Mira, ésta es nuestra casa, éste nuestro techo. Contra la lluvia, contra el sol, contra la noche, la hice. La cueva no se mueve y siempre hay animales que quieren entrar. Aquí es distinto, nosotros también somos distintos.

—¿Distintos porque nos defendemos, Adán? Creo que somos más débiles.

—Somos distintos porque queremos cambiar. Somos mejores.

—A mí no me gusta ser mejor. Creo que estamos perdiendo algo. Nos estamos apartando del viento. Entre todos los de la tierra vamos a ser extraños. Recuerdo la primera piel que me echaste encima: me quitaste mi piel, la hiciste inútil. Vamos a terminar por ser distintos de las estrellas y ya no entenderemos a los árboles.

—Es que tenemos uno que se llama espíritu.

—Cada vez tenemos más miedo, Adán.

—Verás. Conoceremos. No importa que nuestro cuerpo…

—¿Nuestro cuerpo?

—…esté más delgado. Somos inteligentes. Podemos más.

—¿Qué te pasa? Aquella vez te sentaste bajo el árbol de la mala sombra y te dolía la cabeza. ¿Has vuelto? Te voy a enterrar hasta las rodillas otra vez.


Jaime Sabines

My heart embarks from my body to your body
on its last voyage.
Offspring of light,
ageless waters that in you, woman astray, are born.
Come to my thirst. Now.
After everything. Before.
Come to my thirst long savoured
in mouths, scarce well-springs.
I love that rapt harp that lulls wild children
in your womb.
I love that taut moisture that arouses you,
that watery moisture that burns you.
Woman, gentle muscle.
The skin of a kiss between your breasts’
darkened surf
roams in my mouth
and measures blood.
You, too. And it isn’t too late.
We can still die in each other’s arms:
this no-man’s land is yours and mine.
Woman, hatred’s tenderness, ancient mother,
poison, flame, absence, bitter,
bitter sea, I want to enter,
penetrate, cross you.
Each cell is female, open country,
parted waters—a thing that opens.
I was born to enter you.
I’m the arrow lodged in the loin of a dying gazelle.
I’m poised to know you,
grain of anguish in a bird’s heart.
I’ll be upon you, and every woman
everywhere will have a man on top of her.


Jaime Sabines
Translated by Colin Carberry

¿Qué putas puedo hacer con mi rodilla,
con mi pierna tan larga y tan flaca,
con mis brazos, con mi lengua,
con mis flacos ojos?
¿Qué puedo hacer en este remolino
de imbéciles de buena voluntad?
¿Qué puedo con inteligentes podridos
y con dulces niñas que no quieren hombre sino poesía?
¿Qué puedo entre los poetas uniformados
por la academia o por el comunismo?
¿Qué, entre vendedores o políticos
o pastores de almas?
¿Qué putas puedo hacer, Tarumba,
si no soy santo, ni héroe, ni bandido,
ni adorador del arte,
ni boticario,
ni rebelde?
¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo
y no tengo ganas sino de mirar y mirar?


Jaime Sabines

I´m not sure about this but I suppose
that a woman and a man
fall in love some day,
little by little, loneliness starts to set in:
something in their hearts tells them they´re alone;
all alone, they enter one another;
they go on killing one another.

This all happens in silence. The way
the light enters the eye.
Love merges bodies.
In silence, they go on filling one another.

They´ll wake up, arm in arm, one day,
thinking they know all there is to be known;
they´ll see that they´re naked and know.

(I´m not sure about this: I suppose)


Jaime Sabines
Translated by Colin Carberry

Voló desde su vida apacible hacia la luz recién encendida y su cadáver minúsculo cayó sobre esta hoja de papel en que escribo.

Retiré la taza de café pensando que su contacto en mis labios sería molesto, y que una lluvia de meteoritos invisibles podría empezar a descender desde el foco, por los espacios siderales, hasta la mesa.

De pronto el cadáver se agitó, dio vueltas torpemente, movió las alas cada vez más ligeras, y emprendió el vuelo de retorno. ¡Qué alivio y qué alegría! Sísifo de la luz, lo vi ascender en giros concentrados, veloz y decidido, hacia la gloria abundante de un nuevo encuentro con la muerte.


Jaime Sabines

—El tronco estaba ardiendo cuando se fue la lluvia. El rayo lo venció y se introdujo en él. Ahora es un rayo manso. Lo tendremos aquí y le daremos de comer hojas y yerbas. Me gusta el fuego. Acércale tu mano poco a poco, te acaricia o te quema, puedes saber hasta dónde llega su amistad.

—A mí me gusta porque es rojo y azul  y amarillo, y se mueve en el aire y no tiene forma, y cuando quiere dormir se esconde en la ceniza y vigila con ojitos rojos dentro dentro. ¡Qué simpático! Luego se alza y empieza a buscar, si haya cerca una rama la devora. ¡Me gusta, me gusta! ¡Le cuidaré, no estorba, es tan humilde!

