At evening
they grow weary, the patio’s two or three colours.
Tonight, the moon, bright circle,
fails to dominate space.
Patio, channel of sky.
The patio is the slope
down which sky flows into the house.
Serene,
eternity waits at the crossroad of stars.
It’s pleasant to live in the friendly dark
of entrance-way, arbour, and cistern.

Jorge Luis Borges, 1923
Translation by A. S. Kline

Dejan caer el libro, porque ya saben
que son las personas del libro.
(Lo serán de otro, el máximo,
pero eso qué puede importarles.)
Ahora son Paolo y Francesca,
no dos amigos que comparten
el sabor de una fábula.
Se miran con incrédula maravilla.
Las manos no se tocan.
Han descubierto el único tesoro;
han encontrado al otro.
No traicionan a Malatesta,
porque la traición requiere un tercero
y sólo existen ellos dos en el mundo.
Son Paolo y Francesca
y también la reina y su amante
y todos los amantes que han sido
desde aquel Adán y su Eva
en el pasto del Paraíso.
Un libro, un sueño les revela
que son formas de un sueño que fue soñado
en tierras de Bretaña.
Otro libro hará que los hombres,
sueños también, los sueñen.

Jorge Luis Borges, 1981

Caminas por el campo de Castilla
y casi no lo ves. Un intrincado
versículo de Juan es tu cuidado
y apenas reparaste en la amarilla

puesta del sol. La vaga luz delira
y en el confín del Este se dilata
esa luna de escarnio y de escarlata
que es acaso el espejo de la Ira.

Alzas los ojos y la miras. Una
memoria de algo que fue tuyo empieza
y se apaga. La pálida cabeza

bajas y sigues caminando triste,
sin recordar el verso que escribiste:
Y su epitafio la sangrienta luna.

Jorge Luis Borges, 1960

They let fall the book, when they see
that they are the ones in the book.
(They will be in another, greater,
but what can that matter to them.)
Now they are Paolo, Francesca,
not two friends who are sharing
the savour of a fable.
They gaze with incredulous wonder.
Their hands do not touch.
They’ve discovered the sole treasure;
They have found one another.
They betray no Malatesta,
since betrayal requires a third
and they are the only two on earth.
They are Paolo and Francesca
and the queen and her lover too
and all the lovers who’ve been
since Adam went with Eve
in the Paradise garden.
A book, a dream reveals
that they are forms in a dream once
dreamt in Brittany.
Another book will ensure that men,
dreams also, dream of them.

Jorge Luis Borges, 1981
Translation by A. S. Kline

Haber visto crecer a Buenos Aires, crecer y declinar.
Recordar el patio de tierra y la parra, el zaguán y el aljibe.
Haber heredado el inglés, haber interrogado elsajón. 
Profesar el amor del alemán y la nostalgia del latín.
Haber conversado en Palermo con un viejo asesino.
Agradecer el ajedrez  y el jazmín, los tigres y elhexámetro.
Leer a Macedonio Fernández con la voz que fue suya.
Conocer las ilustres incertidumbres que son la metafísica.
Haber honrado espadas y razonablemente querer la paz.
No ser codicioso de islas.
No haber salido de mi biblioteca.
Ser Alonso Quijano y no atreverme a ser don Quijote.
Haber enseñado lo que no sé a quienes sabránmás que yo.
Agradecer los dones de la luna y de Paul Verlaine.
Haber urdido algún endecasílabo.
Haber vuelto a contar antiguas historias.
Haber ordenado en el dialecto de nuestro tiempo las cinco o seismetáforas.
Haber eludido sobornos.
Ser ciudadano de Ginebra, de Montevideo, de Austin y (como todos loshombres) de Roma.
Ser devoto de Conrad.
Ser esa cosa que nadie puede definir: argentino.
Ser ciego.
Ninguna de esas cosas es rara y su conjunto me depara una fama que noacabo de comprender.

Jorge Luis Borges, 1981

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.

Jorge Luis Borges, 1960

The silent friendliness of the moon
(misquoting Virgil) accompanies you
since that one night or evening lost
in time now, on which your restless
eyes first deciphered her forever
in a garden or patio turned to dust.
Forever? I know someone, someday
will be able to tell you truthfully:
You’ll never see the bright moon again,
You’ve now achieved the unalterable
sum of moments granted you by fate.
Useless to open every window
in the world. Too late. You’ll not find her.

We live discovering and forgetting
that sweet familiarity of the night.
Take a long look. It might be the last.

Jorge Luis Borges, 1981
Translation by A. S. Kline

De las generaciones de las rosas
que en el fondo del tiempo se han perdido
quiero que una se salve del olvido,
una sin marca o signo entre las cosas

que fueron. El destino me depara
este don de nombrar por vez primera
esa flor silenciosa, la postrera
rosa que Milton acercó a su cara,

sin verla. Oh tú bermeja o amarilla
o blanca rosa de un jardín borrado,
deja mágicamente tu pasado

inmemorial y en este verso brilla,
oro, sangre o marfil o tenebrosa
como en sus manos, invisible rosa.

Jorge Luis Borges, 1964

María Kodama lo descubrió. Pese a su autoridad y a sufirmeza, es curiosamente liviano. Quienes lo ven lo advierten; quieneslo advierten lo recuerdan.
    Lo miro. Siento que es una parte de aquel imperio,infinito en el tiempo, que erigió su muralla para construir unrecinto mágico.
    Lo miro. Pienso en aquel Chiang Tzu quesoñó que era una mariposa y que no sabía aldespertar si era un hombre que había soñado ser unamariposa o una mariposa que ahora soñaba ser un hombre.
    Lo miro. Pienso en el artesano que trabajó elbambú y lo dobló para que mi mano derecha pudiera calzarbien en el puño.
    No sé si vive aún o si ha muerto.
    No sé si es tahoista o budista o si interrogael libro de los sesenta y cuatro hexagramas.
    No nos veremos nunca.
    Está perdido entre novecientos treintamillones.
    Algo, sin embargo, nos ata.
    No es imposible que Alguien haya premeditado estevínculo.
    No es imposible que el universo necesita estevínculo.

Jorge Luis Borges, 1981