Arena en el mar
mar en el desierto…
¡qué otro mar que la lágrima!
¡qué otra lágrima que la arena!
¡cuánto llanto! ¡cuánta soledad!

¿Dónde un espejo, ¡oh mar!
en esta arena, que como tú,
refleje nuestro rostro
y nos devuelva intacta
esa imagen con la que Dios
a su semejanza hombre nos hizo?

La poesía del mar
en un argot de silicio
impregna la tarde del hombre
y desde aquí diviso al sol
desde esta atalaya desnudo

Hay una multitud de fieras
agazapadas desde el pleistoceno
esperando el deceso del crepúsculo
y adivino que están cerca y se aproximan
procurando acorralar  las horas
en el mítico segundo de un reloj de arena

Arena en el mar
mar en el desierto…
¡cuánta infinitud de sueños
y de sal albergas en tu lecho!
tus aguas no se rinden
ni se rindieron
¡tu voz no callará!

Será así desde el comienzo

Tu voz profética
nos hablará y nos enseñará
todos los días de nuestra iniquidad

Mar fileteado por la luna
en tu ancho pliego anida un cuerpo
y en tus ojos una lágrima de sal

¡Hay un beso triste que se posa en el agua
cuando solloza la luna de Arabia
durante las noches de Omán!

Alí Al Haded

Si se roban la luna los corsarios
la noche llorará abatida en el bosque
y las luciérnagas ya no iluminarán como antaño
con su pancita luminosa los ligustros
ni el estanque de los patos

Y ante el macabro hurto de su luz
una ranita dejará mi charca solitaria
y se irá croando hacia otro pozo
con su litera de toscas ramas en su espalda

Si se roban la luna los corsarios
viudo quedará en el cielo el astro sol
y su sonrisa y su calor se apagarán
y el vino sabrá todas las noches como el ajenjo

Y ante la osadía del corsario
que se atrevió a robar su resplandor
las estrellas negarán su luz a los villanos
pero nunca a esos magos reyes del oriente
que visitan en el pesebre al niño Dios

Si se roban la luna los corsarios
poesías ya no habrá en mi corazón
y en mi burgo ya no celebrarán más bodas
ni tampoco nuevos partos

¿Qué fulgor acompañará el beso de los enamorados
si se roban la luna los corsarios?

Corsarios: ¡devuélvanme la luna!
pues amo a una doncella como nunca he soñado

Alí Al Haded

Un haz de luz que se filtra por la balaustrada de los pinos
cuando este corazón vital conjuga el verbo en tiempo de amor
y crece el embrujo de la noche con la luna y su fulgor
y el sándalo esparce su fragancia bendiciendo los destinos.

Abunda la pasíón del poeta cuando florece la landa
y extasiado el hombre mitiga su soledad con las estrellas.
Las luciérnagas titilan rabiosas en señal de demanda.
Cuando la landa florece de noche en el bosque hay querellas.

Pero la luna se muestra jocosa y se perfuma de menta
y en el estanque del bosque croando de amor reptan las ranas.
Misteriosa noche de embrujo, versos, aromas y jaranas.

Una melodía que nace y renace de quién sabe dónde
sonidos que laten y laten en la noche que expira lenta
y un poeta que conjuga el verbo apenas la tarde se esconde

Alí Al Haded

Con un beso tú me das otra vida
y por un beso te cedo mi amor
y en cada amanecer habrá un color
tornándote mi bella flor querida.

Tus labios rozarán mi lengua hervida
y los suspiros del alma mi ardor;
será una noche con ritmo y sabor
y nuestra pasión como una estampida.

¿qué los angeles cerrarán los ojos?
¡ya, lo sé! y no me importa, ¡mujer mía!
seremos tú y yo tal vez dos abrojos.

¿qué la luna sonreirá casi pía
y  la noche burlará los cerrojos?
¡ya no importa mi sol! ¡tú eres mi guía!

Alí Al Haded

En la espada del corsario rojea
la sangre furiosa de los instintos
y en esos atardeceres distintos
parece que hasta la vida cojea.

Carnicería que espanta y marea
las almas de los Atlantes extintos;
se huele la paz que exhalan los Jacintos
en el nicho do la luna procrea.

Y Trafalgar fue una gran contienda
donde afilaron sus galgos cuchillos
los gringos hurtadores de hacienda.

El Sajón es soberano de  pillos
que en su ley permite cualquier ofrenda
¡hasta matar a destajo los grillos!

Alí Al Haded

El bosque se alimenta del regocijo
de las aves;
en el cielo las nubes se disfrazan de algodón
cuando renace el nuevo día
¡y hay un coro de silbidos y un desfile
de plumajes!

…y el viento como un niño
jugando solitario en el río,
dando tumbos en el aire,
mueve un guijarro sobre el agua
descorriendo el velo de un espejo…

Hay una armonía de frutales
que embruja la mañana con su esencia
un naranjo, un ciruelo y un pino;
crece la madreselva en libertad
¡una calandria me saluda con su trino!

…y el viento como un niño
jugando solitario en el río,
dando tumbos en el aire,
mueve un guijarro sobre el agua
descorriendo el velo de un espejo…

Una niña pobre enamorada de los ojos
Mágicos del bosque
pinta con sus labios una eterna sonrisa
en un sauce de cristal
¡ella ama al bosque y a sus hijos!
¡ella anhela ser una cigüeña para retozar!

…y el viento como un niño
jugando solitario en el río,
dando tumbos en el aire,
mueve un guijarro sobre el agua
descorriendo el velo de un espejo…

Y un duende milagroso que camina por el bosque
buscando un corazón enamorado
a quien regalar un arcoiris de colores
y una estrella de coral
ve a una niña pobre sollozando en un jacinto
¡y siente ganas de llorar!
¡y siente ganas de llorar!

…y el viento como un niño
jugando solitario en el río,
dando tumbos en el aire,
mueve un guijarro sobre el agua
descorriendo el velo de un espejo…

El duende se aproxima a la niña
y le ofrece su amistad y su consuelo;
la niña, con su larga cabellera rubia,
lo mira con serenidad
y lo encandila con sus pupilas
y le da un beso con sus labios de cerezas
y el duende se desmaya de felicidad

…y el viento como un niño
jugando solitario en el río,
dando tumbos en el aire,
mueve un guijarro sobre el agua
descorriendo el velo de un espejo…

¡El cielo descorcha una sidra!
y llueven pétalos de rosas…
¡sobre el río se baña una cigüeña!
y el bosque como gran tenor canta una opera
cuando el horizonte cierra su telón
y la niña sonríe, descalza, sobre una corchea

…y el viento como un niño
jugando solitario en el río,
dando tumbos en el aire,
mueve un guijarro sobre el agua
descorriendo el velo de un espejo…

¡Yo amo a la niña! dice el bosque…

Y bostezando al horizonte, repite:

¡yo amo a la niña porque yo también soy pobre!
¡su alma es mi vida!
¡su inocencia, la pureza de mis noches!

¿Qué haría yo sin ella?
¿Qué haría yo sin ella?

Alí Al Haded