Quiéreme, ofrendo
Destruir este orgullo
Que si acaso existe…
Demoler el origen
De mi obstinación,
Revivir esqueletos
De mi inocua valía,
Y calcinar el antaño
Que tanto dañó.
Ofrendo erigir
Lo inconstruible;
Que confíes en mí
Y en mi devoción;
Ante el génesis
Vivo, mi vida, sin vida;
Prometo, amarte,
Muriendo de amor.
Quiéreme, ofrendo
Destruir al engaño,
Demoler al origen
Que nos separo;
Juntar en mis manos
Al tiempo en sus años,
Cegar nuestras lágrimas
Indudables de amor.
Déjame endulzar
Tus cabellos azabaches,
Vegetar en tus ojos
Verduscos al sol,
Ofrendo amarte
Después de adorarte,
Perdona a este ingenuo,
Que muere de amor.
Si acaso decides,
¡Por Dios, alejarte!
No cortes vergeles
Que tu alma adoro.
Seré, quien te ame
Después de marcharte,
Espinas en mi alma,
Escarcha en mi voz.

Juan José Durán León
León Dalú
23/09/03

Un pequeñín colibrí
Al ventanal se acerco,
Tenía rotas sus alas,
Como un trozo de cartón.
El madero comprendió,
La ayuda necesitada,
Pero el espejo le sonrió,
Ante falta de miradas.
En su pico cargaba siete hojas,
Con siete lados casi iguales,
Pareciesen de marfil,
Pero eran rojas otoñales.
¡Madero, Madero, ayuda!
El colibrí, suplicó,
Cayeron cuatro de siete,
Tres el aire salpicó.
El colibrí mal herido,
Socorro a todos pidió,
Blanco pico, grises alas,
Poco a poco éste partió.
Dejó siete hojas perdidas,
Nadie jamás las encontró,
Quién descubra su valía,
No sabrá de desamor.
…Somos tan elocuentes
Para hablar sobre el amor,
Trazamos versos latentes
¿Pero sabremos de amor?
Espero encontrar un día,
El colibrí del ventanal,
Para curar sus heridas,
Y darle sus hojas de mar.
Así seguirá el vuelo
De nuestra alma al corazón,
De pino milenario,
De alfabeto sin color.
Y se fue hacia el oriente,
Dejó sus hojas perdidas,
¿Para qué he de poseerlas?
Si hay más que las precisan.
Dejó matices, dejó suertes,
Dejó la maravilla,
De no temer a la muerte.

Juan José Durán León
León Dalú
23/09/03

Te observo meditabundo,
Con tus labios gruesos
Íntegramente agrietados,
Dices, haber cruzado
Túneles y puentes sin rumbo,
Como ocasos escarchados.
Tus manos enfermas, titilan;
Lloran tus ojos sin emociones,
Añoras, al pasado que un día,
Cundió tu cesto con loores.
Llevas años sentado allí,
Como piedra sujeta a su fuente,
Sin aceptar que ser senil,
No significa vencerse.
Sino, observa el mar,
Que tu mirada acongoja,
Se tiñe de sol al sol partir,
Y con madrugadas se moja.
Es más fácil sentirse solo
Que vivir en soledad,
Es más fácil llorar dolores,
Que curarnos al sangrar.
Te observo meditabundo,
Con tus labios gruesos
Íntegramente agrietados,
Dices, haber cruzado
Afluentes sin rumbos,
Como ocasos escarchados.

Juan José Durán León
León Dalú
17/09/03

Cuando Marchaste,
Resignaste a las lozas
De cemento a añorarte.
A las ventanas a esperar
Tu reflejo, picaresco.
A mis trapos,
A ya no percibir tu aroma,
A mi piel a resguardar
El calor de tus abrazos.
A mis ojos, resignaste
A no verte nunca más.
Los días pasaron…
Y así fui resignándome:
A sonreír contigo,
A conversar a tu lado,
A dar abrazos fugaces.
A expresar mi amor
En cada sueño,
En cada privación de ti.
Cuando mi alma,
Mi cama y mis almohadas,
Aguardan llorosas por ti,
Las resigno al explicarles,
Que con mucho amor,
En mi añorante sueño,
Tú estarás allí.
Los días pasaron…
Y estás más en mí.

