¡Veinte de julio!. Día de la hermandad,
de valores, de ideales, de sueños e ilusiones
de un pueblo honesto que ama la libertad
sin secuestros, sin masacres ni extorsiones.

Día majestuoso de inmenso patriotismo
de luchadores con honor sobre la frente
que buscan el bien común con altruismo
hasta alcanzar con fe la gloria reverente.

Día de luz con rayos rutilantes de unión
que deshelan la inteligencia congelada
para cambiar por el destello de la razón
los fusiles que están bajo la almohada.

Hoy en las entrañas de esta patria mía
se siente un gran temblor en la mañana
y estalla de pasión con lava de alegría
como un volcán la sangre colombiana.

Hoy los grillos y las cadenas del villano,
atadas con saña y crueldad al prisionero,
con el grito valiente del pueblo soberano,
se romperán como aquel frágil florero.

¡No más barbarie, terrorismo y vejación!
contra un pueblo desarmado e indefenso;
¡No más dolor en la aldea y en la nación!
que retarda el desarrollo y el progreso.

¡Libertad! ¡Libertad! ¡Oh cruel tirano!
que siembra minas en surco de dolores
para opacar el brillo del sol republicano
que hizo germinar las semillas y las flores.

Héctor José Corredor Cuervo

Te amo mujer de nobles sentimientos,
que florecen de tu alma con pasión,
los que colman la vida y pensamientos
para soñar en el jardín de la ilusión.

Amo tus ojos profundos, soñolientos,
que muestran la blancura del corazón
donde asoman alegrías, sufrimientos,
bajo la luz de la ternura y la razón.

Amo tu cuerpo templo de la virtud
donde tesón y laboriosidad se esconden
en un remanso de eterna juventud.

Amo tu religiosidad que aún responde
a la gran luz del Señor sobre el almúd
para ser la constante guía de un hombre.

Héctor José Corredor Cuervo

Como las flores de un paraje agreste
se ven los seres que obtienen fama
derrochando las mieles de la suerte
con el fresco rocío de la mañana.

La fama es brizna que arrastra el viento
con los aplausos de nutrida audiencia
la cual se esfuma bajo el firmamento
como un lampo de luz en la existencia.

Su resplandor a veces engrandece
y les impide mirar con claridad
que los tallos tan solo reverdecen
con las obras de amor y caridad.

Cuando llega el espectro de la muerte
y de la mano los lleva cementerio
allí queda tan solo el cuerpo inerte
y la gloria de Dios con su misterio.

Héctor José Corredor Cuervo

En estambres del  cielo suspendidas
entre rayos del sol, en el ardiente estío,
Se ven danzar las mariposas fugitivas
Con las canciones que interpreta el río.

En sus frágiles alas y diminuto cuerpo
Cargan oro en polvo para pagar el néctar
Que liban de las corolas en el huerto
En silencios donde amor encuentran.

Son como flores del aire majestuosas
Que pregonan verdad en la existencia;
Mientras lucen tan bellas como rosas
Ellas muestran de Dios omnipotencia.

En su paso fugaz  y alucinante
Dejan tras sus huellas la enseñanza
Que es mejor vivir un solo instante
Fecundando la flor con esperanza.

Ellas liban la miel de los recuerdos
En los jardines de amor y fantasía
Para endulzar la fe  de los abuelos
De convivir en paz y en armonía.

Héctor José Corredor Cuervo

Poetas y navegantes en mar de la fantasía
rebocemos esta copa con sueños e ilusiones
para brindar porque brille el sol de la poesía
en todo el universo sin rencor y sin pasiones.

Apuremos esta copa con amor y con euforia
por esas musas doradas que nos dan inspiración,
por la lira encantada que nos lleva hasta la gloria.
por la lengua castellana, por nuestra amada nación.

Brindemos por esta sangre que llevamos en las venas,
por héroes que murieron con el corazón de lirio,
por maestros que han luchado en estas duras faenas
de cantar con alegría y sin temor al martirio.

Héctor José Corredor Cuervo

       ( Romance )

Entre nubes de invitados
príncipes, reyes, condesas,
dignatarios, delegados,
barones y baronesas
en la iglesia La Almudena
en medio de batahola
se unió una plebeya
a la realeza española
convirtiéndose en princesa.

El cielo estaba vestido
de lluvia con fina brisa
cual si estuviese sentido
por el casorio de Letizia
con el príncipe Felipe
quien demostró con sonrisa
gallardía y noble estirpe
ante el retardo a la misa
de la ilustre periodista.

Por los aires transitaron
ansias, sueños e ilusiones
que al universo viajaron
entre flecos de pasiones
murmullos de fantasía
por ver nacer en blasones
los anhelos y alegría.

La novia lució un traje
de aparente sencillez
para llevar el mensaje
al mundo en su redondez
que sin lujo en el ropaje
se reinará otra vez.

El príncipe de Borbón,
sucesor de la corona,
mostró un gran corazón
al prometer en la boda
su amor y fidelidad
a la mujer soñadora
quien también juró lealtad
sin el divorcio de moda.

Hoy en el mundo esperamos
su trabajo y gran tesón
en la lucha cual cruzados
para conseguir la unión
de todos los que hablamos
el bello idioma español
y que aislados estamos
por no tener comprensión
de vivir como hermanos
en libertad, sin opresión,
de mismos americanos
que imponen sin razón
su cultura por los medios
en radio y en televisión.

