EL CASTILLO

Un grito en el silencio
una mueca diferente
un error en mi existencia.
Difícil dar marcha atrás
pues la vida es vida y lanza.
Es un canto
es una aventura
es un sueño.
Me quiero confesar y tengo miedo
pues mejor no decir
para no oír.
No entiendo el miedo,
lo único que no entiendo,
lo único que maldigo
es querer retorcer la realidad.
Déjame vivir
déjame poseer sin ser esclavo.
Fíjate en estas palabras
fíjate y lee entre líneas
le dice el abuelo al niño.
Y todo ello a un niño
que no comprende.
No comprende más allá de la pizarra
más allá de sus cejas
más allá de lo que ha visto u oído
más allá de sus amigos.
Y sin renunciar busca,
busca el río,
busca controlar la potencia de sus manos,
los impulsos de su mente.
Pero al final todos consideran
que es mejor discrepar
en esta jaula de animales
en esta jungla.
Todo vale
y todos contra mí.
Me pregunto por las imágenes del pasado
cuando en realidad
me pregunto por todo,
pues no encuentro la llave.
Cuando en realidad buscas
la luz y el canto.
Ahora comprendo a Don Mendo
y presumo de su amistad.

Agustín de la Poza

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