Do you remember, Louis Armstrong,
the day we traveled through a corridor of sound
that we loved until death?
Remember the onomatopeya we couldn´t create
that gave us a throne in one blow?
It seems unreal, Louis, my love,
that we have shared so much,
so many branches
and such a great number of spumes.
It seems impossible, Louis,
that the blue forms which accompanied us
now dissolve between us;
and you, arrow, arm of the living angel,
venture where no one can recognize you save by your joy,
by your peach tree voice,
by your way of prolonging yourself in the light
and swelling in air.
I don´t believe the multitude of brilliance that once pursued us
has disappeared from the world.
Rather I believe it is hidden in time
and it will not be consumed.

You, incessant fire,
pedestal of cloud,
butterfly ending,
today you walk adrift amid flour
and amid other incorruptible matter that protects you
as it safekeeps all the just,
all the beautiful ones
whose beauty comes from afar and never departs,
and is illuminated each day
like the heights.

Satchmo, loved as far as music,
dreamed as far as an arpeggio,
the harps of David and their weight of copper
touch your soul
and the harpsichord of your endless hair.

Richard Wagner is standing, waiting for you on a tetralogical roof,
full of flowers that walk and grow incessantly
Richard Wagner himself
sees you arrive at the realm of crystals,
armed with a bastard and a bass trumpet
playing a wind son ,
sounding like a thunderclap
newly born humid and perfect.

And I, sonorous shadow of the future,
I also am there,
dreamed by two transparent bodies
that kiss and fuse and blur
on the great tetralogical roof
where all is clear as God
and love
and the trees.

Saturday the 10th of July 1971,
the day after his death,
Mexico

Eunice Odio
Translation by Keith Ekiss and Sonia P. Ticas

Ven
Amado

Te probaré con alegría.
Tú soñarás conmigo esta noche.
Tu cuerpo acabará
donde comience para mí
la hora de tu fertilidad y tu agonía;
y porque somos llenos de congoja
mi amor por ti ha nacido con tu pecho,
es que te amo en principio por tu boca.
Ven
Comeremos en el sitio de mi alma.
Antes que yo se te abrirá mi cuerpo
como mar despeñado y lleno
hasta el crepúsculo de peces.
Porque tú eres bello,
hermano mío,
eterno mío dulcísimo,
Tu cintura en que el día parpadea
llenando con su olor todas las cosas,
Tu decisión de amar,
de súbito,
desembocando inesperado a mi alma,
Tu sexo matinal
en que descansa el borde del mundo
y se dilata.
Ven
Te probaré con alegría.
Manojo de lámparas será a mis pies tu voz.
Hablaremos de tu cuerpo
con alegría purísima,
como niños desvelados a cuyo salto
fué descubierto apenas, otro niño,
y desnudado su incipiente arribo,
y conocido en su futura edad, total, sin diámetro,
en su corriente genital más próxima,
sin cauce, en apretada soledad.

Ven
Te probaré con alegría.
Tú soñarás conmigo esta noche,
y anudarán aromas caídos nuestras bocas.

Te poblaré de alondras y semanas
eternamente oscuras y desnudas.

Eunice Odio

Come
Beloved

I will savor you with joy.
You will dream of me tonight.

Your body will end
where the hour of your fertility and agony
begins for me;
and because we exist full of anguish
my love for you is born within your breast,
I love you, to begin with, for your mouth..

Come
We shall dine at the site of my soul.

Before I open myself, I will open my body for you
like the full and uprooted sea
until the twilight of fish.
Because you are beautiful,
my brother,
my eternal sweetness,

Your waist in which the day flickers
filling all things with its scent,
Your decision to love,
suddenly,
pours unexpectedly into my soul.
Your morning sex
where the world’s edge rests
then lengthens.

Come
I will savor you with joy.

Your voice will be a bouquet of light at my feet.
We will speak of your body
with the purest joy,
like sleepless children at whose side
another child went barely discovered,
and revealed at his incipient arrival,
his future age known completely, without measure
in his approaching genital torrent,
endless riverbed, in tightened solitude.

Come
I will savor you with joy.

You will dream of me tonight,
and our mouths will seal the fallen scents.

I will inhabit you with larks and weeks
eternally dark and naked.

Eunice Odio
Translation by Keith Ekiss and Sonia P. Ticas

Tus brazos
como blancos animales nocturnos
afluyen donde mi alma suavemente golpea.
A mi lado,
como un piano de plata profunda
parpadea tu voz,
sencilla como el mar cuando está solo
y organiza naufragios de peces y de vino
para la próxima estación del agua.
Luego,
mi amor bajo tu voz resbala,
Mi sexo como el mundo
diluvia y tiene pájaros,
Y me estallan al pecho palomas y desnudos.
Y ya dentro de ti
yo no puedo encontrarme,
cayendo en el camino de mi cuerpo,
Con sumergida y tierna
vocación de espesura,
Con derrumbado aliento
y forma última.
Tú me conduces a mi cuerpo,
y llego,
extiendo el vientre
y su humedad vastísima,
donde crecen benignos pesebres y azucenas
y un animal pequeño,
doliente y transitivo.