Mayo 22 de 2004. Homenaje al príncipe Felipe y a la princesaLetizia con motivo de su boda celebrada en la catedral de La Almudenade la ciudad de Madrid.

Héctor José Corredor Cuervo

Tal vez mañana en hora muy temprana
cuando por la ventana entre un lucero,
cuando se oiga el tañido de la campana,
entenderán los desvelos de un abuelo.

Tal vez mañana en primavera matutina
cuando se inhalen perfumes de primero,
cuando se llene de belleza la retina,
valorarán la patria que más quiero.

Tal vez mañana cuando no puedan dormir
y los recuerdos se agrupen en la mente
podrán saber lo fabuloso que es vivir
añorando el pasado y gozando el presente.

Tal vez mañana al despuntar el  día
cuando a la puerta aparezca la vecina
a decir que siente inmensa alegría
podrán decir que se acabó la inquina.

Tal vez mañana al empezar el arrebol
cuando vean pasar un gran cortejo,
cuando sientan que se oculta el sol,
podrán saber lo que sentía un viejo.

Héctor José Corredor Cuervo

       ( Narrativa )

Seductora palabra con nombre de mujer,
inventada por hombres carentes de razón,
que intentaron a otros por fuerza someter
imponiendo criterios e ideas con pasión.
 
Su nombre lo veneran presidentes y reyes
que gobiernan su grey sin darle protección;
queriendo que se cumplan sus mandatos o leyes
teniendo como piedra el propio corazón.
 
Por las calles se mueve altiva y silenciosa
invitando a incautos a la gran rebelión
e incitando a ingenuos en forma insidiosa
a morir por la causa bajo suposición.
 
En poblados y aldeas se pasea orgullosa
mostrando atributos con señales de amor
como la damisela que con cara licenciosa
vende su alma al diablo sin conocer honor.
 
En desiertos, en selvas y en extensa llanura
metida entre trincheras como un escorpión
incita a combatientes a luchar con bravura
mientras llega la hora de clavar su aguijón.
 
Y por los aires vuela como hada prodigiosa
llevando los mensajes de desintegración,
buscando en ignorantes hacerse más famosa,
en todas las tribunas de comunicación.
 
Detrás de un conflicto están los timadores,
que engañan al pueblo de frente a la nación
y que alientan a muchos a ser libertadores
en medio de promesas y total corrupción.
 
La guerra se alimenta con dineros calientes
de negocios oscuros de grandes agiotistas
ya sean extranjeros o astutos residentes
que aparentan al mundo ser los idealistas.
 
La guerra tiene amigos que viven del negocio
de vender los fusiles, los tanques o el cañón;
los cohetes y mísiles que surcan el espacio,
que salen cual racimos del vientre de un avión.
 
Quienes decretan guerras jamás hacen presencia
en campos de batalla y áreas de operación,
tan solo por arengas se sabe de su existencia
en tronos, en congresos o en la televisión.
 
La guerra es cruel, temible y mentirosa,
con espiral creciente de luto y destrucción,
que horada la mente y el alma más piadosa
llevándola al delirio por funesta ambición.
 
En guerra solo sufren agentes y soldados
que tienen como sello cumplir con su misión,
pobladores honestos que son los masacrados
por no huir con tiempo de su amada región.
 
Paremos ya la guerra y riñas entre hermanos,
busquemos entre todos mejor lograr la unión,
compartamos espacios como seres humanos
sin penas, sin dolores, con sueños e ilusión.

Héctor José Corredor Cuervo

Los hombres en este mundo de viajeros
incuban sus sentimientos en un nido
los que empollan en tiempo establecido
para sacar en camadas sus polluelos.

Unos parecen palomas mensajeras
que llevan en su pico el olivo de paz
y sienten alegría sin ningún disfraz
por ser de la cordialidad pioneras.

Algunos lucen ser de ave carroñera
que hacen de la muerte gran festín
deleitando de lo pútrido hasta el fin
y teniendo la escoria de compañera.

Muchos parecen de gallina casera
que anda sin sentido y sin atención
sin ninguna expectativa o ambición
cambiando de rumbo en la pradera.

Varios parecen de reptiles descendientes
que se arrastran en total oscuridad
alabando a su señor sin dignidad
y quemando su energía inútilmente.

Pocos parecen ser de águilas doradas
que vuelan a lo alto de la montaña
alcanzando la cima en hora temprana
con la fuerza poderosa en sus alas.

Héctor José Corredor Cuervo

Entre nubes de sueños e ilusiones
Van volando las almas de inocentes
Que cumplieron la cita con la muerte
En vagones y arcadas de estaciones.
 
Van viajando cual aves peregrinas
Con los ojos cargados de tristeza
Por dejar a su nido entre maleza
Con las zarzas y bestias asesinas.
 
Los cuerpos se quedaron entre ruinas
Ante un pueblo dormido e indolente
Que sufre la pasión del penitente
Cual Nazareno coronado con espinas.
 
¿Cuando despertará el mundo entero
para decir no más al terrorismo,
para acabar del todo el salvajismo
de demonios con cara de cordero?

Marzo 11 de 2004

Héctor José Corredor Cuervo