Pero ya no siembro
ni manejo el curso de los ríos.
Ya nunca más.
Me uno a los bailarines de Dios
(diosmar – dioscolina – diosalbatros)
danzamos hasta el éxtasis y el delirio,
caigo en el lodo,
y siento un olor como el almizcle,
huelo la miel negra
en las entrañas de la tierra,
introduzco mis dedos en la estrecha y obscura cavidad,
madriguera de laboriosas abejas y el dulce,
dulcísimo nectar, me hace olvidar,
la sangre y el dolor;
mientras soy tomado brutalmente,
—desflorado por el Numen—
por todos mis compañeros danzantes,
soy embestido una y otra vez
por sus miembros como pedernales brillantes.

He pasado la iniciación de estío,
de noche, y al fin ya solo, contemplo el guiño
de los ojos en la piel de la noche;
mis compañeros me han dejado,
postrado y exhausto frente al ídolo nuevo del solsticio deverano;
mis compañeros han dejado
cerveza, de dátil y maiz,
en la entrada del nicho en la piedra,
de donde surgiré al alba orgulloso y radiante.

Edgar E. Ramírez Mella

Pedazos de cristales en los labios
¡Ah!  Pulmones de madera y polen
tequila y ginebra explosión de pájaros
el evangelio según San Mateo
y crucificados invertidos
Dicen:
¿Qué piensa Whitman desde el Hudson?
¿Qué piensa Borges desde su oratorio deslumbrado?
¿Qué piensa Poe desde su casa estremecida y Ulalume?
Yo cumplo con mi rito anal
sobre las calles
        refriego el amanecer
y amo la noche
        con sus paracaidas
Mientras el señor X
compra un dolor de cabeza por cuatro años
Pasajera     pajarera    dicen
versos nucleares
        y palabras de hidrógeno
nuevas mutaciones para ese infierno verde
que creció hasta el cielo en Hiroshima

¡Qué chamusqueo de alas!
¡Qué precipitación de ángeles!
¡Qué nubes de arenas incendiadas!

Sordo clamor
        dicen
y el dolor se abre
        amapola ebria
y el hombre mega canta
y se esconden las palabras
detrás de los armarios
detrás de cortinajes
debajo de las sillas
sobre los aleros de la catedral
en los aserraderos
detrás de tu sonrisa magnun
en un lunar oculto que tiene la maja en la nalga derecha
debajo de mis canas
detrás del librero
se posan en el cenicero
                 materia azul
deshaciéndose
               partiéndose
            casi quejido
                     devaneo.

Entonces me rasco el sexo dulce
y danzo introvertido
cascada y vértigo y tambor
Dicen      enmudece !
             calla !
antes que vengan a recoger tus voces
                          espigas
y muerte amiga escogiéndolas
para su nuevo pan oloroso de visceras y coágulos

Dicen     entonces escucho y callo
escondo la lengua
        torpe
                   y tortuga
por mi honda garganta de mamífero
y espesa  y húmeda  y temblor.

Dicen …
Sin embargo interrumpo
equívoco y mordaz
        extraviada
—entonces dos libélulas se cruzan—
extraviada ya no vuelves
y no he salido a buscarte
                  por tu pequeño infierno de rencores
Entonces    una vez    recuerdo
caperucita azul
puñeteándote tu pequeño corazón deniña de cuento.

Edgar E. Ramírez Mella

Con armas de obsidiana y topacio
fue atacada la tierra,
acabamos con los árboles.
Herimos mortalmente a Kainga,
la madre, la Pachamama rebosante.
El dios de los ojos coléricos
nos observó impávido
por sus ojos de coral y conchas de ostra.

Los volcanes movidos,
en sus ardientes entrañas,
vomitaron fuego amargo
y rocas incendiadas,
hiriendo al océano gigante,
apagando al sol.
Desde entonces palidecieron
todas nuestras heredades,
los pájaros huyeron de los acantilados,
y hasta el pez Ruhi paralizador
y el tiburón, olvidaron nuestras costas,
tanto fue el dolor ácido de las rocas.

Así fue el comienzo de este languidecer,
este lento y agónico marchitarse
del ombligo del mundo.
Tambores lejanos.
Tambores obscuros, trepidantes tambores.
En la profundidad:
                                    El pulso del sol agonizante.

Edgar E. Ramírez Mella

“Con el número Dos nace la pena.”

