Ven amor mío,
siéntate a mi lado.
tomemos nuestras manos
Y descubramos juntos,
Nuevamente nuestros cuerpos.
Olvidemos por un instante
los caminos recorridos,
de las manos en las manos,
de los besos ya pasados.
Ven amor mío,
tiéndete a mi lado,
inventemos juntos
las caricias no jugadas,
los besos no expresados.
Dejemos que el amor
que todavía nos tenemos,
nos lleve de la mano
por los caminos inciertos.
Déjame amor mío
palpar tu sexo exquisito,
besar de nuevo tus senos,
volver a Amarte
Con la sensación deliciosa,
de un beso prematuro,
de una caricia indiscreta.

Juan Pablo Riveros

Hoy
te he visto,
solo un instante
al pasar por mi calle;
silenciosa y apresurada,
marcando en tus pasos
uno a uno,
instante a instante,
esta sensación deliciosa,
de verte nuevamente.
Breves momentos de silencio,
de recuerdos infinitos,
robados al tiempo
Que se oculta.
A la memoria olvidada,
a mi cuerpo vacilante.
Vuelven a mi lentamente,
los momentos ya vividos,
las caricias ya jugadas.
¿te llamaré acaso?
¿vale la pena corazón,
buscar en el recuerdo,
las caricias hoy perdidas
en los besos de otros labios?
Te vas perdiendo entre la bruma,
de la gente al medio día;
yo, oculto a tu mirada,
dejo ir en el silencio,
esta oportunidad clara
de poder  quizás,
sentirte nuevamente.

Juan Pablo Riveros

Esta noche,
quiero gritarle al mundo,
esta ansiedad,
hasta hoy desconocida.
guardada conmigo en el secreto,
de su  soledad tan reprimida.
La tuve, ¡si hoy la tuve!
entre mis brazos cándida y serena;
olvidada de todo,
refugiada de  la lluvia,
escondida de la luna.
Se la robé al mundo que se oculta,
al placer prohibido y perseguido.
La tuve ¡Sí hoy la tuve!
Quien me robara este sueño,
hoy de placeres concluido.
Ahora  que todo  se han cumplido,
¿Dónde están sus detractores?
sus miedos, ¿sus temores?
Déjame amor mío que te lleve,
por los dulces caminos prohibidos,
por los campos olvidados,
por tus deseos escondidos.
Un si, Dibujado en las  estrellas,
un premio ¡Por nosotros conquistado!

Juan Pablo Riveros

Quiero estrujar entre mis manos las palabras,
que estas broten como el llanto cristalino,
que nazcan de la nada y de la noche,
que lleguen con su pálido mensaje de suspiros.
Robarlas del aliento de tu boca,
sacarlas de tu pelo y de tus manos,
presentirlas en tos ojos y en tus labios,
y que poco a poco se vuelvan melodías.
A veces… llegan tan lejanas,
tan  envueltas en  sombras mentirosas,
vienen  llenas de mensajes insonoros,
tan difíciles, melancólicas, sedientas.
¿Dónde están?, quizás escondidas de lalluvia,
de mis ojos que las buscan afanosos.
Déjame ahora mirarte nuevamente,
quiero encontrar a las fugadas,
las perdidas, las negadas, las vendidas…
¡a las que hoy no quieren sentarse a mi costado!
Ven y Ayúdame mi dulce cazadora,
quiero encontrar a las arpías,
sacarlas del fútil escondite de los sueños,
convertirlas a todas  en lúbricas canciones,
para así  serena y  finalmente,
moldearlas por tu cuerpo en poesía.

Juan Pablo Riveros

Esta noche,
déjame tocar tus manos;
quiero presentirte
paso a paso,
centímetro a centímetro,
en una búsqueda infinita
sin tiempos,
sin distancias.
Esta noche,
quiero conquistarte,
palmo a palmo,
para saciar en ti,
esta sed desesperada.
Esta noche,
al calor del fuego
que consume nuestros cuerpos,
voy a descubrirte
en el olor profundo,
en el roce intermitente,
en el vaivén exquisito
De nuestras siluetas dibujadas.
Esta noche,
Finalmente…
Quiero perderme en ti,
como las palabras que ha veces,
se pierden en el aire.

Hundirme en ti,
como tierra removida,
donde nacerán perennes,
Los frutos de la vida.

Juan Pablo Riveros

Los sueños,
son la libertad del pensamiento;
Permisivos y silenciosos,
Tácitamente selectivos,
Mágicos y eróticos.
En ellos puedo libremente
poseerte muchas veces,
infinitas veces;
sin restricciones ni disculpas,
sin reproches ni palabras.
Acariciar tus senos
tantas veces anhelados,
disfrutar de tu sexo,
¡tantas veces presentido!
sin importar el sitio,
cualquier lugar es perfecto,
porque nadie nos ve,
¡solo nosotros existimos!
Mágico poder
de un desahogo explosivo,
de tu cuerpo tantas veces deseado,
de tus besos…
¡tantas veces anhelados!

Juan Pablo Riveros