—Es orgulloso, pero es bueno. ¿Que té pasa? Te has quedado…

—Nada.

—Tienes los ojos abiertos y estás dormida. ¿Me oyes? También se ha metido en ti. Lo veo en el fondo de tus ojos, como una culebra, enamorándote. Te quedas quieta mientras él te recorre ávidamente. Giras en torno al fuego sin moverte. Fuego lento, preciso, árbol continuo, nos atraen tus hojas instantáneas, tu tronco permanente. Déjanos estar junto a ti, junto a tu amor hambriento. Creces aniquilando, medida de la destrucción, estatura hacia dentro, duración hacia atrás, tiempo invertido, muerte muriendo, nacimiento. Déjanos estar en tus párpados incesantes, investigar contigo lo que buscas, luz en fuga perpetua, en ti, como tú misma, en nosotros.


Jaime Sabines

Amaneció sin ella.
Apenas si se mueve.
Recuerda.

(Mis ojos, más delgados,
la sueñan).

¡Qué fácil es la ausencia!

En las hojas del tiempo
Esa gota del día
resbala, tiembla.


Jaime Sabines

Si hubiera de morir dentro de unos instantes, escribiría estas sabiaspalabras: árbol del pan y de la miel, ruibarbo, cocacola, zonite,cruz gamada. Y me echaría a llorar.

Uno puede llorar hasta con la palabra «excusado» si tiene ganas de llorar.

Y esto es lo que hoy me pasa. Estoy dispuesto a perder hasta las uñas,a sacarme los ojos y exprimirlos como limones sobre la taza de café.(«Te convido a una taza de café con cascaritas de ojo, corazónmío»).

Antes de que caiga sobre mi lengua el hielo del silencio, antes de quese raje mi garganta y mi corazón se desplome como una bolsa de cuero,quiero decirte, vida mía, lo agradecido que estoy, por este hígadoestupendo que me dejó comer todas tus rosas, el día que entréa tu jardín oculto sin que nadie me viera.

Lo recuerdo. Me llené el corazón de diamantes —que sonestrellas caídas y envejecidas en el polvo de la tierra— y lo anduvesonando como una sonaja mientras reía. No tengo otro rencor queel que tengo, y eso porque pude nacer antes y no lo hiciste.

No pongas el amor en mis manos como un pájaro muerto.


Jaime Sabines

I don´t know if for certain, but I imagine
that a man and a woman
fall in love one day,
little by little they come to be alone,
something in each heart tells them that they are alone,
alone on the earth they enter each other,
they go on killing each other.
It all happens in silence. The way
light happens in the eye.
Love unites bodies.
They go on filling each other with silence.

One day they wake up, over their arms.
Then they think they know the whole thing.
They see themselves naked and they know the whole thing.

(I’m not sure about this. I imagine it).

Si te despiertas a las dos, ahogándote con tu propia saliva, y das un brinco en la angustia y jalas aire desesperadamente, mortalmente, y vuelves a la vida, no al sueño, porque ya no puedes dormir, y te quedas pensando como una hoja que piensa en el viento, y te acuerdas de Poe, que dicen que murió de su propio vómito en una borrachera, en una madrugada, en una calle, solo, ahogándose, el pobre de Edgar Alían Tremens, agarrándose el cuello, crispándose todito, dando el zapotazo con la cabeza sobre el pavimento; te levantas, te sientas a la orilla de la cama, sientes frío, te cierras bien el suéter, te vas a la cocina, haces café, estás agradecido.

Sobre el refrigerador la pecera vacía ya no tiene al príncipe encantado, o la princesa, que dormía con los ojos abiertos en el agua. Recuerdas cómo abría su boca para pedirte alimento o para contarte su silenciosa historia. Amaneció flotando un día, como un pez de colores, y fue depositado bajo las yerbas del jardín para que lenta, verde agua, se evaporara.

Sólo «Pujitos» y las moscas, el perrito lanudo mueve la cola, se despereza, se aproxima, te pide su salida a la calle, pero comprende que es de noche y vuelve a echarse. El gato no molesta y sigue durmiendo con sus tres niños de pecho que la semana pasada, de pronto lo hicieron gata.

Se asoman las mujeres que perdiste, las que te engañaron, aquella que te dijo «yo soy tu harén».

Habías visto en la oscuridad los dos féretros en la misma tumba, el rostro quebrado de tu hijo, y ahora, la reciente, ¿cómo se estará cocinando en su cajón la dulce, la pensativa Rosario?

Las elecciones, la televisión, los poetas, los macheteros de la fábrica, la operación de Julio, habrá tiempo para dormir, las palabras, las imágenes.

Un coche escandaliza, pasa, ladran, dejan limpio el silencio. ¡Al abordaje, pues: las sábanas!


Jaime Sabines