Leopoldo Marechal

Ya ves
todo lacera
el corazón que entrego
“Di que me amas. Di: te amo”

Un hombre como yo
libre
  primordial
  deviene torpe
        repercute raro
por este horizonte provincial.

¿Soy yo que me lo invento?
Estabamos         estaban
           sumidos en eltiempo

¿Acaso existe amor,
o es tal vez que vestimos
músicas dispares?

Yo no sé,
nunca he aprendido como amar
pero me surge natural,
             aunque con sustos:
“mi reino por un ´te amo´, sangrándote en la boca”

Nadie sabe que piensa cada cual.
Fortuna es que todavía
camino las calles acechando sus alcobas
y por fin creo, he aprendido a ser sincero.
Ya lo dijo Borges:
“La noche es una fiesta larga y sola”

Perro yo de mis instintos
la celebro:
        Privado festín en llamas.

Edgar E. Ramírez Mella

“Nunca estriste la verdad
lo que notiene es remedio”

Joan M. Serrat

“lunas negras,fuegos terrestres, trombas de leche.”

Antonin Artaud (La Revolución surrealista 1925)

    1

Es triste, es verdad…
infinitas formas hay de entrar al mundo:
cegado por su densa obscuridad y sin gritar
como quién no quiere la cosa,

rodando debajo del mostrador
de un puesto de mercado
entre pútridos pescados y pasadas viandas;

arrojando un puñado de relámpagos
en medio del blanco y frío salón de las llegadas
—de los dados a la luz—,

rompiendo con dientes invisibles las entrañas
calientes del vientre maternal que ya no nos cobija,
bailando una sardana o el pas de deux del lago de los cisnes,
fornicando encima de la luna neón del whiskie bar celeste,

con cuatro metralletas bajo el ala
entrando a saco a todo quisqui,
masturbándose publicamente como querido hubiera yo
ante el espanto de abuelos, padres, tías…y todo el vecindario;
rezando la tierna oración de San Francisco de Asís
o invocando tristísimos demonios invisibles,…

Es triste, es verdad
infinitas formas hay para caer
en la orilla de este mundo
piedra que rueda
engarzada en un collar de estrellas y planetas:

o mueres con ese pequeño petirrojo
enredado al corazón que canta intermitente,
o con aquel martinete en extinción que separa la ola de la playa
con sus ágiles patas y grácil pico de lapislázuli,
o con aquellas mariposas amarillas y limalimón
en las blancas barbas de Walt Whitman,
o te vas a tomar por culo a las iglesias de tu pueblo provincial ychico.

Tal vez te abruman las moscas en los ojazos azabache
de esos niños famélicos, y en las paupérrimastetas de sus madres
que aún así dibujan la sonrisa con el pellejo del hambre,
de sabe dios que ciudad en este loco y cruento paraíso.

Es triste, es verdad
pero esperas a tus amigos de fin de semana
pa´ fumar y bailar y beberrrr,
antes que se corte el hilo
nifear ese corto tiempo que han dejado para tí.

Sí,
ya sé,
lo he leido,
lo he visto en la pantalla
de todos los televisores en las salas del planeta…

(—La forma de volver a comenzar está tan lejos de mis fuerzas—.)

Aún así me sabe a pis
todo ese amanecer que mienten los vanales
débiles y tontos funcionarios de la onu
y los cantantes de moda del mtv
y la ciega pedorra de la esquina y su marido bugarrón
y mi madre que trabaja y trabaja sin sueldo
y trabaja y trabaja y trabaja
y los niños crueles y traviesos que no paran de joder y joder
—es triste, es verdad, deviene uno corajiento y gruñidor,
pasando la antorcha a los de ahora,
como quién dice: ahí nos vemos pués-,
es verdad,
    es triste
esta nada suficiente que nos toca,
matándonos y amándonos,
hasta que esta piedra redonda salga de su órbita,
caiga
    o la exploten con tanto veneno,
tanta mala leche y tanta bomba.

    2

“Acariciándolo todo, destruyéndolo todo,
hundiendo sucabeza de espada en el pasmo del Ser
sabiendo deantemano que nada es la respuesta.
En lo alto delFaro.
La voz delpoeta.
Incansableholocausto.”

Miguel Labordeta

Apenas unos labios
acaso el estertor
de un corazón transatlántico
mundial o sideral,
la arena que rueda en la yema
digital del animal que me contiene
¿A dónde voy?
        ¿A dónde Vas?

