Tal vez mañana en hora muy temprana
cuando por la ventana entre un lucero,
cuando se oiga el tañido de la campana,
entenderán los desvelos de un abuelo.

Tal vez mañana en primavera matutina
cuando se inhalen perfumes de primero,
cuando se llene de belleza la retina,
valorarán la patria que más quiero.

Tal vez mañana cuando no puedan dormir
y los recuerdos se agrupen en la mente
podrán saber lo fabuloso que es vivir
añorando el pasado y gozando el presente.

Tal vez mañana al despuntar el  día
cuando a la puerta aparezca la vecina
a decir que siente inmensa alegría
podrán decir que se acabó la inquina.

Tal vez mañana al empezar el arrebol
cuando vean pasar un gran cortejo,
cuando sientan que se oculta el sol,
podrán saber lo que sentía un viejo.

Héctor José Corredor Cuervo

       ( Narrativa )

Seductora palabra con nombre de mujer,
inventada por hombres carentes de razón,
que intentaron a otros por fuerza someter
imponiendo criterios e ideas con pasión.
 
Su nombre lo veneran presidentes y reyes
que gobiernan su grey sin darle protección;
queriendo que se cumplan sus mandatos o leyes
teniendo como piedra el propio corazón.
 
Por las calles se mueve altiva y silenciosa
invitando a incautos a la gran rebelión
e incitando a ingenuos en forma insidiosa
a morir por la causa bajo suposición.
 
En poblados y aldeas se pasea orgullosa
mostrando atributos con señales de amor
como la damisela que con cara licenciosa
vende su alma al diablo sin conocer honor.
 
En desiertos, en selvas y en extensa llanura
metida entre trincheras como un escorpión
incita a combatientes a luchar con bravura
mientras llega la hora de clavar su aguijón.
 
Y por los aires vuela como hada prodigiosa
llevando los mensajes de desintegración,
buscando en ignorantes hacerse más famosa,
en todas las tribunas de comunicación.
 
Detrás de un conflicto están los timadores,
que engañan al pueblo de frente a la nación
y que alientan a muchos a ser libertadores
en medio de promesas y total corrupción.
 
La guerra se alimenta con dineros calientes
de negocios oscuros de grandes agiotistas
ya sean extranjeros o astutos residentes
que aparentan al mundo ser los idealistas.
 
La guerra tiene amigos que viven del negocio
de vender los fusiles, los tanques o el cañón;
los cohetes y mísiles que surcan el espacio,
que salen cual racimos del vientre de un avión.
 
Quienes decretan guerras jamás hacen presencia
en campos de batalla y áreas de operación,
tan solo por arengas se sabe de su existencia
en tronos, en congresos o en la televisión.
 
La guerra es cruel, temible y mentirosa,
con espiral creciente de luto y destrucción,
que horada la mente y el alma más piadosa
llevándola al delirio por funesta ambición.
 
En guerra solo sufren agentes y soldados
que tienen como sello cumplir con su misión,
pobladores honestos que son los masacrados
por no huir con tiempo de su amada región.
 
Paremos ya la guerra y riñas entre hermanos,
busquemos entre todos mejor lograr la unión,
compartamos espacios como seres humanos
sin penas, sin dolores, con sueños e ilusión.

Héctor José Corredor Cuervo

Los hombres en este mundo de viajeros
incuban sus sentimientos en un nido
los que empollan en tiempo establecido
para sacar en camadas sus polluelos.

Unos parecen palomas mensajeras
que llevan en su pico el olivo de paz
y sienten alegría sin ningún disfraz
por ser de la cordialidad pioneras.

Algunos lucen ser de ave carroñera
que hacen de la muerte gran festín
deleitando de lo pútrido hasta el fin
y teniendo la escoria de compañera.

Muchos parecen de gallina casera
que anda sin sentido y sin atención
sin ninguna expectativa o ambición
cambiando de rumbo en la pradera.

Varios parecen de reptiles descendientes
que se arrastran en total oscuridad
alabando a su señor sin dignidad
y quemando su energía inútilmente.

Pocos parecen ser de águilas doradas
que vuelan a lo alto de la montaña
alcanzando la cima en hora temprana
con la fuerza poderosa en sus alas.

Héctor José Corredor Cuervo

Entre nubes de sueños e ilusiones
Van volando las almas de inocentes
Que cumplieron la cita con la muerte
En vagones y arcadas de estaciones.
 
Van viajando cual aves peregrinas
Con los ojos cargados de tristeza
Por dejar a su nido entre maleza
Con las zarzas y bestias asesinas.
 
Los cuerpos se quedaron entre ruinas
Ante un pueblo dormido e indolente
Que sufre la pasión del penitente
Cual Nazareno coronado con espinas.
 
¿Cuando despertará el mundo entero
para decir no más al terrorismo,
para acabar del todo el salvajismo
de demonios con cara de cordero?

Marzo 11 de 2004

Héctor José Corredor Cuervo

Caminando por las calles invernales
Bajo el palio gris de pertinaz neblina
Un mancebo pasea gordos animales
Mientras el hambre su honor domina.

En la sarta él lleva lustrosos canes
Arreglados como reinas de belleza
De millonarios que no tienen afanes
Ni sienten el dolor de la pobreza.

En su rostro se desgrana la amargura
Por ser el principal actor de la comedia
Al tener que convivir con la basura
Ocultando el dolor de su tragedia.

En casonas de algunos potentados
El contempla el exceso de alimento
Y comparte con perros los sobrados
Para llevar a hermanos el sustento.

