nunca olvida
las caricias
obviadas.

El lienzo habla
y busca que le hablen.

Busca tu risa,
o
encuentra tu lágrima.
Da un beso,
para devolverte la sonrisa.
Y así
él ríe.

El lienzo no teme.
No se arruga por miedo
a rasgarse en un abrazo.
No tiembla
por ensuciarse,
ni por que lo secuestren.

Ya está sucio
y
empapado
y
olvidado.

Está gastado.

Ahora puedes plasmar
en él,
por las dos caras,
tu imagen de lo bello.

F. Javier Gil Segura

En el momento
no lo piensas.
Actúas, caminas,
saltas,
saludas,
evitas su mirada,
o la retas.
Si caes,
vuelves a erguirte,
confuso,
y retomas la andadura.
caminas día tras
noche, y de nuevo,
otro día.
Nunca lo piensas,
caminas.

Anduve sin cesar,
tan lejos
como solo un hombre
sin meta
puede llegar.

El miedo moría
asfixiado
en la holgada almohada
que me solía abrazar.

Caes.
vuelves a erguirte,
confuso,
desorientado,
aterrado,
hasta que tienes el valor
de parar.

Y miras atrás.
Deshaces el camino
por llegar dónde quieres,
por llegar,
aun sin confiar
en volver a encontrar
la mirada que eludiste.

Hoy tengo,
tras miel y menta,
chocolate.

Y en esta mirada,
la plácida imagen de mí
sonriente,
con la seguridad
de quien soy.
Y por como eres,
la comprensiva certeza,
de conocerte.

F. Javier Gil Segura

Sostienes mi mirada
y la dejas caer sobre tus labios,
y en el hueco entre tus dientes.

Esparcí sal
sobre el suelo,
y con tu paciente fe
brotó el tallo,
fresco y bello,
de un recuerdo inimaginado.

Y uno tras
otro,
se apilan constituyendo
el firme manto
que me cubre cuando
quiero huir
de las ácidas miradas
de la gente,
a la que casi nunca entiendo.

Trepo,
cruzo el muro
por ver el brillo oculto
de un cielo naranja,
bello,
con
o sin estrellas.

Bajo él
me estremezco,
con el cálido
compás de nuestro roce,
azotado,
incansablemente,
por el viento del norte.

Sostienes mi mirada
como la primera vez,
y la cierras con tus labios.

Me asombras.

F. Javier Gil Segura

Pienso
que el Uróboros
vive y respira,
por
y para engullirme.

Me araña
con sus escamas
infinitas,
cuando
mirando atrás,
no me siento protagonista
de lo que he vivido.

Noches manchadas
y días desdibujados
atentan contra mi concepto.

Lo atacan,
pero no lo
someten.

Dejando a un lado
la evasión,
asumo:
que si bien
no salió siempre,
tiene arreglo.

Eres la prueba
de que todo tiene arreglo.
Me elevas
sobre la niebla,
sobre la distancia,
abrazándome
en la plataforma
inexpugnable,
sobre el arroyo.

Eres
mi presente.

F. Javier Gil Segura

Hemos caído en un pozo
oculto
a los ojos de todos.

Soy el mismo,
y también tú.
Somos
navegantes, aventureros impávidos
provistos
de lo que desconocíamos,
lo que ahora sé
que anhelábamos.

El viento
sopla a nuestra espalda,
nos guía,
en silencio y con
comprensiva sabiduría.

El viento sopla
por nosotros.

F. Javier Gil Segura

A cada acto,
una respuesta.
A cada instante,
un recuerdo perpetuo.

Todo lo que motiva la vida, tiene ritmo:
El pulso,
las palabras,
las carcajadas,
los gemidos…

Y cielo,
oscilamos al compás
de la melodía muda
que no puedo dejar
de silbar
con mi sonrisa.

F. Javier Gil Segura

un pasado
pantanoso,

oda
a un presente
aberrante,

a un futuro,
que ya no es lo que era.

Oda a
todos esos poemas no escritos,
pues tenían
más sentido en
mi cabeza
que en el papel.

Oda
a todas esas mujeres
anónimas
historias de amor que no tuvieron un comienzo,
historias de amor
que así,
nunca tendrán final.

No encontraré un asidero,
me dejaré arrastrar por la resaca
de este
mar de güisqui,
hacia lo profundo.

F. Javier Gil Segura

Mereció la pena llorar
por extraer su sal
y pender del techo
cada gota,
talismán,
recuerdo.

Te rebelas,
osada de
apostar por el
valor a la baja,
incluso yo
habría dicho que
tenías más que perder
que ganar.

Hicieron falta
menos de diez días,
mil pros
y contras,
más de veinte copas,
para detener el tiempo.

Y decirte:
mereció la pena
caer a tu encuentro
frágil, pero
entero,
y compartir
los sueños infinitos,
mezclados con
los fantasmas del pasado,

Te rebelas
temerosa,
con la excitación de
la posibilidad.
Te rebelas
con besos dispersos,
con la emoción en la
piel,
tersa y abrupta.
Te rebelas por el corazón.

F. Javier Gil Segura

A veces te quiere,
a veces te ignora.

A veces la quieres,
a veces la odias.

Un día tienes amigos,
y a la hora, desconocidos.

Un día te intenta besar un marica,
y otro, te parte la cara un moderno.

A veces me quiero,
casi siempre
me odio.

Es el caos diario
tirando de mí,
de un lado y del opuesto,
tratando de ganarse mi favor.
Dos fuerzas
contrarias, que solo así
pueden existir.
Dos fuerzas,
como la vida y la muerte.
Muerte,
que tan próxima
estos días siento…

F. Javier Gil Segura

Anteayer me despedí
de mi mentor.
Tengo veinte años
y me han partido la cara
y el corazón.

He visto el amanecer
frente al río Mersey,
te he visto reír
gemir y llorar.
He visto amanecer
contigo.

Me he perdido
y he visto lugares
mágicos.
Me perdí en los cuellos
y bocas frías.
He echo el amor
con palabras,
me han follado miradas,
y princesitas
de las que nunca se pierden.

Me han amado mujeres
sin corazón.
Y aún espero.
Ahora
contigo.

F. Javier Gil Segura