En el profundo mar de su intelecto,
navegaba
su espíritu sutil.
En el desván de su delirio
una canción de cuna
la estremece.

Eleva al infinito
la rosa del deseo.
Ante sus ojos asombrados
nace el capullo y con él
la fuerza elemental para vivir.

La voz del caminante
a su dolor acosa:
¿Como ha sido mujer que habéis pecado?
En un débil suspiro le responde:
¡Es hermoso amar y yo he amado!.
Mutilada la flor, mueren los sueños
las perlas de sus ojos
descienden maternales
hacia su pecho herido,
una angustia de tiempo
oprime la palabra miedo.
A su perfil desdibujado y triste
ojeras de partida le tiñó la noche
no hay adiós
ni augurios de pañuelos en el viaje.
Presiente
y silenciosa
va al encuentro del mar,
su amante eterno.
Arrullada en sus brazos se quedó dormida
y la muerte piadosa, inexorable
le besó la frente…

Irma Trotta de Basciano

Quiero saber si estoy
y no me encuentro
me busco en multitud pero estoy sola
y en esa soledad muchos me esperan.
A mi razón de hoy le niegan las mañanas…
La espiga está en el mar
el sol en la mortaja
las manos en el siglo
mis pasos son de otros
de alguien mi equipaje
mi sombra está en el duelo
de un pájaro extraviado.
Acaso las palabras están detrás del río…
De insomnio estoy vestida
de dudas me alimento…
¡Oh! Dios, has que me encuentre
al menos un instante
para saber si existo
o soy una pestaña detrás de un ojo incierto.

Irma Trotta de Basciano

Si la duda llama a tu puerta, no la dejes entrar, que ese templo que es tu alma se alimenta solo de tu profunda fe en Dios.

*

Dicen que en cada poeta hay algo de Dios; Poeta no defraudes a Dios.

*

Para un mediocre una multitud de ignorantes. Para un sabio una multitud de silencios.

*

Los ojos miran el universo, la voz lo describe, la mente lo analiza y lo destruye.

*

La envidia agrede, la cobardía hiere, la piedad calla.

*

La meditación tiene raíces medicinales, quien la practica se libera de la artrosis del alma.

*

Si el corazón hablara, cuantos misterios dejarían de serlo.

*

Si yo fuera a pensar como tú, no sería yo, sino tú.

*

El pesimista es un huérfano de sueños.

*

La noche es breve para ser feliz y eterna para el desengaño.

*

Si no puedes soñar, que importa nada… Si no puedes vivir, que importa todo.

*

Mi mano se agita en el adiós y tú la ves… pero mi corazón sangra, por ese adiós, y tú no lo ves…

*

En el túnel de todos los encuentros ¿Qué voz extraña nos llamará hermano?

*

En el balance de tu vida serás feliz, si retrocediendo etapas, olvidas con el perdón y perdonas con el olvido.

*

Huye del ayer, deja esa cárcel de recuerdos y vive el amor que es Hoy.

*

Cuando la lluvia ofende los cristales, se hace barro el intento.

*

En constante vigilia, la espina cuida la rosa, pero con todo, no puede evitar que una mano la arranque de su trono.

*

En la grandeza de tu orgullo, conocí tu pequeñez.

*

Un fraternal abrazo, puede ser un imposible que define el adiós a una esperanza.

***

Sé que existo porque los días pasan y un almanaque desnudo me señala el tiempo.

*

La sombra del esclavo engendra odio y anticipa relojes.

*

En las arterias del silencio descubro el porqué del hombre y extracto el ser para justificar origen.

*

Vida, un día me dejarás partir y yo te dejaré mis sueños.

*

Tener amigos es un hecho común, conservarlos a través del tiempo es un hecho histórico.

*

Madre, más allá del silencio estoy con mis lágrimas vigilando tu sueño.

*

El hombre superior no habla, piensa; el hombre inferior no piensa, habla.

Irma Trotta de Basciano

A tu puerto ansioso
llegará mi barca
en azules sueños.

en la espera impaciente.
Yo
en el secreto,
ansiedad latente
compartida.
Tus manos serán
bandera
que agitando el tiempo
buscarán en las mías
un poema nuevo.
Tu voz
brisa marinera
dejaré en la proa
de mi pensamiento
nostalgia, recuerdo.
Mi nombre en el eco
será una quimera.
De tu puerto ansioso
zarparé en silencio
y en la bruma oculta,
amanecida,
quedarán tus manos
agitando el tiempo,
será en el instante
breve de mis versos.

¡Porque solo
un te amo
será mi poema!

Irma Trotta de Basciano

Ayer no conocía
la rigidez que habla
sin palabras.
Solo el sol
llegaba hasta la cama
como queriendo
detener el frío.
Hoy en la orfandad
del lecho
hay una lluvia sal
en mis pupilas.
Unos zapatos calzados
de silencio
junto al sillón
bostezan y preguntan
por el sueño misterio
de los muertos.
Era otro tiempo
de esperanzada luz,
hoy lo comprendo:
Mi madre era yo.

Irma Trotta de Basciano