Vivo sola, vacía,
con dolor, sin amor
atormentada, fría.

Mi cuerpo arde,
sueña, vuela…
buscando el alma
que llene mi vida.

Un día el amor hallé,
era dulce, cálido,
ardoroso como la llama
y suave como la brisa.

¡Ay, de mí!
la brisa en huracán tornose
apagó la llama,
y con ella mi vida.

Mi cuerpo se volvió,
frío, triste,
oscuro y tenebroso
como la infinidad de la noche.

Mis recuerdos son suspiros,
mis suspiros son sollozos,
que poco a poco,
desgarran mi alma.

¡Muerte!
Triste amiga
que ayudas a olvidar
más halla del olvido.

¿No es el mundo un infierno?
¿Si se vive sin amor… sin consuelo?

Isabel Miralles

Palabras que seducen
palabras que halagan,
que se disfrazan
de hermosos sentimientos.

Seduciendo corazones
sedientos de ilusiones.
Bellas y tiernas palabras
que atrapan el alma
en trampa cruel y despiadada.

No es digno de bien nacido
halagar con palabras falsas
que llenan el corazón
de esperanzas vanas
y crueles desilusiones.

Quizá el destino,
a ellos les cumpla,
el mismo destino.

Entonces sabrán,
que es llorar por amor.

Isabel Miralles

Noche de luna llena
que opacas las estrellas
y embrujas mi corazón
con nuevos sueños de amor.

Dile mi bella luna
que le espero en mi ventana
con el alma ilusionada
y enamorado mi corazón.

Ve… búscalo
dile que le espero
vestida de luceros
y miles de estrellas de mar
mis largos cabellos decoran.

Que mis ojos color miel
brillan aún más por él,
que mi boca como rosa
recita con devoción su nombre.

En mi jardín hay rosas
y también jazmines,
embriagando con su aroma
toda mi acogedora alcoba.

Las ventanas son doradas
con reflejos nacarados,
del techo cuelgan nardos
y angelotes a su lado.

Y mi pecho enamorado
galopa en dulce agonía
esperando su llegada
bajo los reflejos plateados
de la amada y bella luna.

Isabel Miralles

Mar amigo
enemigo
mar en calma
adormecido.

Entro en tus entrañas
hago piruetas
me río…
floto mirando al cielo.

Mi cuerpo está unido
con el cielo y el mar
todo, en un mismo color
azul celeste.

Ando por tu orilla
te acompaño
oigo tus susurros
te llevas mis pesadillas.

Noches de tormentas
días radiantes
olas que mueren en la orilla
acariciando mis pies.

Tu sonido plácido
me adormece
llena mis sentidos
la paz me devuelve.

Qué sería de mí,
sin ti…
mi querido mar.

Isabel Miralles

No pienses
por mis silencios
cuando callo
que no te amo.

Quiero que sepas
que vives aquí,
en mis silencios,
cautivo en mi corazón

Sí, en mi corazón,
conmigo,
te llevo siempre prendido,
hablándote de mil cosas.

No se quiere más,
por gritarlo al mundo entero.
Mi mundo eres tú,
que vives en mí,
en lo más profundo
de mi corazón.

Isabel Miralles