Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de ese himno
cadencias que el aire dilata en las sombras.

Yo quisiera escribirle, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.

Pero en vano es luchar, que no hay cifra
capaz de encerrarle; y apenas, ¡oh, hermosa!,
si, teniendo en mis manos las tuyas,
pudiera, al oído, cantártelo a solas.

Gustavo Adolfo Bécquer

   Pasaba arrolladora en su hermosura
     y el paso le dejé;
ni aun a mirarla me volví y, no obstante,
algo a mi oído murmuró: —Esa es.

  ¿Quién reunió la tarde a la mañana?
     Lo ignoro; sólo sé
que en una breve noche de verano
se unieron los crepúsculos, y… fue.

Gustavo Adolfo Bécquer

  Como se arranca el hierro de una herida
su amor de las entrañas me arranqué;
aunque sentí al hacerlo que la vida
        ¡me arrancaba con él!

  Del altar que le alcé en el alma mía,
la voluntad su imagen arrojó;
y la luz de la fe que en ella ardía
ante el ara desierta se apagó.

  Aún para combatir mi firme empeño
viene a mi mente su visión tenaz…
¡Cuánto podré dormir con ese sueño
        en que acaba el soñar!

Gustavo Adolfo Bécquer

 Como enjambre de abejas irritadas,
de un oscuro rincón de la memoria
salen a perseguirme los recuerdos
        de las pasadas horas.

Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo inútil!
        Me rodean, me acosan,
y unos tras otros a clavarme vienen
el agudo aguijón que el alma encona.

Gustavo Adolfo Bécquer

I know a giant, strange hymn
that proclaims a dawn in the night of the soul
and these pages are cadences of that hymn,
cadences that the air spreads in the shadows.

I would like to write it, taming
man´s rebellious and poor language
with words that would be at once
sighs and laughter, colors and tones.

But the struggle is in vain; there is no cipher
capable of containing it; and hardly, oh my beauty!
could I, holding your hands in mine,
softly sing it to you when we were alone.

 Hoy la tierra y los cielos me sonríen,
hoy llega al fondo de mi alma el sol,
hoy la he visto… La he visto y me ha mirado…
        ¡Hoy creoen Dios!

Gustavo Adolfo Bécquer

  Es cuestión de palabras y, no obstante,
     ni tú ni yo jamás,
después de lo pasado, convendremos
     en quién la culpa está.

  ¡Lástima que el Amor un diccionario
     no tenga donde hallar
cuándo el orgullo es simplemente orgullo
     y cuándo es dignidad!.

Gustavo Adolfo Bécquer

  Alguna vez la encuentro por el mundo,
        y pasa junto a mí;
y pasa sonriéndose, y yo digo:
        —¿Cómo puede reír?

  Luego asoma a mi labio otra sonrisa,
         máscara del dolor,
y entonces pienso: —Acaso ella se ríe,
        como me río yo.

Gustavo Adolfo Bécquer

 Como guarda el avaro su tesoro,
        guardaba mi dolor;
quería probar que hay algo eterno
a la que eterno me juró su amor.

Mas hoy le llamo en vano y oigo, al tiempo
        que le acabó, decir:
¡Ah, barro miserable, eternamente
        no podrás ni aun sufrir!

Gustavo Adolfo Bécquer