Così come accadeva, da bambini,
con le magiche gocce di mercurio,
che si moltiplicavano impossibili
in una perturbata geometria, 
rompendosi il termometro, e davano alla febbre
una patina nuova d’irrealtà,
il clima indecifrabile di languidi orologi.

Un fenomeno simile tocca la nostra anima.
In modo inevitabile, ciascuno
è frutto d’infinite moltiplicazioni,
di errori della specie, di conquiste
contro l’oscurità. Un individuo
è nel suo anonimato opera d’arte,
un’atavica mappa del tesoro
tatuata sulla pelle delle genealogie
che porta fino a lui a sangue e fuoco.

        Non c’è nulla che non ci sia trasmesso,
nulla che non lasciamo in eredità.

        C’è una ragione per provare orgoglio
nel mezzo della febbre che non smette.

Siamo depositari di un metallo pesante,
preziose gocce di mercurio amante.


Carlos Marzal
Traduzzione: Andrea Cinquegrana

Debe de estar lloviendo en Regent´s Park
Y una suave neblina hará que se extravíe
la hierba en el perfil del horizonte,
los robles a lo lejos, las flores, los arriates.
Pausada, compasiva, descenderá la lluvia
hoy sobre el corazón de la ciudad,
su angustia, su estruendo,
sobre el mínimo infierno inabarcable
de cada pobre diablo.
Igual que aquella tarde en la que fui feliz,
igual que aquella lluvia
que me purificó, caritativa.
En las horas peores,
cuando el desierto avanza,
y no hay robles, ni hay hierba, cuando pienso
que no saldré jamás del laberinto,
y siento el alma sucia,
y el cuerpo, que se arrastra,
cobarde, entre la biografía,
la lluvia, en el recuerdo, me limpia, me acaricia,
me vuelve a hacer aún digno,
aún merecedor
de algún día de gloria de la vida.
La amable, la misericordiosa,
la dulce lluvia inglesa.


Carlos Marzal

Llamar amor a lo que tú y yo hacemos
es cometer una sensiblería
indigna de nosotros, que aún somos amantes.
Eso es mejor que lo hagan los demás,
aquéllos que precisan aguar un vino fuerte.
Lo nuestro es un fenómeno distinto,
sin ningún circunloquio, sin grumos literarios.
Se manifiesta en el arrastramiento
recíproco. Consiste en una prospección
para obtener placer y para darlo,
un hurto generoso que se ofrece egoísta.
Es un duro trabajo en las calderas
de nuestra intimidad, un primitivo
cerco en torno al castillo de la vida.
La carne se alimenta de la carne,
de su mutuo veneno jubiloso.
Lo que hacemos tú y yo no es el amor.
A no ser que se entienda por ello un sacrificio
donde nos ofrecemos a los dioses suicidas
que habitan en el pozo de nuestra propia sangre.
Para nombrarlo habría que incurrir
en palabras que algunos consideran obscenas,
aunque la obscenidad tampoco lo define,
porque no pretendemos aleccionar a nadie
ni sobre el impudor, ni sobre la virtud.
Lo que mejor explica, sin agotarla nunca,
la bárbara pureza del deseo recíproco
es una cacería de animales
y el hartazgo feliz en que se sacian,
con los ojos cerrados contra el tiempo,
en el avaro éxtasis de su feroz banquete.
Para la bestia octópoda que engendramos tú y yo,
son una estupidez los términos pacíficos,
un triste deshonor en la batalla.
No hacemos el amor, desvalijamos
con codicia nocturna en la casa del cuerpo.