Juan José Durán León
León Dalú
24/09/03

Qué dificultad tienes,
No será que tu cordón
Umbilical, al polvo
Ha decidido postrarte.
Escápate, corta cadenas,
Talla nombres en los árboles,
De todos los que han amado.
No preocupes, uno
Será el sufriente, eficiente.
Rompe la carencia,
Evidencia las olas del mar,
Escápate en un soplo
Que los andamios subsistirán.
Mis cabellos nublados caen,
El géminis de mi sangre
Son mis pies, mis ojos
Son nácares, en la sombra arena;
Mi voz que no se escucha,
Es corazón pulsante,
Sin plasma profana en él.
Terminaré el escape
Dejando un recuerdo,
Dejando en éste lo que pudo ser;
Dejando las cadenas
Enlazadas al pretérito viento;
Cortando las gotas invierno,
Con el musgo roído en su fe.

Juan José Durán León
León Dalú
29/09/03

Tu fotografía, está
Mordida por el tiempo,
Parece pajiza y seca,
Con los únicos huesos
Roídos, de tu fresca,
Sonrisa, que en venerable
Transcurrir no ha
Sucumbido.
La observo,
He envejecido,
Irónico es que en mi
Presente,
¡Perdí la cuenta!
Soy mayor que tú,
Cuando eras tú,
Quien demolía
Sus años, siete,
Para dármelos
Sin contriciones
Y sin esperas.

Juan José Durán León
León Dalú
26/09/03

Mi sangre ansía,
Vaciar mis venas y
Correr indefensa a ti;
Salir abrupta de mi cuerpo
Para hallar la sonrisa
Que postré en aquel abril.
Rociar tu piel canela,
Con color intenso carmesí,
Con lagunas de tenues pasos
Y fragancia de hoja gris.
Acaso, he, de renunciar
Al urgente palpito
Que extraña tus besos…
¡No, no conozco renuncia!
Escucho al grito sollozar
Desde mi piel, hasta
Mis ya estropeados huesos.
Sería luna trasnochada
O el iris que no duerme.
¡Juro! No marchar de esta vida,
Sin mi sonrisa en tus mejillas,
Y mi sangre con tu sangre,
Quemándose en tu vientre…

Juan José Durán León
León Dalú
17/09/03

Deberías sincerarte
Pues al alma no se engaña.
Dejar a un lado el alarde,
Que no cura, mas sí ensaña.
Aprenderás de lo simple,
De lo común, que va y viene.
De lo triste irreversible,
Y de lo que dices, conviene.
No destruyas con jactancia,
El tropezar de tu hermano,
Pues denotas la ignorancia,
¡Qué poca vida, mi hermano!
Así termino estás líneas,
Con imprudencia prudente,
¡Calla boca, letra mía
Que la verdad, sí que duele!

Juan José Durán León
León Dalú
19/09/03

Mis dedos no inquietan
Mis hamacas solitarias;
Éstas balancean a los grillos,
A los diversos insectos
Galantes en sus redes.
El lóbrego acostumbrado
Se hunde al piso rasgado;
En las incultas grietas, donde
Nace vida o ésta enmudece.
Sus sombras amenazantes,
Como el aguijón del tiempo,
Mismo que revierte al espacio,
Espacio que revierte al tiempo.
¿Cómo no anhelar su suelo?
¿Cómo no ansiar abollarse?
Si en cada llaga de su superficie,
Existe historia y presente.
Si sé, que mi voz, podría allí,
Con suerte, nacer, o
Sin ésta, callar por siempre.

Juan José Durán León
León Dalú
23/09/03