Quien contempla los canes y el mancebo
Sacarán la siguiente conclusión:
Que hay hombres que tienen vida de perro
mientras hay perros que gozan de atención.

Héctor José Corredor Cuervo

“La forma sabia de acabar con un conflicto es enfrentarlo
con unidad de pensamiento y acción”

HECOCU

Despierta pueblo, el mundo nos convida
a ahogar el odio, la ira y la venganza;
a mitigar dolores, a saturar la herida
y a sembrar semillas en surcos de esperanza.

Desterremos la muerte con señales de vida,
el terror y violencia con votos de confianza,
para que brille como lámpara encendida
la libertad sublime con rayos de bonanza.

Hagamos que germine la ilusión en la tierra
para ver que florezcan los sueños en veredas
acabando la angustia en el llano, en la sierra.

Hagamos funerales de rencores y penas,
cantemos unidos un réquiem a la guerra
y pidámosle a Dios la paz a manos llenas.

Héctor José Corredor Cuervo

¡Cómo se pasa la vida!
cual sonido de campana
que llamaba a los fieles
a rezar en la mañana;
principia en primavera
con la llamada infancia
en el regazo de la madre
tierna, dulce, frágil, santa;
en los hogares florecen
las magnolias, agapantos,
claveles, rosas, jazmines
azucenas y lirios blancos
que adornan los jardines.

Luego empieza el estío
con vanidad soñolienta
filtrándose los calores
con sueños de cenicienta
para cultivar los amores.
En caras hay alegría
con frescura angelical
disfrutándose la vida
de manera natural
para cosechar semillas
en las fértiles campiñas
con las mujeres sin riñas.

Después comienza el otoño
entre lluvias de pasiones
y se enrojecen las hojas
esperanzas e ilusiones;
el sol se empieza a ocultar
con el arrebol temprano
y aparecen los surcos
en caras del ser humano;
la neblina hace presencia
en las tardes sobre sienes
y se presenta la ausencia
de los amigos más fieles.

Al iniciar el invierno,
se palpa gran soledad,
el cuerpo parece enfermo
con rasgos de ancianidad;
la bruma se torna gris
con duro frío y silencio
sin que se pueda salir
por faltar fuerza adentro;
la nieve cae implacable
en caminos y conciencias
que impide ir a los padres
cuando sufren de dolencias.

La vida es la vanidad,
vanidad de vanidades,
que se va como el viento,
sin los bienes materiales,
en medio de dolor intenso.
La parca jamas reposa,
aunque cause el espanto,
hasta llevarla a la fosa
en un crudo campo santo.

Héctor José Corredor Cuervo

“Perdónalos porque no saben lo que hacen”

Lucas 23: 34

Una guerra cual temible cataclismo
estremece hoy las entrañas del planeta
y en tifones de barbarie y terrorismo
la libertad de los hombres se irrespeta.

Ya las trompetas se oyen en el cielo
de ángeles que anuncian destrucción
y en el Éufrates entre humareda y fuego
se inmolan hombres por una convicción.

En los campos, en aldeas y en ciudades
la silueta de la muerte está presente
y el hambre con sus alas infernales
ya vuela cual langosta el continente.

En el vórtice del odio y la violencia
la voz de Dios nos invita a reflexión
para luchar por la paz, la convivencia
y otorgarle a enemigos el perdón.

Paremos esta guerra sucia y despiadada
con actos de justicia y comprensión
para ver una patria libre y humanizada,
sin pobreza, sin odio ni ambición.

Llenemos hoy los aires de canciones
y plantemos unidos semillas de amor
para que germine la paz en las naciones
y se acabe del todo el odio y el rencor.

Héctor José Corredor Cuervo

Llegaron con fuerza desde mar adentro
Las olas cargadas de gran fantasía
Y golpean las playas de mi pensamiento
Bajo el cielo azul de un nuevo día.

Hoy brilla más luz en el firmamento
Que alumbra sueños con grata armonía
Y siento el amor que me da el aliento
Para ir por el mundo con más alegría.

Mañana temprano zarparé del puerto
Teniendo a Dios como única guía
Venceré penurias radiante y contento
Para anclar por siempre en tu compañía.

No importa que luego sople fuerte viento,
Que se oigan los truenos en la lejanía,
Si el hogar construido tiene buen sustento
Y está adornado con la poesía.

Héctor José Corredor Cuervo

Balada:

No quiero un lugar que esté en primavera
donde salga el sol detrás de la sierra;
deseo que la luna, la estrella, el lucero
vuelvan a brillar en el mundo entero.

Quiero que en los surcos de cada labranza
broten las cosechas de paz y esperanza;
ansío ver hogares llenos de ilusiones
donde exista amor en los corazones.

No quiero más odio, no quiero más guerra
Añoro la paz en toda la tierra.
No quiero más odio, no quiero más guerra
Añoro la paz en toda la tierra.

Quiero que las aves vuelvan a sus nidos
que abandonaron en campos floridos;
deseo que la gente retorne a poblados
sin temor o miedo de ser secuestrados.

Quiero que los niños tengan una cuna
con calor de padres en medio de fortuna;
deseo que en mi patria reine la alegría
y vuelvan los sueños con su fantasía.

No quiero más odio, no quiero más guerra
Añoro la paz en toda la tierra.
No quiero más odio, no quiero más guerra
Añoro la paz en toda la tierra.

Héctor José Corredor Cuervo