Los niños masacrados han traido un aguinaldo,
los hombres los miran con sus huevos en la mano
y las mujeres siniestramente respaldándolos
tocan panderetas debajo del balcón.

Hay un perturbador olor a sobaco
perfumado con tibias feronómas tropicales
y anos deslumbrados como mustias violetas.

El papa viajero expide una bula de cruzada hoy a los ejércitos,
los tanques vuelan los ojos de los ángeles,
la noche es una mofeta alucinada
por los analfabetas que gustan de Chopin.

Paisaje abismal: Levitabismal…,
acaso casa significa casa
amor: amor
acaso dignidad…

La noche es tan larga,
prendo otro cigarrillo
—no hay con quién hablar.
Y ya estoy harto de comparar y escudriñar los mitos
en los mocos, la bilis, los orines, todos los grafitis
y las heces, en todas las esquinas de La Tierra.

Edgar E. Ramírez Mella

Sobrevivir en este andurrial tempestuoso,
sobrevivir a todo el global espanto
que deja corto el horror del tercer Reich;
con esta vocación de búho
lascivo sacerdote de la noche,
ser testigo de los humanitarios bombardeos de Bagdad,
Gaza y demás territorios caídos en desgracia
y abandonados del dios capitalista e inhumano
de los civilazados países de Occidente.

Mientras el fuerte aguacero borra la sangre de las calles,
plazas y mercados,
un murmullo de antiguos acetatos
y el licor y los narcóticos de las cuidades desalmadas,
y las exposiciones y espectáculos de seviciales artistas
intentan obnubilar las huellas de la infamia,
desterrar de la memoria toda la actual miseria
y el dolor ,
efímera existencia
donde las calaveras hablan
retóricas torcidas, siniestras y gastadas,
donde las calaveras sonrientes
entonan sus dulces canciones de sirena.

Bajo la voz     ahora          entonces
y con receloso ademán
acudo a mi humilde vicio de palabras
inútiles y párvulas palabras,
acudo en este intento estéril e impotente
con la misma desazón de la troyana visionaria.
Acudo religiosamente a exhibir y a develar el terrible horizonte deestos días.

Edgar E. Ramírez Mella

A Belia Segarra

“Una tregua enla raíz del duelo.
Una tregua deespiga y bronce
solicitamos
los ardientesgrumetes del catastrófico naufragio.”

Miguel Labordeta

    -1- (primera postal)

CLARO que intento la esperanza
—lo único que nos dejó la curiosidad de Pandora,
la jeva fatal de La Teogonía—,
por eso me parece escribo letras
aráño las paredes de los baños
y sollozo
(queriendo sonreír)
cuando, acuclillado en los armarios
más íntimos de la noche occidental,
abigarrada amalgama de bestias y de polutas máquinas
contemplo tantos niños que escriben
nombre de niña debajo de mugrientas almohadas,
tantos narcómanos nadando en los charcos fétidos
de las cunetas desoladas,
tantos ajados rosales en la tétrica silueta
de la global miseria, pozo abierto hacia el espanto.

Por eso escribo incertidumbres
algún suspiro con nombre de satélite marciano,
me estoy, me soy,
consciente y poseso;
poseo todas las abyectas tentaciones
del animal colonizado,
de los pérfidos apátridas y de los inútilescónsules…
A Dios gracias
he aprendido a caminar sobre el tierno hielo
y he hollado las brasas de las hirvientes hogueras
que anuncian la mañana:

El Malo no entrará por la carne
porque Soy,
y desinteresadamente amo.

Y por ello entiendo:
Alguien tiene que azotar al mundo
arrojar con arrojada fiereza
a los jodidos mercaderes de los templos
y los bancos, cueva de usureros sanguinarios.

Mientras tanto mi piel extraña la caricia
y emerge su recuerdo en esta noche donde vive mi lengua sumergida.

     -2- (segunda postal)

Este es un segundo intento: para saber
y para decir que el penúltimo intento,
antes de la segunda muerte,
era tal vez interesante y tal vez Rosa Azul.
Sin embargo ahora todo se con funde
kaos- pan- eros- exquisito,
todo se llama y se atrae como el imán, eternamente.
Y ello me arrebata y me consume.
¿El tiempo leve, o el polvo del camino?
El karma de este río no se aclara,
ay, ay, ay sus ondas infinitas…
y ahora ya no sabemos nada
lontananza fantasmagórica,    abisal.

