Donde la desesperanza abre camino
eres el muro.

Donde calla la inspiración
encuentro en mis recuerdos una vía.

Donde el futuro comienza a temblar,
crujir y tronar,
tres palabras bastan
para estabilizar mi hoy,
nuestro, distante, cercano.

Me siento un extraño
andando vacilante,
a caballo entre lo que fue y será,
y lo que cada día palpo.

Lamento decir
que el sueño de tu aroma
está más presente, que la grava desvencijada
que piso
y trata de extasiarme.
Es por eso que nadie entiende que no pare,
que no frene,
que no busque cesación,
ni un arroyo en el camino…

Y es que no saben,
que nuestro secreto está más próximo
a cada zancada que damos,
y que lo espero a cada instante,
lo espero
con intenso silencio
y mirada atenta.

Lo que construyo es mío,
pero sobretodo tuyo.

Así también digo,
que solo exhalaré mi aliento
en el calor de nuestro encuentro,
cuando sienta el regocijo
de tu plena sonrisa,
que ilumina y estremece
las cavernas de mi encierro.

F. Javier Gil Segura

Anteayer me despedí
de mi mentor.
Tengo veinte años
y me han partido la cara
y el corazón.

He visto el amanecer
frente al río Mersey,
te he visto reír
gemir y llorar.
He visto amanecer
contigo.

Me he perdido
y he visto lugares
mágicos.
Me perdí en los cuellos
y bocas frías.
He echo el amor
con palabras,
me han follado miradas,
y princesitas
de las que nunca se pierden.

Me han amado mujeres
sin corazón.
Y aún espero.
Ahora
contigo.

F. Javier Gil Segura

Sabes a metal
cuando no soy lo primero.
Me siento rumiar arena
cuando no te comprendo,
cuando te miro
con lupa
para encontrar
un desperfecto y decir: lo sabía.

A veces me empeño tanto
en creer que algo va a fallar,
que trastoco tu imagen en mi mente,
y dejas de ser lo que amo.

Tengo miedo, tenía.
La luna fue testigo,
miraba por encima de todo,
con extraña atención,
cuando enterré mi temor junto
con las últimas lágrimas
vacilantes.

Amargura que tirita…
cae y se rompe.

Y el sol
le devuelve una sonrisa
a tu rostro,
cuando sonrío.

Estoy fuera de todo contexto
cuando no estoy contigo.
Me pongo nervioso si te echo de menos,
y Dios,
no sabes cuánto de extraño…

F. Javier Gil Segura

Vamos a crear y prender
el campo de los desidios.

Vamos a ver en el humo
las formas que creímos imposibles,
imperceptibles
inhalemos el aroma de la verdad.

Saltemos como águilas
sobre la cabeza de tu mentira.
Yo te creo,
y creímos ser invencibles,
nunca
llegaremos a serlo.

Así veremos el amanecer de un orden
superior al concepto,
que nuestro corazón guarda
desde ese primer aliento.
La idea, de que tú más yo
lo somos todo,
de que tú más yo
nunca
nos perderemos del todo.

F. Javier Gil Segura

Palidece mi alma
ante el reflejo de una
verdad oculta,
y que al fin intuyo con
temblorosa claridad.

No puedo volver a echar
la vista a un lado,
lo siento
en la ardorosa presión de mis ojos,
en la sequedad de mi boca,
en la inquietud de mis entrañas.

Siento que despierto
con gran vértigo
tras este sueño
de poetas ciegos
y mudos.

Me despierto, solo,
entre sábanas alborotadas,
empapadas en sudor y lágrimas.

El siguiente paso es tuyo.
Si no, mío.

F. Javier Gil Segura

No puedo rajar
la bóveda que nos
cubre
al paso
de las estaciones.

Ni por ti,
ni por mí.

Puedo crear
vías
y contigo
instantes
perpetuos.

Enraizado
en un cenagal,
beso con mis pestañas
tu ombligo,
tornándolo
bello prado.

Veo en tus ojos
el candor de
la niñez,
la madurez
que muchos se
suponen,
la alegría
de vivir.

Compartimos
el cálido abrazo
de la complicidad.

Y con la mejilla
en el raso,
tu mirada y la mía
enfrentadas
claman amor.
Asumiendo
nuestro papel,
unidos
en nuestra causa,
Al amparo de la bóveda.

F. Javier Gil Segura

Estamos tan cansados
que nos rebelamos,
nos rebelamos contra
nosotros mismos.

Nos ponemos a prueba, arañando
las aceras,
rozando el limite
de las drogas,
de las carcajadas con amigos.

Tensamos situaciones,
y esperamos a ver si alguien
da el paso,
si alguien nos parte la cara.

Pagamos por experiencias,
pagamos por saborear lo desconocido,
y por abrazar nuestros temores,
a solas,
y darles un motivo para que se calmen.

Que se esfumen.
Llevamos nuestro sistema de vida
al límite, para reírnos de él,
para después,
cuando volvamos a casa,
y la oscuridad irrumpa en nuestra habitación,
dejar caer un par de lágrimas en la almohada
que nunca nos falta.

F. Javier Gil Segura

Llevo marcado
en el rostro
los mil atardeceres
de miedo,
y cavilaciones
de amor
y conquistas.

Ríos rosas
surcan el cielo
de golondrinas
pendientes,
de mis sueños
sustento.

Llevo marcada
la furia
desatada en mis
nudillos,
desnudos
a la espera
del más opulento
cetro,
o de la espada
con la que tomarlo.

Llevo marcado
en mi mente
que el sufrimiento
es el camino
del éxito,
y por ello sangro,
sangro sin motivo,
sangro
palabras vacías,
en vano.

Débil,
indefenso,
a la espera
de mi cetro.

F. Javier Gil Segura

nunca olvida
las caricias
obviadas.

El lienzo habla
y busca que le hablen.

Busca tu risa,
o
encuentra tu lágrima.
Da un beso,
para devolverte la sonrisa.
Y así
él ríe.

El lienzo no teme.
No se arruga por miedo
a rasgarse en un abrazo.
No tiembla
por ensuciarse,
ni por que lo secuestren.

Ya está sucio
y
empapado
y
olvidado.

Está gastado.

Ahora puedes plasmar
en él,
por las dos caras,
tu imagen de lo bello.

F. Javier Gil Segura

A la sombra del
sauce
pasaban las horas.
Creaba mi mundo
seleccionando
héroes
y villanos,
aniquilándolos
a mi antojo.
Era el rey.

Mas allá de discernir
entre el bien
y el mal,
hacía,
probando
y lamentando,
arropado por el manto
de la inconsciencia.
Riendo
y deseando.

El tiempo
se sucedía calmo.

Todo eran abrazos
protectores
y
manos amigas.

Observaba la diminuta
vida del jardín.
Aprendía
y decidía caprichoso sobre
ésta.
Era Dios.

Y ahora,
la leve experiencia
de veintiún años
cristaliza
poniendo en duda
todo orden
y jerarquía.

F. Javier Gil Segura