La luna tiene su casa
Pero no la tiene
la niña negra
la niña negra de Alabama

La niña negra sonríe
y su sonrisa
brilla como si fuera
la cuchara de plata
de los pobres

La luna tiene su casa
Pero la niña negra no tiene casa
la niña negra
la niña negra de Alabama

Efraín Huerta

¿Dónde abandonar
tantas gotas atrapadas
en la ida a tu cuerpo?

¿Qué red plateada
tejer con los hilos delgados
enredados en nuestros brazos?

Las gotas morenas
pueden enjoyar la cantante
y melódica carne de tu cuerpo.

Echad la red, pescaremos
en el aire gris y metálico
los colores huidos, medrosos,
al llegar la tormenta.

Joya vibrante: canela
húmeda de agua celeste.

Pesca del tono violeta,
el tono difícil.

Forma tuya a la media noche lluviosa,
color nuestro en el reflejo
del cristal ya sereno
del agua caída.

Paisaje del gris menor:
cuerpo, red,
joya, color…

Efraín Huerta

Au creuset de l´âme se forgent les désirs,
croît, fraiche et touffue, la tendresse,
imitant ton ombre,
inventant ton absence
si profonde, si soutenue.
Aujourd´hui je te songe,
amante:
étoile au sommet, trace
d´une lente violette.

Obscurément belle la solitude germe en mon corps.
Aujourd´hui je te songe, amante:
jouons au vent et au froid.
Ton nom me semble pureté, froide et inimitable.

Et du ciel à la terre,
de cette étoile au sommet au doux bruit de ton sein
descendent à ineffable vitesse
tels l´écume rouge
de hâtifs baisers,
durs baisers,
cruels baisers de glace en ma mémoire.

Un cri d´agonie, un blasphème
vire au gris tes seins,
et mon rêve,
et le noble parfum de ton sexe.

Qu´attendons-nous, ma soeur,
de cette aurore naissante
qui nous fatigue tant?
Vois l´étoile,
elle est blanche et non bleue.
Regarde-la, et que tes yeux demeurent des roses parfaites.

Efraín Huerta
Traduction de Claude Major

            1

Si mi voz fuese nube, ira o silencio
crecido con el llanto y el amor;
si fuese luz, o solamente ave
con las alas cargadas de tristeza;
si el silencio viniese, si la muerte…

¿Adónde ir con ella, iluminada
con fuego de gemidos y caricias
y gérmenes de mustias esperanzas?

Y una voz inhumana:
-Donde no existan lágrimas de odio
ni pantanos con rosas y claveles.

Mi voz en la saliva del olvido,
como pez en un agua de naufragio.

            2

(Pero yo amo el abandono por violeta y callado.
Amo tu entrada al invierno sin mi cuerpo,
admiro tu fealdad de dalia negra dolorida,
adoro con ceguera tu pasión por la lluvia
y el encanto de tus narices frías,
amada razonable y sencilla).

            3

Ya mi voz no suplica ni lastima
como la vieja música del mar
a los marinos tímidos y al cielo.
Si pudiera la haría tan suave
como fino suspiro de muchacha,
como brillo de dientes o poema.

Oh, voz del abandono sin sollozos:
oh, mi voz como luz desordenada,
como gladiola fúnebre.

Ella hace el canto primero del abandono
en lo alto de risibles templos,
en las manos vacías de millones de hombres,
en las habitaciones donde el deseo es lodo
y el desprecio un pan de cada noche.

Ella es mi propio secreto,
lo invisible de mí mismo: mi conducta
en la carne de los jardines, en el alma de las playas
cuando hacia ellas voy con las manos cantando.

Mi voz es el resumen de todos los insomnios:
mi adolescencia mediocre y sencilla
como una ceniza palpitante.

No lloraría por mi ternura finalmente enterrada
ni por un sueño herido sentiría fina tristeza,
pero sí por mi voz oculta para siempre,
mi voz como una perla abandonada.

Efraín Huerta

Opresora. Todo lo aprisionas
con tu lengua y pasos de giganta,
oh desconocida oh luminosa
hija de ríos hecha de jade y miel.
Cárcel doy a tu pálida
presencia, gacela ojos de tigre,
cárcel me doy de amor,
mordedura, paciente fuego, ala
y marea, faro en la mar abierta.
Desciendes y derribas
la muralla del ansia. Das tregua
a la cosecha secreta del alba,
cuando los ojos cierra el puerto
al verano y la espuma.
Todo aprisionas con fría garra
deleitosa y madura,
opresora, dientes y lengua de giganta,
dormido espectro, oleaje
de apasionada mansedumbre
muerto de miedo y libertad.

Mayo de 1963

Efraín Huerta

Mansas, blancas ovejas, luminosos mensajes.
La fugitiva sombra despierta a las palomas
y crea un aire de asombro a la mitad del Hudson.
Claras y decisivas, solemnes esculturas,
en mil palomas mueren las nubes avanzando.
Las nubes, las hermanas mayores de los sueños.
Mármol que ya no es mármol, sino frágil espuma.
La espuma es la paloma que no supo ser ángel.
La nube es el demonio de los ojos del cielo.
Nubes de Nueva York, vertiginosa llama.
La llamarada blanca del deseo inalcanzado.
En Nueva York las nubes frutales de Manhattan
padecen un hermoso delirio de grandeza.

Efraín Huerta