Tizón que avanzas impasible
entorpeciendo mis razones.
Tizón, te muestras irascible
y quemas alegres corazones.

¡Salid a las ventanas!
¡Subid por la Carrera!
¡Están ardiendo mis entrañas,
a los ojos de la villa entera!

Prendes de nuevo, corazón,
otra vez lloras sobre El Prado.
El mismo humo en la estación.
El mismo niño está asustado.


Jaume D´Urgell y Rubió

Comienza el desafío,
al calor de la ilusión;
tu saber y mi destino:
actuar con emoción.

Llegué sin ropa alguna,
invadido por el miedo,
nervioso y sin dar una…
a ti te importa un bledo.

Estamos en tus manos,
rodeados de la nada;
encogidos, como enanos.
se nos nota en la mirada.

Una docena de hermanos
no debiera ser truncada.

Pero a ti eso no te importa,
unicamente te importas tú,
tu carácter —que nos corta—,
órdago envenenado, tú,
no mereces ni una torta.


Jaume D´Urgell y Rubió

Hablas de amor,
amor;
con palabras que ignoras
si llegan a mi orilla;
con destellos que no sabes
si alguna vez veré.

Hablas de amor,
tal vez;
sin saber lo que es amar,
amor;
sin pensar que tus palabras
no son nada…
nada más.

Hablas de amor
—amor—,
y practicas mi final;
un simple adiós
a media voz,
por las palabras…
que no dirás.


Jaume D´Urgell y Rubió

Cerré los ojos y te soñé,
no esperaba dormir,
—y mucho menos soñar—,
tan sólo cerré los ojos
y te soñé.

Ni siquiera era de noche
—dormitaba por hastío—,
cansado de sólo imaginarte,
harto de tu vacío,
recordando éste futuro.

Llegué incluso a creer,
que así como yo a tí te soñaba,
me soñabas tu también…
que nuestros sueños tenían lugar,
aunque sólo fuera entre tú y yo.

Habré soñado tantas veces
tu mirada, tu ternura y tus abrazos,
tus palabras, tu cariño y tus cabellos,
que si algún día llegaran a faltarme,
no volvería a despertar.

Cerré los ojos y te soñé,
no esperaba dormir,
—y mucho menos soñar—,
tan sólo cerré los ojos
y te soñé.


Jaume D´Urgell y Rubió

Esta mañana al despertar
y ver tu tierna sonrisa;
al sentir tus suaves caricias
y rozar tu piel hermosa.

Esta mañana,

supe que todas las lágrimas,
que todas las decepciones,
todos los llantos y golpes
valieron la pena, porque

Esta mañana,

he descubierto que la felicidad,
la Felicidad —cariño mío—,
la felicidad es cada instante,
cada momento, junto a ti.

Esta mañana,

esta mañana… ¡ah! esta mañana.
¡Qué no habría hecho yo ésta mañana!,
Quise darte un abrazo infinito,
y fundirme contigo, ésta mañana.

Esta mañana…

esta mañana no tendrá tarde,
ni nubes, ni noche, ni horas,
ni otra que se le parezca.
Esta mañana será siempre.


Jaume D´Urgell y Rubió

Verdes laderas de Sierra Morena
guardáis secreto en la memoria,
de la más triste y bella historia
que se ha cantado a la Macarena.

Placer y amor,
dulzura y luz,
calor y vida;
¡Libertad!

Cuando agitas mi voluntad
y comprometes mi destino,
no es pecado, es mi camino
lo que rompes sin piedad.

Lo que yo doy
tu me lo ofreces,
lo que tu das
me vuelve loco.

Tu sudor resbala a madia luz
entre las sombras de mi ventana,
que el Sol penetra esta mañana
en tu furor de bravo andaluz.

Todo tu amor
y toda mi fuerza;
tu mayor hombría
y mi mejor ternura.

En tu pintura prende mi pasión,
mientras tu alma enciende mi deseo,
el mismo que quema cuanto poseo:
mi Libertad, que arde en tu corazón.

A la memoria de “Ocaña”. Escultor, pintor, cantante y activistaen pro de los derechos humanos durante la dictadura de FranciscoFranco. Fallecido por incendio, en extrañas circunstancias.


Jaume D´Urgell y Rubió

Cada poema que no llegué a escribir,
cada letra que vino y no quise escuchar,
cada papel perdido,
cada destello que no pude anotar…

Me duele.
Me duele como sólo tú me dueles;
como los sueños que no llegaré a dormir,
como duele el olvido,
como duele un adiós.


Jaume D´Urgell y Rubió

Sólo es una foto.
Una foto de periódico.
La foto de un extraño,
ajeno, lejano, irreal.

Sólo es una foto,
la misma foto de siempre.
Esa foto.
La foto.

Sólo es una foto,
y las fotos no lloran,
ni tienen miedo,
ni hambre.

Sólo es una foto.
Es la foto de un niño
que mira al objetivo
y no ve a nadie.


Jaume D´Urgell y Rubió

Esta mañana
salí a dar un paseo
como cada día
al despertar.

Bajo el sol de mi ciudad,
sentí re-despertar
en aquel bocho enamorado,
que otrora fue de los dos.

¡Cuán felices esos niños,
que alborotan El Retiro!
Se advierte en su mirada:
nada tienen que olvidar.

Paseando por la Villa
—pues ésta también lo es—,
estaba yo esta mañana
recordando lo que fué.

¡Quién tuviera cinco años!
un par de amigos,
la tarde libre
y quizás un viejo tren.

Acompañaban mis andares,
altos chopos y encinas agitadas,
mecidos por la misma magia
que acaricia mis ojos empañados.

Las cosas parecían tan reales…
¡nuestras fotos cobraban vida!
aunque yo allí sólo estaba
para escribir que tú no estás.

Volviendo a mi cabeza
—que jamás me da cuartel—,
me asaltaron dos preguntas
—las de siempre—, una vez más:

¿cómo estás?

¿qué pasó?

Y de repente, nada más.
Volví a hacer lo que hago
cuando siento que no estás
y que podría ser verdad:

Cerrar los ojos,
contar a tres,
echarme al césped,
y esperar…

Mas hoy fue de otro modo,
es decir, bueno sí, o más bien no.
Tal vez hoy hubo algo nuevo,
algo distinto, cambiado.

Hoy me he dado cuenta:
jamás volveré a escucharte,
y que de llegar a hacerlo,
ya no será tu voz.


Jaume D´Urgell y Rubió