    -3- (tercera postal y penúltima)

“… siquiero redundar redundo”

Luis RafaelSánchez en Quíntuples

El lenguaje es tan pueril
aquí en donde habito.
Los que poseen las gramáticas
vanos son e inútiles
tanto! que tengo que acudir al deletreo
de la sin razón y de la nada: Dada

Ese es el gran dolor
de los demonios demagogos
agachados detrás de cada sílaba,
ese es el pérfido dolor que nos infligen:
La ausencia de la Voz.

Sólo el gesto
la generosa mano
        el beso abierto
la paloma cruzando su mirada
los gusanos comunes en la fosa
íntima,
    volcados
        en festín
            de horashúmedas
contra los comemierdas, los judas y los tristes millonarios.

     -4- (cuarta y obviamente última postal, sinolvidar
     que los primeros dicen son los últimos)

Nunca estuve allí
Y Todo esto es el dolor de muertos paraísos.
Perversos arcángeles piensan para mí toda esta absolutanada.

La comparsa siguió su juerga, ya sin mí, por esos amadostugurios de la noche.

Edgar E. Ramírez Mella

[Tantas veces me he despedido de la puta poesía, como si fueseyo un Rimbaud
envejecido, pero siempre regresan sobre mi cabeza las palabras,arregladas
en torno a una emoción que se desangra, como polillas locassobre el farol,
me asaltan y caigo en esa punzante tentación, que viola yultraja
dulcemente,las palabras.]

                                   *

Eso que lanzas al viento: palabras, vivas palabras.
Esqueletos menudos entre tus escuálidos brazos,
cubiertos por la macilenta piel del hambre.
Continúa la procesión del sol por estos trópicoscercanos,

la garza real y las iguanas verdeazules de un sueño largamenteanhelado
y postergado por los hombres miserables.
En el diván sicoanalítico se nos muere el cadáver
que alguna vez la humanidad resucitara en Masa.

Eso, eso que lanzas al viento,
cantos dorados que brincan y danzan sobre la plata del lago,
acaban hundidos en el lodo del alma;

la honda que vibra, molino en el aire,
no atina ya contra el Goliat de la desesperanza.
Eso que lanzas al viento: palabras, en carne viva palabras.

Edgar E. Ramírez Mella

“bajo su corazón creció la piedra,
su muerte es un llanto deniño por el páramo.”

Ted Hughes

La muerte, más probable que nunca,
certera aunque velada,
se acerca, gaviota,
onda salada
en la mica y el cuarzo de cuerpos,
que parecieran miembros deseantes,
y en esos ojos enemigos del palmar
como la impronta que agravia los racimos
e impide todo acceso
hacia la luz.

El músculo no acierta la sonrisa,
—falso desvivir—,
que nos roban todos
los que acechan cobardes en la esquina.

Entonces sé:
duerme la verdad,
yace, muy abajo allá
lejos
de tus labios,
y el dolor de esas caricias.

Probable, más que nunca, ¡ah la muerte!
hembra de cieno y pútridas manzanas.

Edgar E. Ramírez Mella

toda,
toda esa sonrisa sobre el agua es mi ciudad dormida,
estupenda y delirante sobre la bruma y debajo de las palmas locas…

algunos dioses han caido hoy en los corazones de sus sencilloshabitantes y
saludan como una infinita danza en los ojos del niño que ayerperdimos en la
esquina de unos labios…

la luna raja el horizonte y esta paz… esta paz que es mucha paz, paramis
huesos, levanta cadáveres solísimos…

ah, doncella ciudad que te peinas en mis olas de caribe,
con tinglares majestuosos, visitantes nocturnos;

…aguardamos aquí otros pulsos de otras ciudades exquisitas,con este
corazón y este sexo repleto de líquidos deseos ysonámbulas sonrisas…,

pensamos desde nuestra plaza tropical en tus orgías…firenzevenecia paris
barcelona sevilla nueva york estambul o hiroshima ¿porqué no? bomba ¡ay!,  
bombay.

acudir, esplendidos viajeros, llegad …acá la mar esta calientey somos tan
alegres hoy bajo todas las estrellas…
acudir a mi ciudad viajeros, tengo un balcón para contaros
todo este dolor y toda la alegría…

mi pequeña ciudad reflejada sobre el agua, sonrisa viva ycaliente,
espejismo de rones y bellaquísimos asombros…, largas, largasprocesiones
de horrores y delicias.

Edgar E. Ramírez Mella