el espacio sonidos
una y otra vez el chirriar de los trapecios
una y otra vez.
Una mujer sin rostro canta de pie sobre mi alma,
una mujer sin rostro sobre mi alma en el suelo,
mi alma, mi alma: y repito esa palabra
no sé si como un niño llamando a su madre a la luz,
en confusos sonidos y con llantos, o bien simplemente
para hacer ver que no tiene sentido.
Mi alma. Mi alma
es como tierra dura que pisotean sin verla
caballos y carrozas y pies, y seres
que no existen y de cuyos ojos
mana mi sangre hoy, ayer, mañana. Seres
sin cabeza cantarán sobre mi tumba
una canción incomprensible.
Y se repartirán los huesos de mi alma.
Mi alma. Mi
                 hermano muerto fuma un cigarrillo junto a mí.


Leopoldo María Panero

No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
                                     desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.


Leopoldo María Panero