          II

Ah,
si yo siquiera te encontrara un día
plácidamente al borde de mi muerte,
soliviantando con tu amor mi oído
y no retoñe…

Si yo siquiera te encontrara un día
al borde de esta falda
tan cerca de morir, y tan celeste
que me queda de pronto con la tarde.
Ah,
Camarada,
Cómo te amo a veces
por tu nombre de hombre
Y por mi cuello en que reposa tu alma.

Eunice Odio

Like white nocturnal animals
your arms gather
where my soul beats softly.

Your voice
flickers by my side
like a piano of deep silver
simple as — when alone— the sea
arranges shipwrecks of fish and wine
for the next season of water.
Then,
my love slides beneath your voice

My sex floods like the world
and holds birds,
Doves and naked bodies burst from my breast.
Already within you
I cannot find myself,
falling in the path of my body,
With a submerged and tender
dense vocation,
With collapsing breath
and final shape.
You lead me to my body,
and I arrive,
expanding my womb
and its vast dampness,
where gentle mangers grow and white lilies
and a small animal,
suffering and transient.

          II

Ah,
if only I could find you one day
placidly on the verge of my death,
arousing my ear with your love
through which water runs
without re-birth…
If only I could find you one day
—so close to death and so celestial—
at the border of this slope
all that suddenly remains with the afternoon.

Ah,
Comrade,

How I love you at times
for your man´s name

And for my neck where your soul rests.

Eunice Odio
Translation by Keith Ekiss and Sonia P. Ticas

Cascabel,
cascabelín,
para que duerma el lebrel
la Luna pone un cojín
campanón
campanería,
la noche roba un ropón
para vestirse de día.
violoncín,
violoncelo,
el sol deja su pañuelo
y se lleva su espadín,
campanolín,
campanada,
el pájaro cantarín
se bebe la madrugada.

Eunice Odio

Small bell
bell so little

The moon lays down a pillow
for the greyhound to sleep

Great bell
tower of bells

the night steals a long robe
to dress itself in day

violin
violincello,

the sun leaves his handkerchief
and carries his little spear

little bell
tolling bell,

the bird-full of song-
drinks the dawn.

Eunice Odio
Translation by Keith Ekiss and Sonia P. Ticas

¿Te acuerdas, Louis Armstrong,
del día en que viajamos por un corredor de sonidos
que amábamos hasta la muerte?
¿Recuerdas la onomatopeya que no salió al paso
y que nos dio un trono de un solo golpe?
Parece mentira, Louis, amor mío,
que hayamos compartido tantas cosas,
tantas ramas
y tan gran número de espumas.
Parece imposible, Louis,
que entre nosotros se deshagan
las formas del azul que nos acompañaban;
que tú, dardo, arma del ángel vivo,
te lances a donde nadie podrá reconocerte sino por tu alegría,
por tu voz de durazno,
por tu manera de prolongarte en la luz
y crecer en el aire.
No creo que haya desaparecido del mundo
la manada de resplandores que nos seguía.
Más bien creo que se ocultan en el tiempo
y que no será consumidos.

Tú, continuación del fuego,
pedestal de la nube,
desinencia de mariposa,
andas hoy al garete entre harinas
y entre otras materias incorruptibles que te guardan
como guardan a todos los justos,
a todos los hermosos
cuya hermosura viene de lejos y no se va nunca,
y se incendia cada día
igual que la altura.

Satchmo, querido hasta la música,
soñado hasta el arpegio,
las arpas de David y sus graves de cobre
te están tocando el alma
y los clavicémbalos el cabello sin fin.

Ricardo Wagner está de pie, aguardándote en una azotea tetralógica,
lleno de flores que andan y crecen continuamente.
Ricardo Wagner está en sí mismo
viendo que llegas al dominio de los cristales,
armado de la trompeta bastarda y de la baja
tocando un son del viento,
sonando como un trueno
recién nacido, y húmedo y perfecto.

Y yo, sombra sonora del futuro
también estoy allí,
soñada por dos cuerpos transparentes
que se besan y funden y confunden
en la gran azotea tetralógica
donde todo es tan claro como Dios
y el amor
y los árboles.

Sábado 10 de Julio de 1971,
al día siguiente de su muerte,
México.

Eunice Odio