Hemos caído en un pozo
oculto
a los ojos de todos.

Soy el mismo,
y también tú.
Somos
navegantes, aventureros impávidos
provistos
de lo que desconocíamos,
lo que ahora sé
que anhelábamos.

El viento
sopla a nuestra espalda,
nos guía,
en silencio y con
comprensiva sabiduría.

El viento sopla
por nosotros.

F. Javier Gil Segura

Saltamos a través del espejo
para luchar
con escudo y espada
contra lo que somos
y lo que no.
Contra lo que fuimos
y no seremos.

Es la incesable lucha
contra los demonios
de nuestro corazón.

Es la guerra
por lo que ansiamos ser.
La cruzada
más sangrienta y noble,
que nos consolidará
como dignos regentes
de nuestras vidas.

F. Javier Gil Segura

A cada acto,
una respuesta.
A cada instante,
un recuerdo perpetuo.

Todo lo que motiva la vida, tiene ritmo:
El pulso,
las palabras,
las carcajadas,
los gemidos…

Y cielo,
oscilamos al compás
de la melodía muda
que no puedo dejar
de silbar
con mi sonrisa.

F. Javier Gil Segura

Atascado entre dos segundos,
entre el tic y el tac,
me encuentro paralizado
en el preciso instante
en que tus ojos
expectantes
vieron dentro de mí.

No sé quién,
pero dudo que yo,
fuese capaz entonces
de burlar el
dolor de ayer o
el miedo
de ningún mañana,
por besar tu mirada
con la inocencia de una sonrisa,
que hace tiempo
creí enterrada.

F. Javier Gil Segura

Mereció la pena llorar
por extraer su sal
y pender del techo
cada gota,
talismán,
recuerdo.

Te rebelas,
osada de
apostar por el
valor a la baja,
incluso yo
habría dicho que
tenías más que perder
que ganar.

Hicieron falta
menos de diez días,
mil pros
y contras,
más de veinte copas,
para detener el tiempo.

Y decirte:
mereció la pena
caer a tu encuentro
frágil, pero
entero,
y compartir
los sueños infinitos,
mezclados con
los fantasmas del pasado,

Te rebelas
temerosa,
con la excitación de
la posibilidad.
Te rebelas
con besos dispersos,
con la emoción en la
piel,
tersa y abrupta.
Te rebelas por el corazón.

F. Javier Gil Segura

Donde la desesperanza abre camino
eres el muro.

Donde calla la inspiración
encuentro en mis recuerdos una vía.

Donde el futuro comienza a temblar,
crujir y tronar,
tres palabras bastan
para estabilizar mi hoy,
nuestro, distante, cercano.

Me siento un extraño
andando vacilante,
a caballo entre lo que fue y será,
y lo que cada día palpo.

Lamento decir
que el sueño de tu aroma
está más presente, que la grava desvencijada
que piso
y trata de extasiarme.
Es por eso que nadie entiende que no pare,
que no frene,
que no busque cesación,
ni un arroyo en el camino…

Y es que no saben,
que nuestro secreto está más próximo
a cada zancada que damos,
y que lo espero a cada instante,
lo espero
con intenso silencio
y mirada atenta.

Lo que construyo es mío,
pero sobretodo tuyo.

Así también digo,
que solo exhalaré mi aliento
en el calor de nuestro encuentro,
cuando sienta el regocijo
de tu plena sonrisa,
que ilumina y estremece
las cavernas de mi encierro.

F. Javier Gil Segura

Anteayer me despedí
de mi mentor.
Tengo veinte años
y me han partido la cara
y el corazón.

He visto el amanecer
frente al río Mersey,
te he visto reír
gemir y llorar.
He visto amanecer
contigo.

Me he perdido
y he visto lugares
mágicos.
Me perdí en los cuellos
y bocas frías.
He echo el amor
con palabras,
me han follado miradas,
y princesitas
de las que nunca se pierden.

Me han amado mujeres
sin corazón.
Y aún espero.
Ahora
contigo.

F. Javier Gil Segura

Sabes a metal
cuando no soy lo primero.
Me siento rumiar arena
cuando no te comprendo,
cuando te miro
con lupa
para encontrar
un desperfecto y decir: lo sabía.

A veces me empeño tanto
en creer que algo va a fallar,
que trastoco tu imagen en mi mente,
y dejas de ser lo que amo.

Tengo miedo, tenía.
La luna fue testigo,
miraba por encima de todo,
con extraña atención,
cuando enterré mi temor junto
con las últimas lágrimas
vacilantes.

Amargura que tirita…
cae y se rompe.

Y el sol
le devuelve una sonrisa
a tu rostro,
cuando sonrío.

Estoy fuera de todo contexto
cuando no estoy contigo.
Me pongo nervioso si te echo de menos,
y Dios,
no sabes cuánto de extraño…

F. Javier Gil Segura

Vamos a crear y prender
el campo de los desidios.

Vamos a ver en el humo
las formas que creímos imposibles,
imperceptibles
inhalemos el aroma de la verdad.

Saltemos como águilas
sobre la cabeza de tu mentira.
Yo te creo,
y creímos ser invencibles,
nunca
llegaremos a serlo.

Así veremos el amanecer de un orden
superior al concepto,
que nuestro corazón guarda
desde ese primer aliento.
La idea, de que tú más yo
lo somos todo,
de que tú más yo
nunca
nos perderemos del todo.

F. Javier Gil Segura

Palidece mi alma
ante el reflejo de una
verdad oculta,
y que al fin intuyo con
temblorosa claridad.

No puedo volver a echar
la vista a un lado,
lo siento
en la ardorosa presión de mis ojos,
en la sequedad de mi boca,
en la inquietud de mis entrañas.

Siento que despierto
con gran vértigo
tras este sueño
de poetas ciegos
y mudos.

Me despierto, solo,
entre sábanas alborotadas,
empapadas en sudor y lágrimas.

El siguiente paso es tuyo.
Si no, mío.

F. Javier Gil Segura