Carlos Marzal

Chiamare amore quello che tu ed io facciamo
è perpetrare un sentimentalismo
indegno di noi stessi, che siamo ancora amanti.
Questo è meglio lasciarlo fare agli altri,
a coloro che devono diluire un vino forte.
Il nostro è un fenomeno distinto,
né circonlocuzioni, né grumi letterari.
Si manifesta nell’annientamento 
reciproco. Consiste in una prospezione
per avere piacere e per offrirlo,
un furto generoso che si dona egoista.
È un pesante lavoro tra le fiamme
dell’intimità nostra, ed un assedio
primitivo al castello della vita.
La carne si alimenta della carne,
di quel mutuo veleno trionfante.
Ciò che tu e io facciamo non è l’amore.
A meno che si intenda per esso un sacrificio
nel quale ci concediamo agli dei suicidi
che vivono nel pozzo del nostro stesso sangue.
Per nominarlo si dovrebbe incorrere
in parole che alcuni considerano oscene,
benché l’oscenità nemmeno lo chiarisce,
poiché non pretendiamo istruire nessuno
né sull’impudicizia, e né sulla virtù.
Quello che meglio spiega, senza esaurirla mai,
la barbara purezza del mutuo desiderio
è una selvaggia battuta di caccia
e il forte appagamento in cui si sfamano,
tenendo gli occhi chiusi contro il tempo,
nell’estasi egoista di un feroce banchetto.
Per l’ottopoda bestia che tu ed io creiamo,
sono una insensatezza i termini innocenti,
un triste disonore nella lotta.
Non facciamo l’amore, noi deprediamo
con passione notturna nella casa del corpo.


Carlos Marzal
Traduzzione: Carmela Oliviero

Quiero tu sangre joven, que es querer
todo lo que la vida aún no ha podido hacerte.
De lo que me alimento
es de esa inútil sangre esperanzada,
de cuanto sé que ignoras hasta hoy,
y que más nos valdría que no supieses nunca.
De esa manera, por obra de tu sangre,
creo en lo que no creo, y olvido lo que sé
que te ha de suceder. Quiero esa risa
que aún no ha tenido tiempo de hacerse prudente,
de pensarse dos veces si reír
es celebrar el mundo o lamentar su estado.
Envidio el que no hayas vendido
ninguna alma al diablo, y que bailes con él
a la luz de la luna, a veces, sin conciencia.
Juego contigo, porque no sabes las reglas,
ni siquiera las de tu propio juego,
y mientras las aprendes
soy el que ya no soy desde ya no sé cuándo.
Quiero la impunidad con que te entregas
a la tarea de vivir la vida,
sin paz, sin horizonte, sin infierno,
que son el argumento de las vidas ajenas.
Viéndote hacerlo, se diría
que desconozco todo lo que conozco.

Así es tu sangre.
                                 Ya sabes lo que busco.
Qué tristeza que el tiempo, o yo, o tú misma
tengamos que matar, en ti, toda tu sangre.


Carlos Marzal

Amo il tuo sangue giovane, io amo
tutto quel che la vita ancora non ti ha fatto.
Di ciò di cui mi nutro
è di quel vano sangue speranzoso,
di quanto so che fino ad oggi ignori,
e che sarebbe meglio tu non sapessi mai.
In questo modo, per mano del tuo sangue,
credo in ciò in cui non credo, e scordo ciò che so
che ti accadrà. Amo quella risata
che non ha avuto tempo di diventar più cauta,
di pensare attentamente se ridere
è celebrare il mondo o piangerne lo stato.
Ti invidio perché non hai venduto
nessun’anima al diavolo, e perché con lui balli
al chiaror della luna, a volte, incosciente.
Gioco con te, perché non sai le regole,
tanto meno quelle del tuo stesso gioco,
e intanto che le apprendi
sono chi non sono più da non so più quando.
Amo l’impunità con cui ti dedichi
al compito di vivere la vita,
senza pace, né inferno, né orizzonte,
che sono l’argomento di vite differenti.
Vedendoti farlo, si direbbe
che disconosco tutto ciò che conosco.
Questo è il tuo sangue.
Già sai quello che cerco.
Che tristezza che il tempo, o io, o tu stessa
dobbiamo eliminare, in te, tutto il tuo sangue.


Carlos Marzal
Traduzzione: Assunta Oliva

Con la sed más anciana,
arrodillado,
para encontrarle el cauce al agua tuya,
me he bañado de ti,
linfa radiante;
me he prosternado en ti,
nunca más joven.
En la gruta que parte en dos tu cuerpo,
me he marchado por fin de mis orillas,
me he sumido en tus labios,
con mis labios.
Mi saliva te hablaba sin idiomas.
Con la humedad sagrada
he dibujado,
en la pared de sedas de tu sima.
En resina salobre del deseo,
he dispuesto una rosa,
y la he mordido.
Eché a volar un ave,
y la he matado.
Un hombre había en pie,
y ahora no hay nada.


Carlos Marzal